Internacional
Lunes 13 mayo de 2019 | Publicado a las 11:44
Una nueva guerra comercial entre China y EEUU impulsa los nacionalismos
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Detrás del enfrentamiento comercial entre China y Estados Unidos hay también un choque de nacionalismos, entre las ambiciones del gigante asiático emergente y el temor de Washington de perder su influencia.

Incluso si llegaran a un acuerdo econ√≥mico, ambas potencias siguen enfrentadas en lo geopol√≠tico en cuestiones como Taiw√°n o Corea del Norte, la presencia de Estados Unidos en el mar de China o por las acusaciones de espionaje de Washington contra la compa√Ī√≠a de telecomunicaciones china Huawei.

El acuerdo comercial pareció alejarse esta semana con la entrada en vigor el viernes de nuevos aranceles en Estados Unidos contra los productos chinos
y los negociadores se separaron ese mismo día en Washington sin fijar una fecha para una próxima reunión de negociación.

De ambas partes del oc√©ano, la crispaci√≥n se acompa√Īa de nuevos rencores frente a un rival que hasta ahora y desde los a√Īos 1970 estaba considerado como socio.

Por parte estadounidense, el presidente Donald Trump convirti√≥ a China en uno de los objetivos favoritos de su campa√Īa presidencial de 2016 acusando a Pek√≠n de “robar” empleos a Estados Unidos.

Una responsable del departamento de Estado, Kiron Skinner, sorprendi√≥ el mes pasado describiendo la rivalidad con China como “un combate contra una civilizaci√≥n realmente diferente y una ideolog√≠a diferente”.

Es la primera vez que Estados Unidos se enfrenta a “un gran rival que no es de raza blanca”, asegur√≥ durante un foro sobre cuestiones de seguridad.

China replic√≥ a trav√©s de su portavoz de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, considerando “absurdo y totalmente inaceptable” examinar las relaciones bilaterales desde el punto de vista del “choque de civilizaciones e incluso desde una perspectiva racista”.

Pekín impuso este lunes aranceles por 60 mil millones de dólares a importaciones de EEUU. A partir del 1 de junio, las tasas aplicadas serán del 10%, 20% e inclusive de hasta el 25% sobre un conjunto de productos estadounidenses ya gravados, anunció la Oficina de la Comisión tarifaria del gobierno chino.

Desde la llegada al poder de Xi Jinping, a finales de 2012, el r√©gimen comunista tambi√©n apela al nacionalismo y el presidente vende a sus compatriotas el “sue√Īo” de un “gran renacimiento” tras las humillaciones occidentales a China que empezaron en el siglo XIX.

Hostilidad

“Objetivamente, la guerra comercial reforz√≥ la hostilidad como nunca entre las sociedades china y estadounidense”, escribi√≥ el s√°bado en Twitter Hu Xijin, el redactor jefe del Global Times.

“La hostilidad mutua podr√≠a convertirse en incontrolable, provocando una gran regresi√≥n del conjunto de las relaciones internacionales. Me preocupa mucho”, dijo el responsable de este peri√≥dico, cercano al poder y con posiciones nacionalistas.

La guerra comercial lanzada el a√Īo pasado por Trump “convenci√≥ a muchos m√°s chinos, no solo a los directivos paranoicos […], de qu√© Estados Unidos quiere bloquear la emergencia de China” como potencia, indica el sin√≥logo Bill Bishop, editor del bolet√≠n Sinocism en Estados Unidos.

Pek√≠n podr√≠a intentar aprovechar el aumento del nacionalismo, pero “es un arma de doble filo” que podr√≠a volverse contra el r√©gimen si a √©ste le acusan de debilidad frente a Washington, apunta el analista.

En China existe “un fondo de xenofobia en general y de antiamericanismo en particular” que podr√≠a provocar llamamientos a boicotear los productos estadounidenses, afirma Bishop, a pesar de que hasta ahora Pek√≠n ha censurado llamamientos de este tipo en las redes sociales.

Los dos pa√≠ses se enfrentan tambi√©n para asentar su influencia en el resto del mundo, en el caso de China con su fara√≥nico programa de infraestructuras llamado “Nuevas Rutas de la Seda”, que Washington considera “vanidoso”.

En paralelo China está modernizando rápidamente su ejército y tiene el segundo presupuesto militar del mundo, todavía lejos sin embargo del de Estados Unidos.

Aunque las dos potencias acaben firmando un acuerdo comercial, la rivalidad seguir√° siendo “feroz”, advierte Hua Po, un polit√≥logo independiente de Pek√≠n.

“Estados Unidos tiene razones para estar preocupado con China”, asegura. “Incluso si sigue siendo un pa√≠s en desarrollo, se empe√Īa en alcanzar a Estados Unidos”.

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