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Jueves 27 febrero de 2020 | Publicado a las 03:34 · Actualizado a las 16:06
El relato de una madre que recorrió más de 400 km por buscar a su hijo tras 27F: Lo volvería a hacer
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Una chaqueta, un rosario, su carnet, su celular y $40 mil que le pasó un vecino, fue lo que guardó Denisse Quezada en su mochila para iniciar sola su recorrido de más de 400 kilómetros desde la región Metropolitana hasta la del Maule. La mujer caminó desde su casa en Providencia hasta la Autopista Central, hizo dedo varias veces para acortar el viaje y siguió a pie de noche en otras oportunidades. Finalmente, tras dos días de trayecto enfrentando una serie de complicaciones en la ruta a raíz del reciente terremoto, logró llegar a su destino.

As√≠ es la historia que vivi√≥ Denisse tras el terremoto 8.8 y tsunami que azot√≥ a la zona centro sur del pa√≠s el 27 de febrero de 2010. El recorrido que hizo ten√≠a solo una misi√≥n: poder encontrar a su hijo Math√≠as -de 8 a√Īos en ese entonces-, que estaba junto a sus abuelos maternos en Chovell√©n -localidad ubicada a m√°s de 30 kil√≥metros del epicentro- y de quienes no ten√≠a ninguna noticia.

Tras el terremoto, Quezada pasó la madrugada junto a sus vecinos del edificio. En ese instante, solo pensaba que el movimiento había afectado a la región Metropolitana, pero un mensaje enviado por su prima Karina Quezada -de Chillán- la dejó preocupada. En el texto le preguntaba cómo estaba y si había tenido noticias de Mathías y sus papás, con lo que se dio cuenta que el sismo se había percibido en más lugares del país.

Recién a las 7:30 horas se enteró de la magnitud del sismo y pasadas las 13:00 recibió la noticia que más le preocupó: el epicentro había sido en Cobquecura, a pocos kilómetros de donde estaba su hijo y papás. Ante la poca posibilidad de obtener información desde Santiago y que su prima -que iba a viajar hasta el lugar- había dejado de contestarle el celular, Quezada optó por tratar de llegar sola como fuera hasta la zona, ya que su pareja de la época se fue a trabajar.

En conversaci√≥n con BioBioChile, Quezada record√≥ y relat√≥ lo que vivi√≥ durante esa jornada. “Vine a recordar y saber mi reacci√≥n hace bien poco (…) Era tanto dolor, ve√≠a todo negro”, indic√≥.

El viaje

“Si yo hubiese sabido que mi hijo estaba vivo, t√ļ crees que yo me iba a arriesgar o iba a estar tan desesperada de partir caminando”, se√Īal√≥. Sumado a esto, Quezada reconoci√≥ que “fue sin pensar, fue como ‘ya esto no da para m√°s’. Tom√© mi chaqueta y part√≠ no m√°s”.

De esta manera, la tarde del 27 de febrero Denisse inició su recorrido que incluyó largas caminatas y subirse a autos de personas que le ofrecieron ayuda en el camino. De acuerdo a lo que detalló en Mi27F -el libro que escribió para contar su experiencia- comenzó por Marchant Pereira hasta avenida Providencia y siguió por la Alameda hasta la Autopista Central. En dicho lugar -a la altura de los Tribunales de Justicia- se acercó a una pareja para ver si la podían ayudar.

En esa oportunidad conoció a Marcela Rojas y su marido, quienes la llevaron hasta el sector de Hospital y le regalaron dos botellas de agua para que continuara su viaje. Tras bajarse de ese vehículo, se encontró con el conductor Patricio Cortés, quien le dijo que iba a Pucón pero que la podía acercar hasta el cruce con San Javier en la región del Maule.

Era de noche y Denisse tenía que continuar su trayecto a pie, sin embargo, cuando llevaba cerca de 30 minutos caminando apareció otro automovilista que le ofreció ayuda por un par de kilómetros. Una vez que se bajó, siguió caminando hasta que comenzó a amanecer y cerca de Cauquenes se encontró con un cuarto vehículo al que se subió para llegar hasta el cruce de Chanco.

Ya de d√≠a, Quezada comenz√≥ a ver la magnitud de la destrucci√≥n que hab√≠a tenido el terremoto en la regi√≥n del Maule. Seg√ļn detall√≥ su libro, el panorama en Cauquenes era “desolador, la mayor√≠a de las casas estaban pr√°cticamente en el suelo”. En esa instancia, seg√ļn relat√≥, pens√≥ por primera vez que su hijo y padres podr√≠an estar muertos.

Nuevamente abajo del auto, comenz√≥ a caminar por cerros y bosques -las rutas estaban destruidas- en compa√Ī√≠a de un hombre que tambi√©n necesitaba llegar a la zona.

“El camino fue angustioso y agotador hasta Cauquenes. Los caminos de la carretera estaban abiertos, vi dolor y hab√≠a horas y horas de espera porque no avanzaban los pocos autos que iban hacia el sur. Cuando ingres√© hacia el interior ya era como estar en otro mundo, siempre pienso que eran como mundos paralelos, era como la realidad y la otra una pesadilla. No hab√≠a luz, la gente durmiendo en el suelo, llorando, los muertos tirados en el suelo”, record√≥.

Tras andar varios kilómetros, apareció un nuevo vehículo que los acercó al centro de Pelluhue, lugar donde se encontró con funcionarios del retén de Carabineros de la zona.

Terremoto
Pelluhue | Agence France-Presse

“Camin√© harto e incluso pienso que en alg√ļn momento casi que era un ‘caballo’ (al fijarse solo en lo que hab√≠a frente a ella). Como que no exist√≠a nada, yo iba caminando y si me tropec√© tampoco lo recuerdo. Hay muchas cosas que record√© escribiendo”, indic√≥ a diez a√Īos transcurridos de su historia.

Tras una larga espera debido a los trabajos que tenían realizar en la zona, el teniente Diego Valenzuela dispuso de un vehículo policial para que Denisse fuera trasladada hasta Curanipe, viaje que también incluyó varias paradas por la ayuda que necesitaban los vecinos de la zona. Estaba al interior de este auto cuando una camioneta los paró para consultarles por información sobre una mujer que venía de Santiago en busca de su hijo.

Al escuchar aquello, Denisse se percató que se trataba de su prima Karina Quezada, quien estaba averiguando si ya había llegado, debido a que sabía que pretendía viajar como fuera a la zona. De esta manera, se enteró que su hijo y papás estaban vivos, por lo que siguió el trayecto hasta que se encontró con su hermana y papá.

Era el 1 de marzo y tras caminar cerca de 170 kilómetros y trasladarse lo demás en vehículo por dos días, Denisse logró reencontrarse con su hijo Mathías.

“Mam√°, yo pens√© que t√ļ estabas muerta”, fue lo que le dijo su hijo tras el reencuentro. “√Čl arranc√≥ y pens√≥ que el mundo hab√≠a desaparecido y √©l se hab√≠a salvado”, explic√≥ Quezada.

En ese momento, tambi√©n se√Īal√≥ que “me volvi√≥ el alma, pero mi cuerpo no funcionaba. Me dio ataque de llanto de cuando uno llora con dolor, de ese que te vas ahogar”.

Una vez que se acost√≥, not√≥ que en su cuerpo ten√≠a heridas, sangre y ampollas, sin embargo, reconoci√≥ que “no sent√≠ nada, no sent√≠ dolor, hambre. Pero al momento que llegu√© mis piernas eran como de lana, ya no funcionaban”.

Cumplidos diez a√Īos desde que inici√≥ su recorrido para poder ver a su hijo, Quezada mencion√≥ que ha seguido en contacto con parte de quienes la ayudaron en su camino. Por ejemplo, con Marcela Rojas conversa por Facebook de manera frecuente y con el carabinero Diego Valenzuela ha hablado por tel√©fono y se ha reunido en Curanipe.

Quezada -quien actualmente est√° radicada en Arica junto a su familia-, adem√°s relat√≥ que hace algunos meses volvi√≥ a la zona junto a su prima Karina Quezada. En dicha instancia, reconoci√≥ que “llor√© todo el camino y ella me dice:’ Flaca, ¬Ņc√≥mo cresta caminaste todo esto?’ Miraba y yo temblaba de miedo”.

Sin embargo, mencion√≥ que “por un hijo lo volver√≠a a hacer. Si estoy en la misma situaci√≥n de no saber absolutamente nada, claro que lo volver√≠a a hacer mil veces y sola tambi√©n. No cambiar√≠a nada”.

Mi27F

A raíz de la historia que vivió, Quezada escribió el libro Mi27F en el que relató su travesía desde Providencia hasta Chovellén. En él, cuenta en primera persona cómo vivió el terremoto en Santiago, cuándo se percató la magnitud que había tenido y menciona a todas las personas que de alguna u otra manera la ayudaron para reencontrarse con su hijo.

De acuerdo a Quezada, a las pocas semanas de ocurrido el terremoto la invitaron al matinal Buenos D√≠as a Todos de TVN, instancia en la que el animador Felipe Camiroaga le dijo que era necesario que su vivencia quedara plasmada en un libro porque su historia podr√≠a ayudar para que “el pa√≠s salga adelante”.

Libro
Facebook

“Me tiraba as√≠ como la talla, en realidad yo ni con talla lo pens√©”, reconoci√≥ Quezada. Posteriormente, fue invitada otras veces m√°s al programa en el que Camiroaga le segu√≠a insistiendo en que escribiera su libro.

“Cuando Felipe falleci√≥ y yo ya estaba mejor (…) fueron una o dos semanas que yo ‘vomit√©’ el libro y despu√©s lo empec√© a editar”, reconoci√≥.

Sin embargo, la escritura de este libro -que fue lanzado en 2017- no estuvo exenta de problemas. Quezada debió escribir dos veces su contenido, ya que le entraron a robar a su departamento y se llevaron el computador donde mantenía sus escritos sin respaldo.

Fue su actual marido quien le pidió que lo retomara y siguiera escribiendo los capítulos para poder publicar su libro. Tras problemas con una editorial, la Universidad de Tarapacá auspició el escrito que actualmente forma parte de la lectura obligatoria que se pide en algunos colegios particulares.

El libro además cuenta con un prólogo escrito por Tomás Mosciatti, quien también participó en el lanzamiento que se realizó el 25 de julio de 2017 en la Biblioteca del GAM, junto al actor Francisco Melo y la periodista Javiera Olivares.

lanzamiento-de-libro-1

Adem√°s, trascurridos diez a√Īos de este terremoto, Quezada anunci√≥ que lanzar√° dentro de los pr√≥ximos meses la segunda edici√≥n de su libro que contiene nuevos cap√≠tulos con contexto pol√≠tico social e ilustraciones.

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