Según indicaron los peritajes preliminares del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar), los artefactos explosivos enviados a la 54 Comisaría de Huechuraba y las oficinas del Grupo Quiñenco, contenían pólvora de carácter industrial, lo que marca una diferencia con respecto a los atentados similares que se han registrado anteriormente en nuestro país.

Estos explosivos estaban contenidos en cajas de 40×20 centímetros, disfrazados de encomienda, y en su interior había un sistema de cableado que contenía las pólvora, que se usa regularmente en labores mineras.

Según explicó Francisco Pulgar, cientista criminalístico que ha trabajado como perito en diversos casos de connotación nacional, como el “Caso Bombas”, la pólvora industrial es más pura, ya que contiene nitrocelulosa, lo que hace que su capacidad de ruptura sea más rápida.

El experto explicó además que esta fue la única variación con respecto a atentados que se han visto anteriormente en nuestro país.

“En este último atentado la activación fue por contacto eléctrico, lo único que varió fue el tipo de pólvora”, manifestó.

Sin embargo, En el ámbito jurídico, según explica el abogado Raúl Carnevali, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Talca, el uso de este tipo de pólvora no cambiaría el delito contemplado en la Ley Antiterrorista.

“No da cuenta que haya una particular incidencia en la naturaleza de la pólvora como tal”, precisó.

Recordemos el presidente de la República pidió luego del atentado ocurrido en Huechuraba que los parlamentarios aprueben la llamada Ley Corta Antiterrorista, que considera un cambio artículo 226 bis del Código Procesal Penal para incluir y permitir la utilización de técnicas especiales de investigación en la persecución de delitos considerados de carácter terrorista.

Según anunciaron desde el Senado, esta modificación podría votarse en Sala durante las primeras semanas de agosto.