Nacional
Jueves 17 mayo de 2018 | Publicado a las 17:34 · Actualizado a las 19:05
La historia de la sobreviviente al derrumbe del Alto Río y a explosión en Sanatorio Alemán
Publicado por: Manuel Cabrera
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Siempre se habla que en determinados momentos hay que estar en el sitio adecuado, aunque en algunas ocasiones dicho c√°lculo puede fallar.

Lo √ļltimo grafica muy bien lo ocurrido a M√≥nica Molina, psic√≥loga que por “azares del destino” vivi√≥ en carne propia dos tragedias de magnitud ocurridas en la capital penquista: la ca√≠da del edificio Alto R√≠o el 27 de febrero de 2010 y la explosi√≥n en el Sanatorio Alem√°n ocurrida el pasado 21 de abril.

M√≥nica hab√≠a llegado a vivir al tristemente c√©lebre edificio tan solo tres semanas antes del terremoto. Su departamento estaba en el piso 11. En el momento del derrumbe la invadi√≥ una “sensaci√≥n de desconcierto, ya que era primera vez que viv√≠a en un departamento (…) era notorio que se trataba de un terremoto, pero nunca pens√© que (el edificio) se iba a caer”, describi√≥ a BioBioChile.

En lo que guarda su relaci√≥n a lo ocurrido tras el colapso, Molina precis√≥ que estuvo atrapada en el edificio toda la noche, hasta que “como a las ocho de la ma√Īana, Bomberos baj√≥ con una escalera por la ventana, a la cual yo tuve que saltar para poder salir”, esto √ļltimo tomando en cuenta que su departamento se encontraba en la parte central de la estructura y mirando hacia el r√≠o, lo que dificult√≥ su rescate.

Respecto a vivir tan de cerca una tragedia tan emblem√°tica como lo ocurrido en Alto R√≠o, M√≥nica reflexiona sobre la magnitud del hecho, haciendo foco en las vidas que se perdieron, indicando que “lo que siempre yo planteo es que el edificio no se cay√≥ porque tembl√≥, el edificio se cay√≥ porque estaba mal construido”.

Un paseo que pudo terminar mal

La “conexi√≥n” de la psic√≥loga con la explosi√≥n del Sanatorio Alem√°n no es tan directa como lo ocurrido en Alto R√≠o, ya que el recinto m√©dico deb√≠a ser originalmente un simple punto de encuentro para partir a una caminata al faro de Cocholg√ľe, cuya convocatoria se hizo por redes sociales.

“La salida era a las 09:30 horas, pero el chofer tuvo un problema, porque en una maniobra se quebr√≥ el vidrio y le provocaron cortes en la mano. As√≠ que le pusieron unos puntos, por lo que la salida se retras√≥”, explic√≥ M√≥nica.

Siguiendo en esa l√≠nea, la mujer indic√≥ que la explosi√≥n ocurri√≥ justo en el momento en que se dispon√≠an a partir, subiendo al bus. En primera instancia “nosotros no sab√≠amos muy bien lo que estaba sucediendo”.

Continuando con su relato, M√≥nica Molina apunt√≥ que la gente a su alrededor estaba “paralizada”. Ah√≠ aprovech√≥ de poner en pr√°ctica sus conocimientos en comportamiento humano durante crisis y se dijo a si misma que “hay que evacuar a esta gente de ac√°, llevarla a un lugar seguro”.

Dicho panorama, le permitió sacar como conclusión -con el paso de las semanas- que en el recinto médico no se manejaban los protocolos necesarios para una emergencia de ese tipo.

“Tengo formaci√≥n en primeros auxilios psicol√≥gicos, por lo que estuve haciendo un acompa√Īamiento (…) Pude notar varias cosas, y bueno, el protocolo la gente (del Sanatorio) lo tuvo que haber manejado antes”, agregando que le toc√≥ ver “a la gente de la cl√≠nica desarticulada, desesperanzada y como muy alterada”.

Finalmente, al ser consultada por una posible “mala fortuna” al vivir ambas emergencias, M√≥nica fue enf√°tica al manifestar que “yo no creo en la suerte, yo creo que uno est√° donde tiene que estar, entonces mi reflexi√≥n personal al respecto es que uno tiene que estar preparada lo mejor posible para enfrentar estas situaciones”, pregunt√°ndose sobre qu√© es lo mejor que ella puede ofrecer para evitar un “da√Īo emocional” de las v√≠ctimas.

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