Nacional
Arzobispo a cargo de investigar a Barros: "Existe un plazo de prescripci√≥n de 10 a√Īos"
Publicado por: Cristóbal Vaccaro
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

El arzobispo de Malta, Charles J. Scicluna, ser√° el encargado de investigar las acusaciones de encubrimiento de los casos de abuso sexual perpetrados por el sacerdote Fernando Karadima, que pesan sobre el obispo de Osorno, Juan Barros.

Lee también: Papa Francisco envía a alto mando de la Iglesia a indagar acusaciones contra obispo Barros

No obstante, en una entrevista sostenida en 2010 con el sitio web del Vaticano, Scicluna, quien es considerado como un persecutor ejemplar y “duro”, expres√≥ que existe un plazo de prescripci√≥n de 10 a√Īos para los delitos de tipo “delicta graviora”, los il√≠citos considerados m√°s graves por el derecho can√≥nico, entre los que se cuentan el abuso de menores.

“En el pasado, antes de 1898, la prescripci√≥n de la acci√≥n penal era una norma ajena al derecho can√≥nico. Para los delitos m√°s graves, s√≥lo con el motu proprio del 2001 se introdujo una prescripci√≥n de diez a√Īos. Sobre la base de estas normas, en los casos de abuso sexual el decenio comienza el d√≠a en que el menor cumple dieciocho a√Īos”, precis√≥.

De esta forma, las denuncias del denominado “Caso Karadima” podr√≠an ser considerados prescritos, en l√≠nea con lo determinado por la justicia civil chilena, puesto que los hechos ocurridos en la iglesia de El Bosque, se remontan a la d√©cada del ’80.

El religioso explic√≥ tambi√©n que existen una serie de malentendidos jur√≠dicos respecto a la postura de la iglesia sobre el encubrimiento de este tipo de delitos afirmando que “a la Iglesia no le gusta la justicia concebida como un espect√°culo. La normativa sobre los abusos sexuales no ha sido entendida nunca como prohibici√≥n de denuncia a las autoridades civiles”.

Al respecto, explic√≥ que si un sacerdote es acusado de ello, y la denuncia “es veros√≠mil”, “el obispo tiene la obligaci√≥n de investigar tanto la credibilidad de la denuncia como el objeto de la misma. Y si el resultado de la investigaci√≥n previa es atendible, el obispo no tiene ya la facultad de disponer de la materia y debe remitir el caso a nuestra Congregaci√≥n, donde ser√° tratado por la oficina disciplinaria”.

Dicha oficina disciplinaria es atendida por el mismo Charles J. Scicluna, el sacerdote Pedro Miguel Funes Díaz, siete eclesiásticos y un penalista laico que siguen esos procedimientos.

Confesión de un obispo

En la entrevista, Scicluna precis√≥ que, en pa√≠ses europeos, un obispo que est√° en conocimiento de los “actos impuros” cometidos por un sacerdote, tiene la obligaci√≥n de notificarlos ante el Poder Judicial, m√°s all√° del secreto de confesi√≥n.

Esta situaci√≥n, a su juicio, es dura, y comparable a “un padre que denuncia a su propio hijo”.

No obstante, en los casos en los que no existe una obligaci√≥n jur√≠dica para los religiosos, sostuvo que la indicaci√≥n es animar a las v√≠ctimas a “denunciar a estos sacerdotes”.

En este contexto, record√≥ el caso de un religioso italiano sobre el que se realiz√≥ un proceso can√≥nico que adem√°s fue comunicado a las autoridades civiles, “en interŇēes de las v√≠ctimas y para evitar otros cr√≠menes”.

Tendencias Ahora