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Jueves 27 febrero de 2020 | Publicado a las 03:34 · Actualizado a las 16:06
Resiliencia y aprendizaje: el an√°lisis de sobrevivientes a 10 a√Īos del desplome del Alto R√≠o
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“Qued√© atrapado y despu√©s de un rato nos despertamos, quedamos inconscientes con mi se√Īora y empezamos a hablar de una habitaci√≥n a otra. Escuch√°bamos a mi hija peque√Īa y de la incertidumbre de saber c√≥mo estaba (…) Nosotros con mi se√Īora despidi√©ndonos, agradeci√©ndonos, perdon√°ndonos, porque no sab√≠amos qu√© iba a pasar”.

As√≠ recuerda Cristian Fern√°ndez los primeros instantes tras el desplome del edificio Alto R√≠o la madrugada del 27 de febrero, tragedia que le cost√≥ la vida a ocho personas y de la cual √©l, su se√Īora y su hija son sobrevivientes.

Cristian volvió tarde a su hogar, ubicado en el piso 11 de la siniestrada estructura, la noche previa al hecho, miró televisión un rato con su pareja y procedió a dejar a su hija Beatriz -en ese momento de 11 meses- en su cuna ubicada en una habitación contigua, bastando sólo unos instantes para que se iniciase el caos.

“¬ŅD√≥nde est√° mi hija?”

“De un momento a otro empezamos a sentir un movimiento muy fuerte y mi se√Īora lo primero que hace es preguntar por mi hija ‘¬Ņd√≥nde est√° Beatriz?"”, explic√≥ Fern√°ndez, afirmando que comenz√≥ a apoyarse en los muros para poder avanzar hacia el encuentro de la peque√Īa.

Acto seguido, apunt√≥ que “justo cuando voy detr√°s del refrigerador, no s√© si se cay√≥ el edificio o peg√≥ un movimiento muy fuerte y eso a m√≠ me noque√≥, me fractur√≥”. A partir de all√≠, la oscuridad.

Tanto Cristian como su familia salieron con vida del desplome, aunque el derrumbe pudo tener -a su vez- un costo bastante alto para su vida, ya que sufri√≥ “una luxofractura cervical en dos vertebras y por poco quedo tetrapl√©jico”, relat√≥.

Producto de lo anterior, qued√≥ con secuelas que ha ido tratando y sanando con el paso de los a√Īos.

Una “suerte” similar corri√≥ su pareja, quien, de acuerdo al relato de Cristian, casi pierde un ojo, registrando adem√°s “una lesi√≥n fuerte y un golpe muy fuerte en la cabeza como en forma de herradura”, sumado a golpes en las piernas, hombros y brazos.

Una cuna, un milagro

A pesar del desastre que viv√≠an, la peque√Īa Beatriz de 11 meses pas√≥ por una situaci√≥n que roza en lo milagroso, ya que sali√≥ ilesa del desplome.

“Ella estaba en una habitaci√≥n peque√Īita, donde estaba solamente ella con su cuna, que era de estas cunas antiguas con madera grande y robusta, con sus mu√Īecos y peluches”, indic√≥ su padre, agregando que la menor fue rescatada momentos m√°s tarde por Carabineros.

En tanto, a su se√Īora la auxili√≥ un vecino, quien la tom√≥ de sus brazos y la ayud√≥ a salir desde los escombros. En lo que respecta a √©l, fue sacado -horas m√°s tarde- por un civil y personal de la polic√≠a uniformada.

“Yo no pienso en lo que viv√≠ esa madrugada”

Mónica Molina, psicóloga, llegó a vivir al Alto Río tres semanas antes del colapso, también en el piso 11, y afirmó que a una década de lo ocurrido no piensa en dicha tragedia, pero sí decidió aprender de ella.

“Yo no pienso en eso, en realidad. Yo no pienso en lo que viv√≠ esa madrugada”, reflexion√≥ Molina, acotando que “como experiencia de dolor yo la dej√© atr√°s”.

En esa misma l√≠nea, se√Īal√≥ que uno de sus objetivos -tras el hecho que la tuvo atrapada toda la noche hasta ser rescatada por Bomberos- fue “darle un nuevo significado al dolor”.

Fundación Alto Río

Como una forma de dar sentido al trauma vivido, fue que nace en mayo de 2013 la Fundación Alto Río, agrupación -sin fines de lucro- formada principalmente por vecinos sobrevivientes del derrumbe, y que tiene entre sus fundadores tanto a Mónica Molina como a Cristian Fernández.

“Nos basamos en la memoria, en el registro y en la educaci√≥n”, explic√≥ Cristian, mientras que M√≥nica apunt√≥ que el derrumbe les permiti√≥ darse cuenta de que “las autoridades de los servicios p√ļblicos, las autoridades pol√≠ticas y administrativas del territorio no gestionaron de buena manera las soluciones”.

“El Sistema Nacional de Protecci√≥n Civil no estaba preparado en ese momento para abordar un desastre como el que vivimos, entonces eso nos hace levantar una serie de preguntas para ver qu√© es lo que pas√≥ y que es lo que debe cambiar”, explic√≥ Molina, a√Īadiendo que destinan su tiempo libre para sacar adelante la fundaci√≥n.

Por su parte, Cristian acot√≥ que “son desastres socio-naturales, son todos porque el hombre no ha sabido construir donde corresponde y las normativas s√© que han cambiado”, y agreg√≥ que incluso como fundaci√≥n presentaron iniciativas en el Congreso.

¬ŅQu√© cambi√≥?

Consultados sobre lo que han “sacado en limpio” desde esa madrugada de febrero de 2010, ambos plantean que se han logrado avances, pero que a√ļn resta mucho por avanzar en materia de de prevenci√≥n.

“Hemos avanzado, estamos un poco m√°s sensibilizados, pero yo creo que hay una brecha s√ļper grande que caminar, hay un camino bien grande que nos queda todav√≠a”, afirm√≥ M√≥nica Gonz√°lez.

En esa l√≠nea, expuso que en la actualidad se habla sobre “gesti√≥n del riesgo y eso no se hablaba el 2010 (…) Est√°n surgiendo nuevas especialidades en las disciplinas en las universidades, los investigadores chilenos est√°n abordando estas tem√°ticas, hay un movimiento mucho m√°s rico hoy d√≠a respecto de esto y eso es producto del terremoto del 2010″.

“Yo despu√©s de 10 a√Īos veo muy poco avance (…) Algunos vecinos creo que hemos sido resilientes, porque de lo malo que vivimos logramos sacar ideas”, analiz√≥ a su vez Cristian Fern√°ndez, quien adem√°s tuvo palabras sobre la “batalla” judicial que han debido vivir tras el terremoto, en relaci√≥n a los due√Īos del edificio.

“La justicia chilena deja mucho que desear. Estamos hablando de un tercer juicio para un edificio que se cae, (donde) estaban clar√≠simas las evidencias de que el edificio estaba mal construido”, critic√≥ Fern√°ndez, expresando que “la empresa ha sido negligente con el pago de las indemnizaciones”.

“Esta gente nunca nos ha entregado dinero. Lo est√° pagando con el mismo terreno donde nosotros sufrimos la ca√≠da del edificio, donde estaba nuestro propio departamento”, sentenci√≥.

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