La libertad condicional está pidiendo la Defensoría Penal para un hombre que cumple presidio perpetuo desde 1998, cuando fue condenado por la violación y homicidio de un menor de 10 años en Coelemu.

Tras la negativa de la Comisión de Jueces de la Corte de Apelaciones penquista, el organismo presentó un recurso de amparo contra la negativa del beneficio.

Ya a fines de 2018, al cumplir 20 años tras las rejas, Carlos Silva Valenzuela presentó su postulación a la libertad condicional igual como lo hizo en abril pasado, lo que fue rechazado en ambas oportunidades por la instancia judicial que se pronuncia sobre el beneficio.

El argumento fue un informe psicosocial realizado por Gendarmería que no garantizaba que el hombre hoy de 40 años pudiera reincidir en su conducta delictual, no obstante acreditar su buen comportamiento y estudios efectuados durante sus dos décadas en la cárcel.

Sin embargo, explicó la defensora penitenciaria, Scarlet Andrade, ese antecedente no es un requisito hoy, no obstante haberse modificado la ley que regular la libertad condicional, pues -dijo- para su vigencia es necesario un reglamento que aún no se dicta por parte del Ministerio de Justicia.

Y con ese argumento es que se presentó en la Corte de Apelaciones penquista un recurso de amparo contra la Comisión de Libertad Condicional, de manera que se revoque la resolución de los jueces y se conceda el beneficio, considerando todos los requisitos cumplidos ya por Carlos Silva.

Desde la Fundación Amparo y Justicia, su director, Alejandro Espinoza, indicó que no obstante lo señalado por la Defensoría Penal Pública, es un hecho que el condenado no ha sido rehabilitado y por lo tanto es un peligro para la sociedad.

Al respecto, la defensora penitenciaria deslizó que no era responsabilidad de su cliente que el Estado no haya cumplido con la labor de reinsertarlo en la sociedad, cuestionando además que la opinión pública sólo se preocupe cuando las personas condenadas solicitan algún beneficio, como lo está haciendo Carlos Silva.

En el caso de Silva Valenzuela, si bien Gendarmería informó un riesgo de reincidencia, acreditó el buen comportamiento del condenado así como el requisito de los cursos aprobados durante los 20 años que ha permanecido privado de libertad en el penal Bío Bío.