Internacional
S√°bado 18 mayo de 2019 | Publicado a las 15:26
Conservadores consiguen "milagro" en elecciones y mantienen el poder en Australia
Por Gonzalo Cifuentes
La información es de Agence France-Presse
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La coalici√≥n conservadora que gobierna Australia logr√≥ un “milagro” este s√°bado y se impuso contra todo pron√≥stico en las elecciones legislativas, manteniendo as√≠ el poder.

“¬°Siempre cre√≠ en los milagros!”, dijo el primer ministro Scott Morrisson ante sus simpatizantes en S√≠dney, saludando a los “australianos silenciosos” que volvieron a confiar en su proyecto.

El l√≠der laborista australiano y gran favorito, Bill Shorten, reconoci√≥ su derrota electoral y anunci√≥ su renuncia. “Es obvio que los laboristas no podremos formar el pr√≥ximo gobierno. Por el inter√©s nacional, hace un momento llam√© a Scott Morrison para felicitarlo”, dijo ante sus seguidores en Melbourne.

La televisión nacional ABC otorgó la victoria a la coalición del primer ministro del Partido Liberal, que pone en duda el cambio climático, aunque no avanzó si gobernará con mayoría absoluta o en minoría.

El resultado contradijo a los sondeos, incluyendo los de a pie de urna, que daban la victoria a los laboristas.

Los primeros resultados muestran un electorado fracturado, lo que se traducir√° en que partidos menores populistas y de derecha se encuentren con un rol importante.

Entre ellos el de Pauline Hanson, cuyo partido ignor√≥ las revelaciones de que hab√≠a pedido dinero al lobby de las armas estadounidense, y el de Clive Palmer, apodado el “Donald Trump australiano”, que derroch√≥ millones en una campa√Īa de corte populista.

Alrededor de 17 millones de australianos estaban llamados a las urnas para estos comicios, que se anunciaban parejos. El conservador Partido Liberal de Morrison hab√≠a conseguido reducir la distancia con Shorten en los √ļltimos sondeos, pero las diferencias en las cuestiones del clima entre ambos parec√≠an decisivas a favor del segundo.

Depositando su voto en Melbourne, Shorten se había mostrado optimista después de que el sondeo final antes de las elecciones mostrara que había incrementado su ventaja.

“En caso de que el pueblo australiano vote a favor de frenar el caos y vote a favor de la lucha contra el cambio clim√°tico, estaremos listos para ponernos manos a la obra a partir de ma√Īana”, hab√≠a dicho.

Por su parte, Morrison, tras votar en los suburbios de S√≠dney, admiti√≥ el desaf√≠o que afrontaba. “No doy por descontado el apoyo de nadie”, hab√≠a afirmado.

“Los australianos saben muy bien lo que decimos cuando hablamos de mantener la econom√≠a fuerte, tener el presupuesto bajo control (…), mantener a los australianos seguros y a salvo”, enumeraba, refiri√©ndose a los principales argumentos del Partido Liberal frente a los laboristas.

“Soy un votante clim√°tico”

Algunos votantes m√°s madrugadores acudieron a depositar su voto a un club de surf playero de la periferia de S√≠dney, donde voluntarios con camisetas naranjas y la leyenda “Soy un votante clim√°tico” entregaban panfletos.

“Me preocupa el clima y el hecho de que Australia no est√© haciendo lo suficiente”, dijo a la AFP Catherine Willis, una de las voluntarias.

Las inundaciones, las altas temperaturas y los numerosos incendios forestales registrados en el pa√≠s en el √ļltimo a√Īo colocaron el tema del cambio clim√°tico en el centro de la campa√Īa.

En S√≠dney, el exprimer ministro Tony Abbot, que hab√≠a en el pasado calificado de “absoluta estupidez” al cambio clim√°tico, perdi√≥ la banca que ocupada desde hace un cuarto de siglo.

El Partido Laborista prometió objetivos ambiciosos para las energía renovables, mientras que los liberales aseguraron que no arriesgarían el buen estado de la economía alimentada por el carbón para que el aire sea más limpio.

Una campa√Īa agresiva

La campa√Īa fue una batalla a menudo vergonzosa, en la que Morrison -que se beneficia del apoyo medi√°tico del magnate de medios de comunicaci√≥n Rupert Murdoch- arm√≥ un discurso negativo, advirtiendo que un gobierno laborista arruinar√≠a una econom√≠a que ya est√° desaceler√°ndose.

Hubo también mucha violencia, con candidatos agredidos y otros que tiraron la toalla debido a los ataques racistas y sexistas en las redes sociales.

Morrison tom√≥ el poder en agosto tras un “golpe” en el Partido Liberal que marc√≥ la salida del entonces l√≠der Malcolm Turnbull, moderado y proclima, en la √ļltima de una serie de luchas fraticidas que convirtieron la pol√≠tica en Canberra en una mezcla de “Juego de Tronos” y “Los Juegos del Hambre”.

Gran parte del gabinete de Morrison renunció o se volvió invisible debido a su impopularidad.

Ahora, Morrison tendrá que lidiar con la desaceleración económica y determinar cuál será el lugar de Australia en el mundo.

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