Opinión
Martes 10 julio de 2018 | Publicado a las 14:35 · Actualizado a las 14:45
Peatones y ciclistas: cuando nadie parece conocer el lugar que le corresponde a cada uno
Publicado por: Tu Voz
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Cuando alg√ļn tema ciudadano es abordado desde diversos enfoques ‚Äďmarxista, capitalista, utilitarista, individualista‚Äď en ocasiones lo que menos abunda es la raz√≥n y, por el contrario, se impone la sinraz√≥n.

Abordaje que por lo dem√°s tiene, a veces, tanto en su teor√≠a como en su praxis el imperio absoluto del caos: todos y todas quieren hablar, o√≠r, hacer y deshacer al un√≠sono, o sea, como plantea el antiguo adagio espa√Īol, una merienda de negros. El ejemplo m√°s claro de esto es la relaci√≥n entre ciclistas y peatones irresponsables. Vamos a ver.

En el √ļltimo tiempo ha habido esfuerzos concretos por parte de organizaciones de base, municipios e instituciones de Gobierno, por ampliar las ciclov√≠as a fin de que el andar en bicicleta sea aut√©nticamente una alternativa para trasladarse desde un punto al otro en la capital (Temuco tambi√©n es un ejemplo de c√≥mo se est√° avanzando hacia esa direcci√≥n).

Y cuando no son ciclov√≠as, se disponen lugares espec√≠ficos en los parques que indican en grandes letreros ‚ÄúV√≠a preferente para ciclistas‚ÄĚ como el Parque Balmaceda de Providencia y el Parque Forestal en Santiago Centro.

Mario D√°vila | Agencia UNO
Mario D√°vila | Agencia UNO

La cultura ciclística es tan profunda que parte desde el movimiento Ciclistas Furiosos hasta los métodos más sofisticados de alquiler de bicicletas con chip incorporado: ni siquiera es necesario comprar una, basta con arrendarla y dejarla estacionada en cualquier sitio. Y encima las hay sin tener que ponerles candado.

Hace dos a√Īos, el peri√≥dico brit√°nico The Guardian destac√≥ en un art√≠culo titulado ‚ÄėGet yourself a bike, perico!’: how cycling is challenging Santiago’s social barriers, la forma en que esta fiebre por ir en bicicleta al trabajo, carrete, paseo, etc., estaba penetrando en la conciencia de los capitalinos, especialmente los del sector oriente que gracias a la bicicleta y las nuevas rutas y ciclov√≠as conocen las distintas comunas de su ciudad, algo que el transporte tradicional y su contexto ‚Äúde Plaza Italia para arriba‚ÄĚ no permit√≠a.

El ciclista se mueve de un lugar a otro, observa nuevos edificios, nuevas caras, calles desconocidas y completamente abiertas a los sentidos. Un festín para la diversidad.

Los peatones, por otro lado, tambi√©n han tenido lo suyo. En los mismos parques citados se habilitan d√≠a a d√≠a nuevas sendas de maicillo o arena, se monitorea de forma constante el funcionamiento de sem√°foros, pasos de cebra, lomos de toro y demarcaciones con la se√Īal de Peat√≥n pintada de blanco o amarillo.

Pablo Rojas Madariaga | Agencia UNO
Pablo Rojas Madariaga | Agencia UNO

Es as√≠ como muy temprano por la ma√Īana o despu√©s de las seis de la tarde es posible ver a cientos de personas haciendo el trayecto a casa a pie, o bien cortando distancias del congestionado Transantiago al tiempo que dan una vuelta por los renovados parques y sus casta√Īas y hojas secas de los fangosos prados, o a los que trotan de parque a parque quemando calor√≠as y manteni√©ndose esbeltos con la ayuda de la gimnasia.

Es incluso usual toparse con gente de la farándula política y cultural, como el ex intendente Claudio Orrego y sus trotes matutinos, con el Compadre Moncho, y si se corre por fuera del Costanera Center, con el mismísimo Horst Paulmann.

Usar las v√≠as peatonales tambi√©n estimula el gusto por el buen vestir: ahora que hay tanto lugar por donde salir a caminar, ha surgido la preocupaci√≥n por las nuevas prendas y la calidad de √©stas. Muchachas y muchachos rivalizan por ver qui√©n saldr√° en el √ļltimo n√ļmero de Viste La Calle, o si fulano y mengano se morir√≠an de envidia por el nuevo outfit de poli√©ster y goma eva comprado a plazos.

El problema surge cuando ambos mundos, Ciclistas y Peatones, cruzan sus dominios y dan origen a una contienda que incluso ha dejado abrigos sucios, heridas y hematomas. All√≠ es precisamente donde se gesta la merienda de negros: una absoluta ausencia de di√°logo, nadie parece conocer cu√°l es el lugar que le corresponde a cada uno y por lo tanto tenemos a ciclistas que pedalean por la vereda peatonal de calles tan congestionadas como Lastarria, Ricardo Lyon ‚Äďque tiene ciclov√≠a‚Äď y Merced.

Muchachas y muchachos rivalizan por ver qui√©n saldr√° en el √ļltimo n√ļmero de Viste La Calle, o si fulano y mengano se morir√≠an de envidia por el nuevo outfit de poli√©ster y goma eva comprado a plazos
- Aníbal Venegas

A veces incluso tocan la ‚Äúbocina‚ÄĚ para que el peat√≥n recuerde su lugar en la vida, se haga a un lado y deje pasar a su majestad Ciclista, cuya superioridad moral emana de su no-uso del p√©rfido transporte p√ļblico: √©l est√° contribuyendo a bajar los niveles de contaminaci√≥n, √©l merece ir a toda velocidad por la vereda peatonal y cruzar en pasos de cebra ‚Äďexclusivos para peatones‚Äď, los dem√°s no interesan, ¬Ņqu√© son los dem√°s para √©l? Una mancha en su chaleco blanco. Algunos ciclistas creen, err√≥neamente, que pueden pedalear por la vereda peatonal. No se√Īor, no pueden‚Ķ

‚ĶAs√≠ como tampoco los peatones pueden caminar, correr y trotar por las v√≠as exclusivas y las v√≠as preferentes para ciclistas/minusv√°lidos en silla de ruedas. Existiendo toda una red de senderos, calzadas, lugares espec√≠ficos remarcados con vivos colores y el s√≠mbolo ‚Äúpeat√≥n‚ÄĚ ¬ŅCu√°l es la idea de meterse en la Ciclov√≠a? ¬ŅAcaso porque decidi√≥ ir a la feria con la pilgua de asas y ruedas? ¬ŅLos tacos de los Louboutin se le hunden en la gravilla?

Estos problemas de apariencia insignificante tienen que ver con la forma en que nos relacionamos ciclistas y peatones en la enorme jungla urbana que a pesar de disponer de lugares para uno y el otro, se transforma en un circo romano.

¬ŅQu√© tal si la se√Īora ciclista ‚Äďcon casco y camelback‚Äď se baja de la bicicleta para cruzar el paso de cebra y evitar chocar con un auto? ¬ŅSab√≠a usted que no puede cruzar en bicicleta? Si decide ir por la vereda ¬ŅPor qu√© no hacerlo a menor velocidad? ¬ŅQu√© quiere demostrar? ¬ŅQu√© es el mejor e invencible‚Ķ en la vereda peatonal?

Y al peat√≥n ¬Ņqu√© le hace pensar que la v√≠a de ciclistas le pertenece? ¬ŅSabe que puede ocasionar un grave accidente? ¬ŅNo es posible hacer el running por la v√≠a de tierra especialmente dise√Īada para peatones ‚Äďy menos da√Īina para tendones, huesos y huesecillos?

Víctor Pérez | Agencia UNO
Víctor Pérez | Agencia UNO

Cuando el peat√≥n sorprende al ciclista sobre la vereda: gritos. Cuando el ciclista sorprende al peat√≥n sobre la ciclov√≠a: gritos. ¬ŅC√≥mo se establece una sana convivencia entre ambos a fin de que respeten sus espacios? Respuesta: transitando y pedaleando por donde corresponde.

Ese di√°logo ni siquiera requiere de mesas t√©cnicas ni muchos menos de un comit√© de expertos, aqu√≠ solo hablamos de la vieja empat√≠a, la antigua comprensi√≥n lectora ‚Äďlos letreros abundan‚Äď, la amabilidad y la nunca pasada de moda buena educaci√≥n. Mientras tanto nos quedamos en esa merienda de negros que no aporta al mejoramiento de nuestra calidad de vida.

Aníbal Venegas
Tu Voz

URL CORTA: http://rbb.cl/kpe1
Tendencias Ahora