Vida
Mujeres sauditas asisten por primera vez a un partido de f√ļtbol
Publicado por: Fabián Barría
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Durante a√Īos, Arij al Ghamdi apoy√≥ a distancia a su equipo de f√ļtbol preferido, delante de su pantalla de televisi√≥n en su casa en Yed√°. El viernes, esta mujer saudita pudo por fin hacerlo desde las gradas de un estadio.

Por primera vez en Arabia Saudita, se autoriz√≥ a las mujeres asistir el viernes por la noche a un partido de f√ļtbol, √ļltima demostraci√≥n hasta la fecha de la apertura social mostrada por las autoridades.

“He venido al estadio con mi padre y mi hermano. Somos todos seguidores del equipo de Al Ahli“, dice la estudiante, con la bufanda verde del club alrededor del cuello, recordando todas las veces en las que su casa se transform√≥ en un club de seguidores.

“Hoy, por primera vez, vamos a trasladar este ambiente al estadio, lejos de las pantallas de televisi√≥n que cortan la imagen y no nos dejan vivir todo el fervor”, contin√ļa la joven, vestida con la tradicional abaya negra.

Las primeras seguidoras llegaron al estadio casi dos horas antes del arranque del encuentro de la Liga profesional saudita entre Al Ahli y Al Batin. Algunas dejaban asomar unos vaqueros bajo la tela negra, otras ocultaban parte del rostro bajo sus gafas de sol.

Solas o acompa√Īadas de sus familias, cerca de 300 mujeres se sentaron en sus asientos reservados en el estadio de Yed√° (oeste), ya que el reino proh√≠be espacios mixtos en los lugares p√ļblicos.

Esta noche es la √ļltima muestra de las recientes reformas sociales lanzadas por las autoridades y ampliamente difundidas en los medios, entre las que figura una reducci√≥n de las restricciones impuestas a las mujeres. Entre esas medidas destaca la autorizaci√≥n para las mujeres de conducir a partir de junio.

Pero en este pa√≠s regido por una forma rigorista del islam sunita, las mujeres deben todav√≠a llevar el velo integral en p√ļblico y tener el consentimiento de un tutor masculino -padre, marido o hermano- para viajar o estudiar.

La apertura, aunque t√≠mida, es atribuida al pr√≠ncipe heredero Mohamed bin Salm√°n, de 32 a√Īos, que se presenta como un modernizador en este reino conservador donde m√°s de la mitad de la poblaci√≥n tiene menos de 25 a√Īos.

“¬ŅPor qu√© no puedo ir?”

Mucho antes del inicio del partido a las 20:00 horas, el entusiasmo se palpaba en las calles y en las redes sociales. Y era igualmente visible en el rostro de Saleh Ziadi acompa√Īado de sus tres hijas delante de la Ciudad Deportiva Rey Abdal√° en Yed√°.

“Mis hijas no se lo cre√≠an, no se daban cuenta de que iban a asistir a un partido de su equipo preferido”, cuenta el padre, acostumbrado a desplazarse solo.

Alrededor de ellos, unas mujeres se apresuran a registrar a las espectadoras antes de conducirlas hasta sus asientos.

A finales de octubre, Riad autorizó a las mujeres a asistir a acontecimientos deportivos en tres estadios del país a partir de 2018, incluido el de Yedá. Después del partido del viernes, habrá un encuentro este sábado y otro el 18 de enero.

“Yo siempre ve√≠a los partidos por la televisi√≥n mientras mis hermanos iban a verlos al estadio”, recuerda Nura Bakhrji. “Estaba acongojada cada vez que los ve√≠a regresar y que me contaban” el encuentro.

“M√°s de una vez me pregunt√©: ‘¬Ņpor qu√© no puedo ir?’. Pero hoy las cosas han cambiado”, celebra la joven.

Un optimismo compartido por Lamia Nasser, una habitante de Yed√° de 32 a√Īos, que ve en este acontecimiento la se√Īal de un futuro “pr√≥spero” para las sauditas.

Animada por la victoria del Al Ahli, por 5-0, Munira al Muled expresa un deseo que parec√≠a inimaginable hace apenas unos meses: “A partir de ahora, ¬°quiero ver todos los partidos en un estadio!”.

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