Diversos expertos y actores de la educación cuestionaron que el Gobierno aún no presente una agenda para abordar la calidad del sistema educativo, lo anterior en el marco de un seminario ampliado, organizado por parlamentarios.

La instancia fue organizada por las presidencias de las comisiones de Educación del Congreso, en la que directores, profesores, académicos y expertos debatieron sobre las razones que impiden transformar el sistema educacional chileno.

La presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Cristina Girardi (PPD), sostuvo que la tardanza del Mineduc para arribar a la cita denota las prioridades del Ejecutivo en la materia.

“Tiene que ver con el valor que le dan a este tipo de espacios. Y tampoco hay mucho interés en cambiar el modelo de educación que existe en Chile. A este gobierno le gusta la competencia, le gusta la selección”, afirmó.

Algunos actores de la educación cuestionaron la ausencia de una agenda legislativa contundente y clara, para hacer esos cambios en calidad que ha planteado el Gobierno.

La directora ejecutiva de 2020, Alejandra Arratia, indicó que durante el período que estuvo Gerardo Varela a cargo del ministerio de Educación, no se conocieron detalles que apuntaran a la sala de clases. Y reflejó la deshumanización del modelo actual.

Así también lo entiende el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, quien afirmó que “fueron 5 meses perdidos” con el saliente ministro Varela.

Espera que la nueva ministra, Marcela Cubillos, al menos coloque el tema en discusión y ejemplificó con la eliminación del Simce de 1ro a 4to básico.

Sobre la anulación de dicha prueba estandarizada, el diputado de la UDI, Jaime Bellolio, se mostró abierto a discutir el uso del examen y otros métodos cuantitativos. Sin embargo, es contrario a que las prohibiciones se impongan en los colegios.

Entre los principales cuestionamientos al actual sistema educacional, está el exceso de pruebas estandarizadas. Señalaron que estos instrumentos de medición sólo genera competencia y no un desarrollo pedagógico integral, como se impulsa en los países que son líderes mundiales en educación.