Nacional
Martes 28 enero de 2020 | Publicado a las 11:08 · Actualizado a las 12:25
"Malentendido" de $40 millones: el carabinero asesinado y un inocente golpeado en su casa por GOPE
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Edson miró a través del ojo mágico y al otro lado de la puerta de su departamento de calle Viel, en Santiago, vio a tres carabineros fuertemente armados. Abrió sin tener idea de qué se trataba y los policías inmediatamente se le tiraron encima.

“¬ŅD√≥nde est√°? ¬°Sabemos que lo tienes ac√°!”, le gritaron mientras lo esposaban con unas amarras pl√°sticas que m√°s tarde le dejar√≠an las mu√Īecas enrojecidas por la presi√≥n.

Lo apretaron contra el suelo y lo dejaron ah√≠ mientras otros funcionarios proced√≠an a allanar su domicilio. A√ļn sin saber que pasaba, lo levantaron y lo llevaron a la Cuarta Comisar√≠a. ¬ŅA qui√©n buscaban? Un tal Marcial, supo m√°s tarde, precisamente mientras lo trasladaban al cuartel policial con una rodilla hinchada y con las costillas adoloridas.

Pero Edson y el prófugo -conocido también como El Copetengue- nada tenían que ver: el primero es un informático que trabajaba en Providencia, mientras que el segundo hacía pocas semanas había asesinado, de un tiro en la cabeza, a un carabinero durante el asalto a una caja de compensación en Macul.

Los hechos antes descritos forman parte de la declaración y demanda que presentó la víctima, en la que acusó fuerza desmedida de los agentes del Estado, razón por la que pidió 40 millones de pesos como indemnización al Fisco, dinero que finalmente le será pagado tras la sentencia del Décimo Noveno Juzgado Civil de Santiago que se conoció este lunes.

El homicidio del subteniente Silva

Tres funcionarios de la PDI aguardaban por la luz verde en el sem√°foro ubicado en avenida Macul con calle Los Cisnes. Esa ma√Īana del 1 de agosto de 2013 iban en direcci√≥n al sur, para entregar unas especies al SAG, cuando de pronto un furg√≥n de Carabineros con las balizas encendidas los adelant√≥ y par√≥ justo al frente, en la Caja de Compensaci√≥n Los H√©roes.

Minutos antes, tres sujetos Marcial Berr√≠os D√≠az, Jos√© Miguel Mu√Īoz Parada y Jaime Jorquera Ibarra hab√≠an irrumpido en la sucursal. Llegaron en un Chevrolet Optra plateado y lo hicieron de manera violenta. Portando armas de fuego, amenazaron a los guardias de seguridad, dependientes y p√ļblico en general que se encontraban en ese momento en el lugar. Inmediatamente introdujeron una manguera conectada a un bal√≥n de gas en el sector blindado de las cajas y con ese mismo elemento amenazaron a las cajeras, para que les abrieran las puertas del sector. ‚ÄúTranquilas, no les va a pasar nada‚ÄĚ, les dijo uno de los asaltantes.

Peritajes al auto en el que llegaron los asaltantes tras el homicidio | Agencia UNO
Peritajes al auto en el que llegaron los asaltantes tras el homicidio | Agencia UNO

Una vez en su interior sustrajeron casi 17 millones de pesos en efectivo, los que carg√≥ en un bolso Mu√Īoz Parada, mientras Jorquera Ibarra y Berr√≠os D√≠az vigilaban a las personas que estaban en el interior del recinto.

Hasta ah√≠ iba todo de acuerdo a lo planificado, pero en las afueras comenzaron los problemas para los integrantes de la banda -quienes se hicieron amigos en prisi√≥n, en Colina 1-, pues mientras Marcial sal√≠a de la sucursal con el bal√≥n de gas y lo guardaba en el Optra plateado advirti√≥ la llegada de Carabineros. “¬°Los pacos, los pacos!”, alert√≥.

As√≠ las cosas, los asaltantes dispararon a matar, aunque s√≥lo El Copetengue (o el Maru, como tambi√©n le llamaban a Berr√≠os) -vestido con un overol azul y una mascarilla- logr√≥ su prop√≥sito. El √ļnico tiro que percut√≥ dio de lleno en la cabeza del subteniente Daniel Silva Rodr√≠guez, quien a unos seis metros de distancia se bajaba de la patrulla. Hab√≠a alcanzado apenas a abrir la puerta del copiloto cuando recibi√≥ el impacto.

Silva muri√≥ horas m√°s tarde por traumatismo encef√°lico y lesi√≥n bal√≠stica cr√°neo encef√°lica, mientras sus compa√Īeros resultaron ilesos, pese a que tambi√©n se enfrentaron e intercambiaron disparos con los otros dos implicados.

Subteniente Silva | Agencia UNO
Subteniente Silva | Agencia UNO

Enfrentamiento en el Parque O’Higgins

Los tres detectives que esperaban en el semáforo no sólo vieron todo lo ocurrido, sino que también quedaron en línea de tiro, por lo que lejos de seguir esperando por el verde, apoyaron a los carabineros que perseguían a los pistoleros.

Fue as√≠ como los funcionarios de la PDI llegaron a una f√°brica de √ļtiles de aseo ubicada en calle Los Flamencos. All√≠, tal como le hab√≠an informado testigos y operarios, se escond√≠an Mu√Īoz Parada y Jorquera Ibarra, los que segundos antes de ser aprehendidos aprovecharon para sacarse sus cosas -el gorro y la panty que cubr√≠an sus cabezas- y las arrojaron en un tarro de basura.

El primero de ellos estaba herido, mientras que el segundo lo cuidaba, incluso lo había ayudado a pararse en medio de la huida, cuando recibió un disparo.

A diferencia de sus cómplices, el asesino del subteniente Silva logró escapar y se mantuvo escondido por casi siete meses. Quizás la noche del 23 de febrero de 2014, cuando salía de Fantasilandia con Erika, su pareja, ya no se sentía perseguido. Pero eso estaba lejos de ajustarse a la realidad, pues la mujer era seguida discretamente por un equipo de la PDI.

La tarea había sido encomendada a los subcomisarios de la PDI Christian Salinas Campos y Andrea Jamett Leal, y al subinspector Carlos Jorquera Catalán, quienes llegaron temprano a las instalaciones del parque de diversiones.

Estuvieron ahí casi todo el día, hasta que cerca de las 21:00 horas les informaron que Erika y Marcial se dirigían a la salida.

Los polic√≠as los siguieron hasta una plaza de abundante vegetaci√≥n en medio del Parque O’Higgins e intentaron detener al Copetengue. Sin embargo, al verse acorralado, en lugar de seguir las instrucciones que se le ordenaban, sac√≥ una pistola Smith & Wesson y dispar√≥ contra los detectives, aunque sin conseguir herirlos.

Tal como lo hizo la ma√Īana del 1 de agosto, apur√≥ sus pasos y se dio a la fuga. Al menos eso pretend√≠a, porque unos metros m√°s all√° cay√≥ herido. Curiosamente cuando lo capturaron dijo ser otra persona: Sebasti√°n Dur√°n Uribe. Incluso portaba una identificaci√≥n en su bolsillo, pero no fue suficiente prueba para convencer a sus perseguidores.

Fue arrestado y finalmente condenado a cadena perpetua calificada el 23 de diciembre de 2015 por varios delitos asociados al asalto y al homicidio del subteniente Silva.

Marcial Berríos durante el juicio | Agencia UNO
Marcial Berríos durante el juicio | Agencia UNO

El malentendido en el departamento

Fue precisamente durante las diligencias que se realizaron durante las primeras semanas de la investigación, meses antes de que se lograra la detención de Marcial, que la magistrada del Décimo Tercer Juzgado de Garantía de Santiago, Natasha Ruz Grez, dio orden de entrada y registro al departamento de calle Viel.

Por medio del fiscal de La Florida, Felipe Sep√ļlveda, la instrucci√≥n lleg√≥ a Carabineros, quienes ingresaron violentamente al inmueble donde resid√≠a Edson, quien nada ten√≠a que ver en el asunto.

Seg√ļn declar√≥ m√°s tarde ante la PDI tras poner una denuncia por lo ocurrido, funcionarios del GOPE lo tiraron al suelo, le amarraron las manos y sin darle una explicaci√≥n coherente lo llevaron a la Cuarta Comisar√≠a de Santiago supuestamente en calidad de testigo, aunque √©l sent√≠a que se lo llevaban detenido.

En el cuartel policial -relató- le hicieron firmar unos papeles y lo dejaron en libertad. Afuera del recinto lo esperaban hace más de una hora su amigo Bruno y sus tíos Juan y Blanca.

El afectado llevaba las mu√Īecas enrojecidas y cojeaba por la inflamaci√≥n en una de sus rodillas que sufri√≥ cuando fue reducido por carabineros en su departamento.

Departamento de Edson donde ocurrieron los hechos | Informe de la PDI
Departamento de Edson donde ocurrieron los hechos | Informe de la PDI

Si bien no est√° claro porqu√© se dio la orden de entrada y registro al domicilio de calle Viel, Bruno cont√≥ a la PDI que el carabinero que escolt√≥ a su amigo hasta las afueras de la comisar√≠a le refiri√≥ que hubo un llamado an√≥nimo que se√Īalaba con lujo de detalles que el asesino del subteniente Silva se encontraba escondido en el departamento de Edson.

Todo hab√≠a sido “un malentendido”, les explic√≥ el polic√≠a a la salida.

Demanda e indemnización

Ya en libertad fue llevado por su amigo y sus t√≠os a la Cl√≠nica Bicentenario, donde cerca de las 00:30 horas se le diagnostic√≥ una contusi√≥n y herida en la rodilla izquierda, contusiones m√ļltiples dorsales, lumbares y en ambas mu√Īecas, adem√°s de estr√©s postraum√°tico.

Todo ello motiv√≥ la presentaci√≥n de una demanda en la que Edson explic√≥ que el actuar “ha alterado totalmente su vida, creando una verdadera paranoia al salir a la calle o estar en su casa, piensa que en cualquier momento ser v√≠ctima de otro actuar como el se√Īalado”.

La acción legal fue acogida por el Décimo Noveno Juzgado Civil y este lunes se conoció que el Fisco deberá pagar 40 millones de pesos por el actuar de los agentes del Estado.

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