Opinión
La paz es un espejismo si no llega con justicia
Publicado por: Tu Voz
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Los √ļltimos d√≠as en territorio mapuche han sido de tristeza e impotencia. 116 d√≠as de huelga de hambre no dejan bien a nadie. Y si bien, es un respiro el retiro de la querella con car√°cter terrorista, quienes vivimos ac√° sabemos que no cambia nada en lo sustancial. De hecho, estamos en el mismo lugar que al t√©rmino de la huelga del a√Īo 2010. Seguimos con la misma ley antiterrorista condenada por diversos organismos comprometidos en la defensa y promoci√≥n de los derechos humanos, por vulnerar el derecho a un juicio justo (Ver: 100 d√≠as de huelga de hambre: ni pol√≠tica pro vida ni defensa de los DD.HH.). Avanzar en una modificaci√≥n acorde con los derechos humanos, es avanzar en lo sustancial.

Sin embargo, es necesario mucho m√°s si realmente se quiere construir la paz y no imponerla como nueva violencia. Cambiar el paradigma populista-punitivo en la pol√≠tica ind√≠gena, urge. Populista, en cuanto se presentan canales de di√°logos que no son tales, como el Plan de Reconocimiento y Desarrollo Araucan√≠a, que establece medidas para La Araucan√≠a sin mediar consulta alguna hacia los mapuche que ser√°n obviamente afectados, y que tampoco considerar reparaci√≥n alguna por los da√Īos sufridos por los comuneros (Ver: Plan Araucan√≠a: ¬ŅPueblo mapuche, objeto o sujeto de pol√≠tica?); o el Proceso Constituyente ind√≠gena, que si bien en su primera parte evidenci√≥ la transversalidad de las demandas por plurinacionalidad, territorialidad y autodeterminaci√≥n, entre otras, luego en su segunda parte, se volvi√≥ un proceso opaco por el cual alguien (?) seleccion√≥ mediante algunos criterios (?) unos temas y no otros para ser consultados (Ver: Consulta ind√≠gena: entre gallos y medianoche). El levantamiento de la querella por ley antiterrorista, tanto el 2010 como hoy, es otro efecto medi√°tico, que si bien como acci√≥n es absolutamente necesaria y justa, est√° lejos de ser un reconocimiento hacia el Pueblo Mapuche, mientras no hay modificaciones sustanciales y convicciones pol√≠ticas respecto a no aplicar en ning√ļn caso una ley re√Īida con los derechos humanos.

El carácter punitivo se ha expresado fuertemente estos días con la aplicación de una ley que no cumple estándares de derechos humanos, a mapuche que, seamos claros, no son terroristas. Pero más allá de este caso particular, son numerosos los casos de abuso de poder de fuerzas del Estado contra mapuche, en diversos grados que van desde torturas a violencia psicológica. Así lo comprueban las numerosas advertencias de organismos de defensa y promoción de derechos humanos (Ver: Cambia, nada cambia: nueva muerte mapuche).

Así, pasar de un paradigma populista-punitivo a uno de diálogo en política indígena es urgente y posible, aunque exige resolver al Estado y sus gobiernos tensiones con los sectores empresariales que tienen intereses en el territorio y que hábilmente se invisibilizan como un actor relevante y en conflicto con el Pueblo Mapuche, en especial la industria forestal (Ver: Colusión papelera, desfalco forestal y despojo territorial).

Esto se manifiesta al observar que el Estado posee plena consciencia del da√Īo que ha causado al Pueblo Mapuche y la situaci√≥n de despojo y violencia a la que lo ha sometido. Dos botones de muestra son el informe Verdad Hist√≥rica y Nuevo Trato (2003) que recoge √≠ntegramente la historia de violencia, reducci√≥n territorial, asimilaci√≥n forzada y confinaci√≥n a la pobreza a la que ha sido empujado el Pueblo Mapuche; y el solemne pedido de perd√≥n ‚Äúpor los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado‚ÄĚ contra el Pueblo Mapuche, que realiz√≥ este a√Īo la Presidenta de la Rep√ļblica. Por su parte, los organismos de derechos humanos han interpelado en reiteradas ocasiones al Estado chileno para que dialogue con el Pueblo Mapuche sobre sus demandas y deje de lado la v√≠a punitiva como soluci√≥n.

Sin embargo, la √ļnica voz disonante con las anteriores, aunque m√°s ignorante hist√≥ricamente pero de acci√≥n m√°s coherente, es la de los gremios empresariales instalados en territorio mapuche. Justamente, desde estos sectores surgen las demandas al Estado para que restituya el Estado de derecho, aplique estados de excepci√≥n o aplique la ley antiterrorista.

Al final del d√≠a, parecen ganar estas √ļltimas demandas, dejando expuesta la incoherencia que muestra el Estado chileno entre su conocimiento hist√≥rico y su acci√≥n pol√≠tica de reparaci√≥n hacia el Pueblo Mapuche, pues acaba evitando bajo todo pretexto, dialogar las leg√≠timas demandas realizadas por los propios movimientos mapuche, bastante representativas del Pueblo Mapuche (Ver: Proceso Constituyente Ind√≠gena, resultados para digerir). Y as√≠, se concede lo accesorio sin tocar lo medular, perpetu√°ndose la violencia del no reconocimiento. Lo que favorece el aumento de la violencia y extrema las posturas (Ver: Violencia en territorio mapuche I y II).

116 d√≠as de huelga de hambre traen dolor y sufrimiento. √Čste no se acaba cuando se baja la huelga, pues dejan huellas para el resto de la vida. Que no sea en vano, que no volvamos a este punto, que no sigamos empujando al mapuche a la muerte, a la lucha. Que tengamos todos un Buen Vivir depende en buena parte que el Estado resuelva sus tensiones con los sectores empresariales aludidos, que son parte en conflicto, y as√≠ adopte con convicci√≥n una postura pol√≠tica para que juntos construyamos la paz en un pa√≠s m√°s ancho y diverso donde todos tengan un lugar digno sin que para ello, deban arriesgar su vida ni hipotecar su salud por hacer valer sus derechos.

David Soto
Sacerdote jesuita
Comunidad jesuita de Tir√ļa

URL CORTA: http://rbb.cl/i5c0
Tendencias Ahora