Opinión
Consulta indígena: entre gallos y medianoche
Publicado por: Emilio Contreras
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Por David Soto sj, comunidad jesuita de Tir√ļa

El Proceso Constituyente Indígena es parte del procedimiento que ha establecido el gobierno para que los derechos de los Pueblos Indígenas estén debidamente representados en la nueva Carta Magna de nuestro país. Si bien es una iniciativa positiva y sin precedentes en la construcción de nuestra Constitución, ha sido subvalorado y desprolijamente llevado a cabo, considerando el conflicto histórico entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche. Veamos por qué.

En primer lugar, una subvaloraci√≥n pol√≠tica de los resultados del informe de la primera fase: el Proceso de participaci√≥n. √Čste explicit√≥ n√≠tidamente el apoyo transversal de los nueve pueblos ind√≠genas a demandas como reconocimiento constitucional en un marco plurinacional, autodeterminaci√≥n/autonom√≠a, derechos colectivos y territorialidad, entre otras (Ver: Proceso Constituyente Ind√≠gena, resultados para digerir). Tales resultados, fruto de la mayor participaci√≥n ind√≠gena en un proceso convocado por el Estado, aproximadamente 17.000 personas, arroj√≥ contenidos relevantes y suficientes para convocar a un di√°logo amplio que se hiciera cargo de los errores y horrores cometidos por el Estado chileno y nos encaminara a la paz. Sin embargo, se opt√≥ por validar un pobre informe de la Comisi√≥n asesora presidencial para La Araucan√≠a, con baj√≠sima validaci√≥n y elaborado por unos pocos (Ver: Comisi√≥n presidencial Araucan√≠a: otra oportunidad fallida).

La segunda fase del Proceso Constituyente Ind√≠gena, que consiste en seleccionar algunas materias del Proceso de Participaci√≥n, transformarlas en medidas y someterlas a Consulta, ha comenzado el 3 de agosto. ¬ŅUsted sab√≠a? Pues bien, imagine si quienes viven en zonas rurales alejadas, como parte importante de la poblaci√≥n ind√≠gena, est√°n en conocimiento de √©sta. Un proceso que es parte de la elaboraci√≥n de la nueva Constituci√≥n no cont√≥ con campa√Īa de informaci√≥n televisiva ni radial. ¬ŅA qui√©nes se invit√≥ a participar? La falta de informaci√≥n ante la magnitud del proceso y las confianzas depositadas de quienes participaron en el Proceso de Participaci√≥n, es violentamente desconcertante.

La situaci√≥n se torna m√°s confusa cuando tampoco tenemos informaci√≥n alguna de qui√©nes y bajo qu√© criterios eligieron unas materias del Proceso Participativo y no otras. Es claro que seleccionar entre las distintas materias implica criterios pol√≠ticos, que lamentablemente no son siquiera explicitados. As√≠, lo sometido a consulta no responde necesariamente a lo que demandaron los pueblos ind√≠genas, y sus 17.000 participantes, en la primera fase, sino a lo que el gobierno quiere dar. Estos modos de proceder son insostenibles si se quiere trabajar por la paz. Pues tal manera de manejar la informaci√≥n es parte de lo que ha sustentado la asimetr√≠a de poder que hist√≥ricamente se ha traducido en abusos de parte del Estado en contra del Pueblo Mapuche, lo que la presidenta llam√≥ ‚Äúerrores y horrores‚ÄĚ.

Antes de entrar a las medidas consultadas, una menci√≥n al uso del Convenio n¬į 169 de la OIT, en la que se basa este proceso. Las bases fundamentales de la consulta descansan en los art. 6 y 7, que apuntan a la necesaria participaci√≥n ind√≠gena en todas las etapas de un proceso de decisiones sobre medidas que les pueda afectar, pues se les reconoce el derecho a decidir sobre sus asuntos, incluidos los procesos de desarrollo. En este sentido, llama la atenci√≥n que se haya propuesto un Plan Araucan√≠a, claramente con la voluntad de afectar la vida del Pueblo Mapuche, y no se haya realizado consulta alguna, desestimando lo planteado por 17.000 ind√≠genas que participaron del Proceso Constituyente. M√°s a√ļn, si tal Plan considera medidas claras respecto a asuntos tan importantes como el modelo de desarrollo y asuntos econ√≥micos (ausentes como veremos en la dimensi√≥n de reconocimiento ind√≠gena que s√≠ ser√° consultada). Este tipo de incoherencias est√°n lejos de ayudar a generar confianzas y acercarnos a un di√°logo de largo aliento.

Las medidas sometidas a Consulta Ind√≠gena ser√°n dos: reconocimiento constitucional de los pueblos ind√≠genas y participaci√≥n pol√≠tica. La primera medida est√° subdividida en tres partes: reconocimiento de los pueblos ind√≠genas, reconocimiento territorial y derechos ling√ľ√≠sticos y culturales. Sobre la primera de estas subdivisiones, se habla del reconocimiento del derecho de conservar, fortalecer y desarrollar su historia, identidad, cultura, idiomas, instituciones y tradiciones propias. Ausentes quedan asuntos relevantes consignados en la Declaraci√≥n de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Ind√≠genas (2007) y presentes en el Proceso de Participaci√≥n, como el derecho a autonom√≠a o autogobierno en cuestiones relacionadas con asuntos internos y locales como forma de concreci√≥n del derecho a la libre determinaci√≥n (art. 4) o derecho a definir el propio desarrollo (art. 23).

Sobre reconocimiento territorial, simplemente se se√Īala que se demarcar√°n territorios especiales ind√≠genas, para lo cual se establecer√° una ley que ejecute tal acci√≥n. No es nada claro qu√© significa el t√©rmino ‚Äúespeciales‚ÄĚ ni si est√° en sinton√≠a con el reconocimiento de los territorios ancestrales, demandados por los Pueblos Ind√≠genas y afirmados como derecho (art. 26.3) por la declaraci√≥n de la ONU se√Īalada anteriormente. Sobre la demarcaci√≥n de los territorios, en el Proceso Participativo (p. 72) se se√Īala claramente que tal acci√≥n deber√≠a ser realizada por un ente aut√≥nomo del Estado y con participaci√≥n de representantes de los pueblos ind√≠genas en igualdad de condiciones con los del Estado. Nadie sabe si esto ser√° considerado.

Nuevamente nos encontramos con procesos truncos. La falta de voluntad pol√≠tica es escalofriante, m√°s todav√≠a cuando estamos cerca de cumplir veinte a√Īos desde que parte del Movimiento Mapuche asumi√≥ la v√≠a no institucional debido a las continuas decepciones, tras casi cien a√Īos de infructuosos esfuerzos por las v√≠as institucionales. Es irresponsable iniciar procesos que no aspiren a hacerse cargo realmente de los temas de fondo. Es irresponsable y peligroso que las candidaturas presidenciales no se aboquen a construir una propuesta seria, que vaya m√°s all√° del cortoplacismo y de la nefasta reducci√≥n jur√≠dico criminal. No se puede hablar del futuro de Chile si no hay futuro libre y respetuoso para los sobrevivientes de los Primeros Pueblos.

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