La comuna de Tomé, ubicada en la región del Bío Bío, comienza a reponerse de las fuertes precipitaciones que provocaron inundación y anegamientos.

Tras esta situación, 350 personas resultaron afectadas y según la Oficina Nacional de Emergencias, un total de 88 viviendas quedaron con daños menores y dos con problemas mayores. Además, varios establecimientos educacionales se vieron afectados.

El evento meteorológico incluyó la caída de 40 milímetros de lluvia en menos de dos horas.

El alcalde Eduardo Aguilera explicó que la lluvia intensa desbordó los esteros.

El Liceo Comercial quedó bajo el barro y debió suspender clases, las que podrían retomarse dentro de varios días, según explicó el director Gino Mora.

Para los vecinos de calle Egaña, la tarea de limpiar con palas y escobas sus casas se extendió durante todo el día. El alcantarillado se rebalsó, según comentó Alejandro Cabrera.

Camino a la playa de Cocholgue hubo deslizamiento de tierra, por debajo de un domicilio aledaño a la ruta, donde José Mora realizaba reparaciones.

Los vecinos afectados se albergaron en casas de familiares o bregaron por arreglar la propias de modo que nadie usó albergues.
El fin de la lluvia ofreció una pausa a los tomecinos que esperan estar mejor preparados para un próximo sistema frontal.