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Jueves 25 junio de 2020 | Publicado a las 14:37 · Actualizado a las 08:09
El suplicio de un joven que será indemnizado tras perder un testículo por negligencia médica
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Una negligencia m√©dica oblig√≥ a que un joven de 15 a√Īos sufriera la extirpaci√≥n de uno de sus test√≠culos. La madre inici√≥ una larga batalla judicial que podr√≠a haber quedado zanjada con un reciente fallo de la Corte Suprema. La historia y sus detalles la cuenta BioBioChile.

Jos√© -de entonces 15 a√Īos de edad- no tuvo otra opci√≥n. A duras penas lleg√≥ al ba√Īo del centro m√©dico y vomit√≥. Le invad√≠a una profunda sensaci√≥n de desmayo, n√°useas y casi no pod√≠a caminar.

Eran las 23:08 del 6 de mayo de 2015, cuando lleg√≥ a la urgencia de la Cl√≠nica Elqui, en La Serena, acompa√Īado por su madre.

Hace poco menos de una hora había despertado de golpe en su casa: un dolor brutal y repentino -como se catalogaría más tarde ante los tribunales de justicia- no lo dejaba dormir, por lo que tuvo que partir a pedir atención.

Si bien no está claro cómo, lo cierto es que la familia sabía de sobra el diagnóstico: torsión testicular, una de las pocas urgencias reales en urología, que básicamente provoca la interrupción del flujo sanguíneo. Y si la irrigación no se restablece en un lapso fatal de seis horas se produce un infarto testicular. En buenas cuentas, no queda más por hacer que extirparlo.

Así las cosas, José llegó a la sala de espera. No pasó mucho tiempo para que fuera atendido. Al verlo todo adolorido y con las náuseas que lo hicieron vomitar, varios de quienes estaban ahí solidarizaron con él, dieron un paso al costado y le entregaron su turno.

La negligencia

Una vez dentro del box ya no hubo vuelta atr√°s. Lo atendi√≥ Eugenio Mu√Īoz Lemus, el m√©dico de turno, a quien Jos√© y su madre le explicaron los s√≠ntomas e incluso le sugirieron el diagn√≥stico que ellos ya sospechaban. Como ya se dijo, una torsi√≥n testicular.

Pero en lugar de concordar, Mu√Īoz -al ojo y sin ex√°menes de por medio- desestim√≥ la enfermedad m√°s grave y se inclin√≥ por una m√°s leve: epididimitis, padecimiento causado principalmente por gonorrea y la clamidia; y que por lo general afecta a hombres mayores y no a menores, como Jos√©. Y no s√≥lo eso, sino que tambi√©n viene acompa√Īado de s√≠ntomas diferentes.

Sea como sea, el m√©dico le extendi√≥ una orden para realizarse una ecotomograf√≠a urgente, la que no le pudo practicar en la misma cl√≠nica por “la hora”, es decir, cerca de la medianoche, y le instruy√≥ agendar un control con un ur√≥logo. Adem√°s de tomar una dosis de ketoprofeno cada 12 horas.

La consulta termin√≥ siendo categorizada como “enfermedad com√ļn”, nivel de gravedad “leve” y destino final “domicilio”.

Si bien el dolor disminuyó, con el correr del tiempo volvió a hacerse insoportable. Y poco podía hacerse para frenar el suplicio.

Dos d√≠as despu√©s de la atenci√≥n con Mu√Īoz, Jos√© logr√≥ encontrar una hora para tomarse el examen prescrito, pero los resultados eran -a lo menos- catastr√≥ficos para cualquiera, especialmente para un joven en plena formaci√≥n.

Las imágenes arrojaron de forma clara y evidente una torsión testicular, sin que a esas alturas hubiera más remedio que la extirpación inmediata del testículo. Dicho procedimiento terminó siendo realizado a las 20:00 horas de ese día en el Hospital de La Serena por un especialista.

Las demandas

Lo ocurrido, como era de prever, caló hondo en José. Por ello, su madre estampó cuatro acciones judiciales pidiendo una reparación de 330 millones de pesos por lo sucedido. Sin embargo, la clínica se defendió al argumentar -entre otras cosas- que no existió negligencia de parte del profesional que lo atendió, pues él le ordenó la realización del examen correspondiente.

Las malas noticias para José y su madre llegaron el 4 de octubre de 2017, cuando el tribunal de primera instancia rechazó todas las acciones legales interpuestas en favor del menor.

Pero la familia volvió al ataque, esta vez mediante un recurso presentado ante la Corte de Apelaciones de La Serena, cuyos ministros terminaron dándole la razón al joven y su progenitora. Así, se fijó una indemnización de poco más de 91 millones de pesos: $80 millones para él, $11 millones para ella, aproximadamente.

La batalla judicial, sin embargo, no terminó ahí y para evitar pagar la suma ordenada por el tribunal de alzada, la clínica presentó un recurso de casación que terminó siendo elevado a la Corte Suprema.

La victoria

Para mala fortuna de ellos y para buena suerte de Jos√© y su madre, el m√°ximo tribunal del pa√≠s dio la raz√≥n a estos √ļltimos, por lo que el dinero -de no mediar otra acci√≥n legal- finalmente deber√° ser pagado por el centro de salud a la familia… cinco a√Īos despu√©s de lo ocurrido.

Seg√ļn se explica en el fallo dado a conocer este mi√©rcoles, “la demandada no solicit√≥ ninguna rebaja indemnizatoria (…) limit√°ndose a afirmar que el paciente esper√≥ m√°s de 48 horas para realizarse un examen que fue prescrito en car√°cter de urgente”.

“La lex artis (es decir, el conjunto de pr√°cticas m√©dicas aceptadas como adecuadas para tratar a los enfermos) impon√≠a al m√©dico que examin√≥ a Jos√© disponer lo necesario para que se le practicara una ecotomograf√≠a, no resultando aceptable la pretensi√≥n de trasladar parte de la culpa al paciente por el hecho”, a√Īade.

En especial, por “no especificar el plazo en que era aconsejable materializar tal prescripci√≥n, toda vez que se trata de un menor de edad sin conocimientos m√©dicos que no ten√≠a c√≥mo prever el grave riesgo al que se encontraba expuesto”, agrega la resoluci√≥n.

NOTA: el nombre real del paciente fue modificado para proteger su identidad.

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