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Vivir "fuera del sistema" en Chile: la familia que hoy se hace hasta su propio desodorante
Publicado por: Guido Focacci
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¬ŅTiempo o dinero?: una pregunta moderna que comienza a formularse con mayor frecuencia en Chile, un pa√≠s donde la mayor√≠a vive inserta en un sistema laboral que define a ambos conceptos como t√©rminos excluyentes.

Para la opini√≥n p√ļblica, el √©xito sigue siendo la consagraci√≥n profesional y la acumulaci√≥n de bienes, aspectos dif√≠ciles de satisfacer sin el sacrificio de tiempo, en desmedro de la familia o de la realizaci√≥n de actividades desvinculadas del trabajo.

El caso de los Holuigue Gonz√°lez

‚ÄúSal√≠a a las 8 de la ma√Īana a vender a Santiago y volv√≠a a las 12 de la noche. Pasaba por un hipermercado a comprar unos juguetes a mis hijos, a los que solo ve√≠a por fotos (…) los ni√Īos comenzaron a preguntar cada vez que me ve√≠an ‘¬ŅQu√© me trajiste?‘. Sent√≠ que hab√≠a cambiado tiempo por plata‚ÄĚ, relata Jessica Gonz√°lez, de 39 a√Īos, a Revista Paula, donde contaron su transformaci√≥n en una cr√≥nica titulada “Elegir vivir con menos”.

Junto a su pareja √Ālvaro Holuigue, de 44 a√Īos, y los tres hijos de ambos, de 10, 14 y 16, se “salieron del sistema” y comenzaron una vida enfocada a la autosustentabilidad, donde el consumo se reduce al m√≠nimo, priorizando tiempo y calidad de vida.

√Ālvaro estudi√≥ veterinaria y desde joven adquiri√≥ experiencia en el campo. En 1999 conoci√≥ a Jessica, al a√Īo se casaron y se construyeron una casa a 8 kms al interior de Cartagena, donde se convirtieron en empresarios, con muchos empleados y 8 mil gallinas a su disposici√≥n.

Por a√Īos tuvieron un alto nivel de gastos, hasta 2007 cuando una crisis econ√≥mica oblig√≥ a √Ālvaro a trabajar como contratista y a viajar constantemente por todo Chile, viendo poco y nada a su familia. Prioriz√≥ en ese momento el reunir dinero para que su familia mantuviera el est√°ndar: ‚ÄúUna vez fuimos al supermercado y nos sali√≥ una cuenta de 180 mil pesos, y ¬Ņqu√© llev√°bamos?, nada que realmente necesit√°ramos‚ÄĚ.

Jessica tambi√©n busc√≥ trabajos mientras iba profundiz√°ndose una crisis familiar “por mantener un estilo de vida que nadie nos estaba pidiendo tener”. Vivieron en Llolleo, luego en Santiago. En 2013 la mujer tom√≥ a sus hijos y se fue a vivir a Isla de Pascua durante un a√Īo. All√° comenz√≥ a cambiar su mirada, cuando se desenvolv√≠a como costurera, recog√≠a muebles de la basura y sus ni√Īos pod√≠an ir a la playa despu√©s del colegio.

√Ālvaro, seg√ļn cuentan, vivi√≥ un proceso m√°s largo y no entendi√≥ los cambios de su familia cuando esta regres√≥ al continente. Finalmente la pareja termin√≥ separ√°ndose, pero sigui√≥ apoy√°ndose en decisiones importantes, como la de no retomar una educaci√≥n cl√°sica para sus hijos.

As√≠ surgi√≥ la opci√≥n de un colegio alternativo en Cartagena, donde retornaron, esta vez a una casa del a√Īo 1948, de 95 metros cuadrados. ‚ÄúTodo el mundo nos dec√≠a: ‚Äė¬°Cartagena!, ¬Ņest√°s segura que quieres vivir ah√≠?"”, cuenta Jessica, respecto del c√≠rculo social que manten√≠a en aquel entonces.

Poco a poco, √Ālvaro comenz√≥ a ir a la casa a hacer arreglos y a convencerse de la visi√≥n de mundo que se hab√≠a construido su se√Īora. ‚ÄúJessica me hizo ver de otra manera la vida. No todo era trabajar para tener. Me di cuenta de que estaba perdi√©ndolo todo: mi familia, mi mujer, mi gusto por vivir‚ÄĚ, dijo a la se√Īalada publicaci√≥n.

Pasaron otros tres meses y la pareja volvi√≥ a unirse. √Ālvaro dej√≥ de ser contratista y decidi√≥ dedicarse a lo que le gustaba, la jardiner√≠a, estudiar permacultura y dar clases clases de biolog√≠a en el colegio de la comuna.

Autosustentabilidad, familia y trueque

Hace m√°s de tres a√Īos, la familia Holuigue Gonz√°lez vive una nueva vida en Cartagena. Cultiva la mayor√≠a de lo que consume, captura agua de la lluvia, hacen su pan, tallarines, incluso su propio desodorante, shampoo o pasta de dientes.

Para obtener miel, huevos, legumbres o avena, realizan trueque con otros productores locales y s√≥lo van al supermercado para art√≠culos como aceite, papel higi√©nico, servilletas o alg√ļn tipo de carne, que consumen con poca frecuencia.

Con 300 mil pesos mensuales les alcanza para hacer arreglos en la casa y comprar ropa en la feria. Andan en bicicleta, no tienen Isapre ni AFP, ocupan hierbas medicinales para no ir al m√©dico y no ven televisi√≥n. ‚ÄúQueremos decirle a la gente que no es necesario irse a vivir al Caj√≥n del Maipo para cambiar la forma de vida‚ÄĚ, es lo que tratan de ense√Īar en los talleres que hacen en su propia cocina, en el colegio o en la municipalidad.

Hoy su hija mayor se educa en casa a trav√©s de un colegio virtual. ‚ÄúUn d√≠a me dijo: ‚Äė¬ŅPor qu√© tengo que ir a un lugar que no me gusta‚ÄĚ, recuerda Jessica, ‚Äúy no tuve cara para obligarla, era yo misma habl√°ndole al mundo‚ÄĚ.

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