Tras la semana de reuniones con el papa Francisco en Roma, la Conferencia Episcopal de Chile reiteró el perdón por los abusos de conciencia, poder y sexuales. Además, afirmaron que todos continúan con sus funciones, tal cual como era antes del viaje.

Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo, explicó que cuando pusieron sus cargos a disposición “no fue bajarse de la barca”, sino que seguir disponible para lo que parezca oportuno y pida el líder religioso.

“Nosotros hemos pensado que lo mejor es poner las decisiones en las manos del Papa”, sostuvo, añadiendo que “seguimos todos en plenas funciones, cada uno”.

En la misma instancia, Santiago Silva, presidente de la Conferencia Episcopal, reiteró que “pedimos que los delitos se denuncien, la Iglesia no es lugar para delinquir”.

Asimismo, sostuvo que lo más importante en este momento es la reparación a las víctimas. “Cuando hablamos de vergüenza lo hacemos con sinceridad, porque la iglesia no fue constituida por jesús para generar daño”, añadió.

Sin embargo, advirtió que “tenemos que demostrar con acciones concretas reparatorias. ¿De qué sirven las buenas intenciones si todo sigue igual?”.

Silva recalcó que pusieron sus cargos a disposición del líder católico, lo que fue agradecido por el Papa por la disposición de colaborar para restablecer la justicia.

Sacerdotes a reunirse con Francisco

Los líderes de la Conferencia Episcopal fueron consultados por el viaje de cinco sacerdotes, víctimas de Fernando Karadima, a Roma, para entregar más detalles al Papa Francisco.

Al respecto, Silva aseguró que no tenían antecedentes, pero el encuentro está “dentro del proceso que el Papa lleva con nosotros”.

Pese a desconocerlo, afirmó que es algo positivo. “Nos parece bien que los reciba”, manifestó.

Con respecto al informe de Charles Scicluna, que denunció la quema de documentos, el obispo Fernando Ramos añadió que “nos parece grave y queremos solicitar a la Santa Sede que nos dé información más precisa”.

El presidente de la entidad advirtió que los cambios se producen en la medida que conocen los hechos, pero que no han visto el documento de Scicluna. Por ello, el primer paso, argumentó, es solicitar el escrito para iniciar un proceso que puede tomar tiempo.

“Lo que importa es que empecemos a preocuparnos, realmente, de las víctimas”, añadió.

Abusos en Rancagua

El obispo González abordó la situación de la Diócesis de Rancagua, puesto que se dio a conocer el funcionamiento de una organización, denominada La Familia, dedicada a abusos hacia menores.

“No es competencia de la Conferencia conocer de esto, pero lógicamente, nuestra obligación es solidarizar para que se adopten las medidas necesarias para evitar y desterrar ese mal”, señaló.

Con respecto al actuar de Alejandro Goic, obispo de Rancagua que conocía algunos hechos y pidió perdón por no actuar con celeridad, lamentó que no pueda referirse al tema, ya que “no estamos hechos para eso”.