Opinión
La privatización y la situación actual de los servicios sanitarios en Chile
Publicado por: Tu Voz
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Hace unos d√≠as este medio reprodujo una columna de opini√≥n de la directora de la ONG canadiense BPP, Meera Karunananthan, publicada en el diario brit√°nico ‚ÄúThe Guardian‚ÄĚ, en la que, basada en apreciaciones err√≥neas sobre la historia y la situaci√≥n actual de los servicios sanitarios en Chile, afirma que el √©xito del modelo chileno en este campo ser√≠a un mito y que Chile, supuestamente, se encontrar√≠a en una crisis de agua potable.

Lo cierto es que el modelo de gesti√≥n de servicios sanitarios implementado en Chile ha logrado niveles de cobertura y calidad de servicios sanitarios que ning√ļn otro pa√≠s en Latinoam√©rica ha alcanzado y este mismo modelo es el que ha permitido enfrentar los desaf√≠os que genera el cambio clim√°tico y las no poco frecuentes situaciones emergencias producidas por los fen√≥menos de la naturaleza, como terremotos y erupciones volc√°nicas.

A pesar de que nuestro pa√≠s ha sido afectado por una larga y extensa sequ√≠a durante los √ļltimos 7 a√Īos, el abastecimiento de agua potable a la poblaci√≥n urbana no ha sufrido alteraciones de significaci√≥n, y lejos de estar sumido en ‚Äúuna crisis de agua potable‚ÄĚ, el suministro se ha mantenido continuo y de calidad, gracias al esfuerzo mancomunado de empresas y regulador.

A fines de los 80’s, esto es, antes de las privatizaciones, las coberturas se situaban sobre el 90% en Agua Potable y de un 80% en Aguas Servidas y al inicio de este proceso menos del 20% de las aguas servidas ten√≠a tratamiento en Chile.

De acuerdo a los √ļltimos datos oficiales (2015), como lo indica el √≥rgano fiscalizador del sector sanitario en Chile (la SISS), ‚Äúla cobertura urbana de agua potable a nivel nacional en los territorios concesionados se mantiene en 99,9% y la de alcantarillado aument√≥ de 96,65% a 96,8%‚ÄĚ. Cabe hacer presente que estas coberturas son ‚Äúdomiciliarias‚ÄĚ y no ‚Äúpilones‚ÄĚ o ‚ÄúGrifos p√ļblicos‚ÄĚ, como a veces se incluyen en otros pa√≠ses dentro de la categor√≠a de ‚Äúfuentes mejoradas‚ÄĚ. Sumado a lo anterior, los indicadores de continuidad de servicio indican que el sector alcanz√≥ un √≠ndice de continuidad de agua potable de 99,5% y de un 99,79% para el caso de aguas servidas, esto es, casi 24 horas continuas los 365 d√≠as del a√Īo.

Adem√°s, ‚Äúla cobertura urbana de tratamiento de aguas servidas es de 99,85%, respecto de la poblaci√≥n que cuenta con alcantarillado‚ÄĚ, coberturas que ubican a Chile a nivel de Holanda, Luxemburgo y Suiza, pa√≠ses que pr√°cticamente duplican el ingreso per c√°pita medido por PPP, y por cierto no hay ning√ļn pa√≠s en la regi√≥n que si situ√© en las proximidades de este indicador.

El nivel que Chile ha logrado en t√©rminos de cobertura, calidad y continuidad de los servicios sanitarios no es trivial. S√≥lo para tenerlo en perspectiva, en el caso de Per√ļ, el regulador de estos servicios (SUNASS) ha reportado que 6,2 millones de personas en la parte urbana no cuentan con servicio de agua potable y 7,5 millones de personas en la parte urbana no cuentan con servicio de alcantarillado, con una cobertura de agua potable promedio de 90.67% y una cobertura de alcantarillado 83,82% en 2015 y con una continuidad promedio a nivel nacional se ha situado entre 18,64 y 18,51 horas por d√≠a, en los a√Īos 2014 y 2015 respectivamente.

En el caso de Argentina, en su reciente Plan de Agua Potable y Saneamiento, elaborado el 2016 por Ministerio del Interior, Obras P√ļblicas y Vivienda de ese pa√≠s, se informa que ‚Äúel sector de agua y saneamiento de Argentina tiene un atraso significativo en la cobertura de agua y cloaca, y requiere mejoras en la calidad y eficiencia de los servicios. Se estima que 39,8 millones personas residen en √°reas urbanas (2015), de las cuales el 87% tienen acceso a agua por red p√ļblica y el 58% a cloacas. No hay estad√≠sticas confiables respecto del nivel de tratamiento de aguas residuales, sin embargo, algunas fuentes calculan que se encuentra entre el 15 y el 20% de las aguas recolectadas‚ÄĚ.

Este Plan de Argentina aspira alcanzar ‚Äúpara el 2019 en las √°reas urbanas del pa√≠s: la cobertura universal (100%) en el servicio de agua potable y la cobertura del 75% de los habitantes en el servicio de cloaca‚ÄĚ.

En el caso de M√©xico, seg√ļn lo ha informado la Comisi√≥n Nacional del Agua, la cobertura nacional urbana de agua entubada en la vivienda o predio al 2015 era de 97.2% y la cobertura nacional urbana de alcantarillado a red p√ļblica o fosa s√©ptica era de 96.6% y en t√©rminos de tratamiento de aguas residuales, seg√ļn BID, se espera alcanzar un 60% ‚Äútentativamente en el a√Īo 2015‚ÄĚ.

Los ejemplares niveles logrados en Chile para sus servicios sanitarios han sido fruto de un largo camino y el resultado de distintas pol√≠ticas p√ļblicas impulsadas a lo largo de varias d√©cadas. Hasta 1977, tanto la operaci√≥n como la supervisi√≥n de los sistemas sanitarios era estatal, y m√ļltiples reparticiones p√ļblicas cumpl√≠an diversas funciones en esta √°rea, a menudo superpuestas entre s√≠. Dicho a√Īo, la cobertura de agua potable y alcantarillado en las zonas urbanas era de un magro 85,6% y 55,9%, respectivamente, en comparaci√≥n con las coberturas actuales de 99,9% y 96,8%, respectivamente. Adicionalmente, no hab√≠a inversi√≥n alguna en tratamiento de aguas servidas, lo que hac√≠a al contacto humano con aguas no tratadas un hecho relativamente frecuente. No sorprendentemente, la incidencia de la fiebre tifoidea y la hepatitis a fines de los setenta alcanzaba los 121 y 80 casos cada 100.000 habitantes, respectivamente, lo que se compara con incidencias de 1,2 y 3,78 al d√≠a de hoy.

Las tarifas de estos servicios, que son de las m√°s bajas en el mundo entre los pa√≠ses con servicios equivalentes (OCDE), se definen mediante un procedimiento que tiene el doble prop√≥sito de: 1) promover el autofinanciamiento, esto es, que la tarifa debe ser suficiente como para poder solventar las inversiones y gastos necesarios para proveer el servicio ,y 2) promover la fijaci√≥n de ‚Äútarifas de eficiencia‚ÄĚ, es decir, que las tarifas deben ser las justas y necesarias para cubrir s√≥lo los costos indispensables del servicio, suponiendo una gesti√≥n e inversi√≥n eficiente de los recursos. Consecuentemente, el marco de fijaci√≥n tarifaria no ‚Äúasegura‚ÄĚ una rentabilidad al prestador, como tampoco ‚Äúasegura‚ÄĚ que √©ste cubrir√° todos sus costos con la tarifa.

Este sistema de fijaci√≥n de tarifas comenz√≥ a operar casi con una d√©cada de antelaci√≥n al ulterior proceso de privatizaciones, lo que pone de relieve que el sistema de fijaci√≥n tarifario se dise√Ī√≥ pensando en la necesidad de autofinanciamiento y la necesidad de que las tarifas fuesen eficientes, ello, independientemente de qui√©n tenga la propiedad de las empresas o la operaci√≥n de las mismas, lo que incentiv√≥ la realizaci√≥n de la primera ola de inversiones que permiti√≥ elevar los niveles de cobertura del servicio.

Con el advenimiento de las privatizaciones de las sanitarias, o en algunos casos de la operaci√≥n privada de las mismas, se dio una segunda ola de inversiones, que moviliz√≥ ingentes recursos privados, al amparo del sistema tarifario vigente, para el tratamiento de aguas servidas, contribuyendo a superar as√≠ una de las m√°s importantes falencias sanitarias del pa√≠s que era el casi nulo de tratamiento de aguas servidas. Se estima que las inversiones realizadas con estos prop√≥sitos alcanzaron cifras del orden de los 2 mil millones de d√≥lares y las inversiones contin√ļan. En los √ļltimos cinco a√Īos, la inversi√≥n total del sector asciende a 1.949 millones de d√≥lares, lo que equivale al 80% de las utilidades obtenidas por las empresas del sector en dicho per√≠odo.

Por √ļltimo, el proceso de privatizaci√≥n de los servicios sanitarios en Chile fue llevado a cabo en democracia y mediante leyes aprobadas por el Congreso Nacional a partir del a√Īo 1997. Desde el a√Īo 1999, la poblaci√≥n urbana se incrementa desde los 12.72 a los 17 millones de habitantes y, producto del crecimiento urbano y el aumento de poblaci√≥n, la red de agua potable creci√≥ en pr√°cticamente 11 mil kil√≥metros y la de aguas servidas en aproximadamente 10 mil kil√≥metros, adem√°s de la construcci√≥n y puesta en servicio de 290 sistemas de tratamiento de aguas.

Constituye un patrimonio digno de destacar que Chile exhiba los elevados niveles de cobertura tanto de provisi√≥n de agua potable como de recolecci√≥n y tratamiento de las aguas servidas urbanas, lo que no s√≥lo es un activo del pa√≠s en t√©rminos de salud p√ļblica, sino tambi√©n de calidad de vida y dignidad de las personas, adem√°s de los favorables beneficios medioambientales que ello acarrea y su favorable efecto en el desarrollo de distintas actividades productivas en el √°mbito agr√≠cola o recreacional, por mencionar algunos.

Víctor Galilea

Presidente Ejecutivo Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitaria, Andess AG.

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