Opinión
Lunes 30 abril de 2018 | Publicado a las 14:31 · Actualizado a las 11:36
De dulce y de A GRAZ (Post-viral antes de partir a Austria)
Publicado por: Tu Voz
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A casi dos semanas de subida la denuncia ante el burocrático retraso del fondo concursable y estatal Ventanilla Abierta, y habiendo pasado ya bastante tinta bajo el puente, finalmente, el dinero adjudicado llegó.

Felices, recibimos el esquivo cheque el mi√©rcoles reci√©n pasado. Lo bueno es que el proyecto, que estuvo a punto de naufragar, no se hundi√≥; m√°s a√ļn, hoy se encuentra saludable y pr√≥ximo a embarcarnos con destino a Graz (Austria) a un foro internacional denominado ‚ÄúJazz voices‚ÄĚ, donde las voces en el jazz ser√°n el asunto a tratar, un √°mbito musical otrora subestimado y subvalorado por la hegemon√≠a instrumental androc√©ntrica que todav√≠a rige el circuito de este g√©nero en el mundo.

En el balance, previo a partir, hay algo de dulce y de agraz. Si bien el desenlace fue victorioso y alentador, no por eso fue menos inquietante. Revel√≥, en primer lugar, el parad√≥jico estado en que se encuentra la comunidad y sistema cultural en Chile, atravesado por la fachada de un orden al parecer m√°s destinado a la contenci√≥n (¬Ņbajo el peso de la noche?) que a la gesti√≥n interesada en la actividad cultural misma.

Más allá de las personas involucradas, el problema evidenciado fue, a fin de cuentas, el mal funcionamiento de un sistema cultural ante el cual incluso las propias autoridades se ubicaron, por momentos, satelitalmente (pese a la responsabilidad que les cupo en el asunto). Mas allá de las posiciones en la constelación cultural, todos sin excepción coincidieron en que esto no debiera haber pasado jamás.

Parad√≥jico fue ver a una comunidad unida haciendo presi√≥n sociomedi√°tica y, m√°s temprano que tarde, el deseo de solucionar el impase por parte de las autoridades enteradas gracias a la prensa y a los mediadores que gestionaron la salida. Si bien regularmente las autoridades m√°ximas suelen ser de orden pol√≠tico y rara vez provienen del √°mbito de la cultura, hay que decir tambi√©n que muchos de los actuales oficiantes en cargos administrativos intermedios antes fueron o paralelamente son artistas, investigadores y agentes culturales que antes estuvieron fuera de la administraci√≥n y que, inclusive, concurrieron ante el mismo fondo en fechas pret√©ritas. Es complejo ver a una comunidad dividida entre quienes ofician de administradores y quienes concurren como postulantes a una ventanilla supuestamente abierta, pero detr√°s de la cual por momentos no parece haber nadie o bien, cuando aparece alguien para atender lo hace solamente si es conminado por el Superior o fiscalizador correspondiente. Nunca supe bien si las posiciones discursivas esgrimidas (l√©ase pol√≠ticas o ideol√≥gicas) coincid√≠an con las realmente asumidas o accionadas. En todo caso, como alguien certeramente se√Īal√≥, esto nunca debi√≥ escalar a lo que lleg√≥. Nadie debiera mendigar por hacer valer lo justo, ni menos descuidar sus deberes por defender sus derechos. El desenlace llega, as√≠, con algo de dulce y algo de agraz, mezclando felicidad y tristeza, optimismo y cierta amargura; en un ep√≠logo de luces y sombras que paso en seguida a detallar.

Como primera cosa, es significativo y positivo el que haya sido la propia SEREMI Alejandra Novoa quien entreg√≥ personalmente el cheque con los recursos que est√°bamos solicitando. Una se√Īal y un gesto que se agradece. De alg√ļn modo, un reconocimiento impl√≠cito de la gravedad de lo sucedido. El compromiso expresado ese d√≠a por mejorar los procedimientos debe ser implementado a la brevedad y ojala haya prontamente se√Īales de ello que podamos celebrar.

Esta minuta de an√°lisis, antes del viaje, es tambi√©n una carta de agradecimiento. De no ser por la solidaridad de los m√ļsicos, music√≥logos, actores, escritores, profesores, periodistas, bailarinas, y toda la gente de la cultura que se preocup√≥ del tema, esta carta no tendr√≠a eco ni sentido alguno. Es necesario, en primer lugar, reconocer y agradecer la intervenci√≥n de Intendenta metropolitana, Carla Rubilar, quien fue determinante en las √ļltimas horas, as√≠ como tambi√©n la intercesi√≥n del Concejal de San Bernardo, Luis Alberto Navarro, gran amigo que ayud√≥ mucho, lo mismo que Claudia Andrea Aranda, a quienes debo gratitud eterna.

Sin embargo, tales intervenciones vinieron a concluir felizmente un proceso que se inició con la luz de la conciencia, nacional e internacional, que apuntó directamente al oscurantismo burocrático, inicialmente ciego, sordo y mudo; indolente hasta que el proceso comenzó a escalar viralmente a través de las redes y los escasos medios críticos interesados, lo que hizo estallar el asunto. Fue ese clamor el que llegó hasta las puertas del palacio e hizo que la autoridad nos recibiera.

Pero en esta minuta se entreveran los agradecimientos y la ola de sentimientos y reflexiones que marcaron el devenir de esta fase previa a la ponencia donde hablaremos de las voces rezagadas, las voces olvidadas, antiguas y futuras, actualmente no escuchadas dentro de nosotros como comunidad, flotando a√ļn sobre este proceso donde hubo (y todav√≠a hay) algo de dulce y algo de agraz.

De dulce: Las conmovedoras muestras de generosidad y abnegación solidaria que nos alentaron a seguir, sintiendo que no todo está perdido. Algunas personas, incluso, estuvieron dispuestas a cubrir de su bolsillo la totalidad o parte del monto demandado. Amigos reencontrados y nuevos, comunidades organizadas que hicieron valer su sentido al defender principios y derechos culturales fundamentales fueron luces en momentos de oscuridad. De dulce también: mi alegría al emprender el vuelo.

De agraz: ¬Ņqu√© pasar√° con los otros muchos colegas y artistas que est√°n en similares o peores situaciones que la que yo viv√≠? No se trata de ser malagradecido, pero tampoco de obviar lo que este caso mio destap√≥: la precariedad del sistema cultural y la vulnerabilidad a que se expone quien apela a ella. La Sociedad Chilena de Musicolog√≠a ha decidido realizar un catastro de casos y representar ante las autoridades la necesidad de acelerar los procesos.

De dulce nuevamente: las personas que, tras el mostrador o delante de √©l, intentaron subsanar las deficiencias del sistema; pero de agraz: el irrestricto apego a las normativas de una ‚Äúnomocracia‚ÄĚ (gobierno de las leyes) que desconf√≠a de la democracia e impone su paternalismo sobre una sociedad que a√ļn sigue sin soberan√≠a en sus regulaciones y que termina usando el recurso del patr√≥n de fundo que pasa por encima de sus propias leyes para imponer su autoridad con un tim√≥n que debilita la propia sustancia del orden que tanto dice cuidar o defender.

De Agraz: constatar lo profundo que ha calado la decepci√≥n y la resignaci√≥n en quienes, desenga√Īados ante semejantes o peores abusos por parte del sistema cultural chileno, optaron por no apelar m√°s al Estado como representante y garante del bien com√ļn. Una renuncia que, al desistir o abandonar la arena de la furia, se debate entre la derrota, la creaci√≥n de una precaria escena independiente o la resuelta adscripci√≥n al modelo de emprendimiento individualista imperante donde el ‚Äúme salvo solo y como pueda‚ÄĚ deriva peligrosamente en el ‚Äúno estoy para salvar a nadie‚ÄĚ. Pero, si bien no se trata de arrogarse la representaci√≥n de otros, tampoco debi√©ramos validar la rutina de una casu√≠stica que confirma la regla infantilizadora de que ‚Äúel que no llora no mama‚ÄĚ.

Aqu√≠, m√°s all√° de la queja (v√°lida y comprensible, por lo dem√°s) lo que hubo fue una cr√≠tica, en el entendido que Foucault da a esta palabra como ‚Äúel arte de no dejarse gobernar de una cierta manera‚ÄĚ, porque la queja traspas√≥ la valla del desahogo y ahora se dirige hacia la propia revisi√≥n de intenciones y procedimientos, hacia la introspecci√≥n de nosotros como sociedad. Solo as√≠ la cr√≠tica tiene sentido y nos libra de nosotros mismos a fin de encontrarnos todos en la desnuda libertad de sabernos iguales.

Entonces, junto con objetar a quienes nos limitan, debi√©ramos emprender el examen de lo que nos jode por dentro, como comunidad y como individuos, como cultura y como pa√≠s. Porque es ah√≠ donde, en realidad, el poder est√° operando y tejiendo las hegemon√≠as que nos regulan y desquician. Como alguna vez dijera el psic√≥logo norteamericano Jerome Bruner, ‚Äúla elocuencia del poder, est√° en el silencio que genera‚ÄĚ. Hay que sacar la voz y escuchar ese silencio. Al fondo de todo esto hay un nosotros que nos une y quiz√° podr√≠a sacarnos de esta carnicer√≠a romana en que se ha convertido el coliseo cultural postmoderno que, tontamente, aceptamos.

Quizá por eso fue tan emocionante la unidad lograda. Valiosa, pues pareció por momentos rearticular los lazos de una comunidad fragmentada por el miedo y la decepción. Voces no siempre escuchadas sonaron en el silencio digital de manera estentórea y clara. Desde Estonia hasta Lima, desde México hasta Melipilla, la voz de la justicia tomó estas febles gargantas nuestras para elevarse en algo que nos excedió e iluminó desde el coro mismo que, entonces, formamos. So pena de que me acusen de idealizar o sublimar esto (los integrados y drones del nuevo sistema ya sobrevuelan nuestras cabezas), eso fue lo que significó para mi la cantidad de posteos on line escalando a los medios masivos con el clamor indignado que se hizo sentir en este caso. Pero fue la generosidad, sin embargo, la que ganó. No la ira. No hubo odiosidad, vulgaridad ni inquina deslenguada en los mensajes de facebook. Hubo respeto y claridad, debate y emoción; altruismo y sentido juicio crítico.

Es cierto que algunos hubiesen preferido la maniobra sigilosa o la discreci√≥n del lobby, la conversaci√≥n de pasillo o el llamado telef√≥nico directo. No el bullicio p√ļblico y la polvareda digital escrita que se levant√≥. Los comentarios subrepticios y amargos que se deslizaron por Imbox o interno, delatan la existencia de una gran decepci√≥n frente a la ‚Äúm√°quina cultural‚ÄĚ, ya ‚Äúmaquinaci√≥n‚ÄĚ desde que el tinglado empresarial comenz√≥ a sostener la cultura en Chile. Muchos, como dije, han desistido o ‚Äútiraron la esponja‚ÄĚ cansados de FONDART y su concursabilidad denigrante. Otros, en cambio, viven temiendo la expulsi√≥n del falso para√≠so existencial del capitalismo: el √©xito, tan precario como aprovechable, y ante el cual hoy se prosterna el emprendimiento de quienes otrora fueron v√≠ctimas y hoy predican optimismo y proactividad desde la empinada ola del exitismo. Desprecian la queja, porque creen no tienen ya de qu√© lamentarse. Perder eventuales y potenciales riquezas en el campo de las posibilidades concursables es una pesadilla que no desean volver a vivir. Prefieren la expectativa procrastinante al supuesto veto al cual yo, presumiblemente, me habr√≠a expuesto ante los capataces del concurso en que se convirti√≥ la cultura en Chile. Pero si el costo es ese, que ese sea. De alguna manera, provengo de la intemperie, de la inexistencia y el bajo perfil de un pensamiento precario, fallido y torpe. Pienso, luego no existo. Gracias por el Descarte. Prefiero la inexistencia en medio de la arena cr√≠tica, a la vacuidad del p√°nico a perderlo todo, cuando en realidad lo √ļnico que se tiene como capital es el miedo a los leones del culturicidio. Ra√ļl Zurita me dijo una vez que siempre y por m√°s que intent√°ramos hablar a trav√©s de las palabras, ellas siempre terminan hablando a trav√©s de nosotros. El lenguaje nos atraviesa y de ah√≠ bebemos. Pero somos porfiados, no entendemos. Ni pena ni miedo, y nos quedamos en la pena, algo preferible al miedo. Ni dulce ni agraz, pero a√ļn as√≠ rescatamos lo dulce.

Quiz√° el mas valioso capital de todo esto sea la amistad y la solidaridad que encontr√© en ustedes. En Valentina Castizaga, bailarina a quien agradezco su generosa ayuda. En personas como Jorge Wollaus quien me ofreci√≥ su apoyo en Graz mismo, misma gratitud que tengo hacia a mi inseparable amiga la bailarina Paulina Abufhele por su ayuda intelectual y log√≠stica. Agradecer a Jasmin del amanecer y a Diego Betancourt su incondicional afecto como familia, tan importante en situaciones como la vivida, as√≠ como la fidelidad que tambi√©n agradezco de mi amigo Arturo Pozo Escobar. Y c√≥mo no dar las gracias igualmente a los intelectuales del mundo que solidarizaron con mi causa: al fil√≥sofo belga Luc Delannoy que escribi√≥ desde Estonia; a los music√≥logos mexicanos Rub√©n L√≥pez Cano y Maria Luisa de la Garza; a las investigadoras argentinas Berenice Corti, Viviana Parodi y Victoria Polti; a la etnomusic√≥loga colombiana Ana Mar√≠a Ochoa y al music√≥logo tambi√©n colombiano Diego A. G√≥mez, al m√ļsico, etnomusic√≥logo y escritor peruano, Dr. Julio Mend√≠vil (con quien me reunir√© en Viena), etc. Lo mismo que la solidaridad internacional enviada por ilustres m√ļsicos chilenos desde las m√°s diversas latitudes del mundo: Ra√ļl Guti√©rrez y Cristi√°n Mendoza (Ciudad de M√©xico, M√©xico), Tania Naranjo (Suecia), Alvaro Collao (quien incluso escribi√≥ cartas a las autoridades chilenas, desde Viena). Tambi√©n result√≥ relevante la misiva presentada por la Sociedad Chilena de Musicolog√≠a (SCHM), le√≠da por Alejandro Vera ante el Consejo de la M√ļsica (CFMN). Por otro lado, el music√≥logo Juan Pablo Gonz√°lez, miembro del mismo Consejo (CFMN), me hizo saber de la preocupaci√≥n de esta entidad frente a mi denuncia. Ante el mismo Consejo present√≥ su inquietud el Consejero de la SCD, el m√ļsico Andr√©s P√©rez, quien me llam√≥ para canalizar una carta m√≠a dirigida a la misma asamblea (CFMN). Gracias a Sergio Hashiguchi, por su generosa y permanente ayuda en estos a√Īos, lo mismo que a Crist√≥bal Massis, m√ļsico que encendi√≥ la alarma entre sus pares (a Natalia Ram√≠rez, Orlando Avenda√Īo, Claudio Rubio, Carmen Paz, Roberto C. Lecaros, Alvaro Zavala, Rodrigo Gonz√°lez, Carmen Aguilera, Nelson Oliva, Gustavo Cisternas, Mario Feito, Boris Ort√≠z, Felipe Riveros, Nicol√°s Reyes, Paquita Rivera, Rachel Delgado, Ignacio Gonz√°lez, Italo Aguilera, Jorge Caraccioli; Juan Crist√≥bal Aliaga, Fernando Ra√≠n, Andrea Guti√©rrez, Nelson Arriagada, Carlos Saunier, etc.; a los/las gestoras culturales: Alejandra Araya Hern√°ndez, Fulvio Casanova, Day Osorio, Carolina Chacana, Danae Toselli, Paula Valdivia, Rosa Angelini y a Willy Jimenez Torres desde Lima; a la aoctores y actrices Ana Maria Gazmuri, Cristina Tocco, Roberto Nicolini, Oscar Castro, Jos√© Secall, B√°rbara Wilson, etc. Tambi√©n a mis colegas de la radio: Pablo Dintrans (que se sum√≥ desde Barcelona), a Nanito Chasky, a Hern√°n Z√ļ√Īiga; y a mis amigos acad√©micos: Dr. en Literatura Cristian Cisternas, a los investigadores y m√ļsicos Federico Schumacher, Pablo palacios Torres, Osiel Vega, Rodrigo Torres, ; a la Dra. en literatura Laurina Rastelli Solano (desde Alemania), Daniel Ram√≠rez (desde Paris), PhD. Ver√≥nica Donoso (desde Belgica), etc. Los auditores de Holojazz sin duda fueron un gran apoyo, lo mismo un sinn√ļmero de chilenos que viven fuera del pais, como Alejandro Bravo que se sum√≥ desde Londres o Eduardo Gatica desde Canad√°. Finalmente agradezco al insigne poeta Jos√© Mar√≠a Memet que no dud√≥ en apoyarme.

Claro est√° que el retraso no fue gratuito (los valores de pasajes a√©reos y reservas de hoteles y hospedajes ya subieron, por lo cual he debido apelar a la hospitalidad de un amigo chileno en Graz), pero como dice el sabio dicho popular: ‚Äúno hay bien que por mal no venga‚ÄĚ. Nunca habr√≠a sabido de ustedes de no ser por lo ocurrido.

Gracias a todos, sobretodo a los que seguirán levantando la voz como Legión, porque somos muchos. De seguro, nos seguiremos encontrando acá o acullá, de todas maneras al fondo de este Chile sumergido, a veces cansado con un cajón de estrellas sobre sus hombros pero siempre fuerte en el aguante, por más que a veces parezca reptilíneo en los pasillos huracanados del atajo y el proceso abreviado, la excepción y la discrecionalidad permanente que, por ahora, caracterizan a la cultura en Chile. A la vuelta del viaje, y quizá durante, les escribo para contarles de cómo me va en Austria.

Sinceramente,

Miguel Vera-Cifras
veracifras@hotmail.com
Programa Holojazz
Radio Universidad de Chile

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