El Juzgado de Garantía y Letras de Porvenir ordenó la prisión preventiva para Luis Eduardo Ojeda Ojeda, denominado “El Chachal de Porvenir”.

El sujeto fue formalizado ayer y será investigado por el delito de homicidio calificado en contra de Brenda Cartes Guzmán.

Tras escuchar los antecedentes del caso, el juez Pablo Aceituno determinó que el formalizado sea enviado al Centro de Cumplimiento de Porvenir. Ahí, el imputado estará privado de libertad mientras duren los 150 días de investigación.

Según la Fiscalía, los hechos ocurrieron a principios de la semana en la villa Selknam, a las afueras de Porvenir. El formalizado vivía junto a su expareja y una tía de ella (Brenda Cartes) en el mismo loteo. Como terminaron la relación, la mujer llamó al imputado para que entregara las llaves a su tía y se fuera de la parcela.

Cuando llegó a entregar las llaves, el formalizado y la víctima se enfrascaron en una discusión. La violencia escaló hasta que Ojeda habría acuchillado y asesinado a la mujer de 42 años.

El martes, la expareja del imputado recibió el llamado de un amigo: había rastros de sangre en la entrada de la casa. Tras recibir la alerta, Carabineros acudió al lugar y encontró el cadáver de la víctima, quien yacía en el piso de madera.

Cartes Guzmán recibió una herida cortopunzante en el cuello de 12 centímetros. Además, se constataron fracturas y contusiones.

A 18 kilómetros de Porvenir, personal policial -que sospechaba de su comisión del delito- detuvo a Ojeda por llevar un arma blanca en la vía pública. En su declaración, el sujeto reconoció haber asesinado a la tía de su expareja.

Por estos hechos, la Fiscalía formalizó al imputado por homicidio calificado y porte de arma blanca. “El Ministerio Público le atribuye responsabilidad en el fallecimiento de doña Brenda Cartes Guzmán y, además, del delito de portar armas cortopunzantes en la vía pública”, dijo el fiscal Sebastián Marín.

La defensa de Ojeda se opuso a los delitos formalizados por la fiscalía. A su juicio, el imputado no cometió un homicidio calificado, pues no existió ensañamiento en su actuar. Además, pidieron que se tuviera en cuenta la colaboración que prestó el formalizado tras reconocer el asesinato.

Tras escuchar a las partes, el juez Aceituno acogió los argumentos de la defensa y señaló que, en esta etapa del juicio, el imputado cometió un homicidio simple.

La recalificación del delito no libraría al imputado de la cárcel. El magistrado Aceituno determinó la prisión preventiva para Ojeda por la alta pena del homicidio simple, que llega hasta los 15 años de prisión.

Además, el juez consideró que la libertad del imputado constituye un peligro para la sociedad, especialmente para la familia de la víctima.