Internacional
Lunes 11 marzo de 2019 | Publicado a las 09:17
Justin Trudeau en su hora m√°s oscura a meses de las elecciones en Canad√°
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Enfrentado a la peor crisis política de su mandato, el primer ministro canadiense Justin Trudeau ve su autoridad socavada tras la renuncia de dos ministras a siete meses de elecciones legislativas.

La pendiente se anuncia dif√≠cil de remontar para sus tropas liberales, lejos de la oposici√≥n conservadora en las intenciones de voto, seg√ļn los expertos.

Trudeau arrastra como una cruz la polémica iniciada hace un mes por acusaciones de injerencia suya y de su entorno en un proceso judicial contra una mega empresa canadiense.

La exministra de Justicia Jody Wilson-Reybould dijo haber estado bajo presiones “inapropiadas” por parte del jefe de gobierno y de su c√≠rculo para que intente evitar un juicio contra la gigante del sector de la ingenier√≠a SNC-Lavalin.

Trudeau neg√≥ haber ejercido tales presiones, al tiempo que reconoci√≥ el jueves que ten√≠a “muchas lecciones que aprender” de este caso, tras el clima de tensi√≥n instalado entre su oficina y Wilson-Reybould, quien renunci√≥ a su cargo el 12 de febrero.

“Es un comienzo, pero tiene que conseguir recuperar la confianza de la gente”, dijo a la AFP Marcel Chartrand, profesor de comunicaci√≥n de la Universidad de Ottawa.

Desde el inicio de la crisis, Trudeau “no parece alguien en control, sino alguien desconectado” que brinda “versiones contradictorias” las cuales “amplificaron” el malestar, se√Īala Eric Montigny, polit√≥logo de la Universidad Laval de Quebec.

El grupo SNC-Lavalin, con base en Montreal, está acusado de haber pagado sobornos en Libia durante el régimen del dictador Muamar Gadafi para obtener importantes contratos en ese país.

En caso de una condena penal, la compa√Ī√≠a no podr√° obtener contratos p√ļblicos en Canad√° por 10 a√Īos, lo que amenazar√≠a su futuro y el de sus 9.000 empleados en el pa√≠s.

Legitimidad en duda

Este caso también llevó a las dimisiones de la ministra de Presupuesto, Jane Philpott, y del asesor y amigo personal de Trudeau, Gerald Butts.

Que “dos ministros den un portazo as√≠ es algo que no se ha visto en a√Īos en Canad√°”, destaca St√©phanie Chouinard, polit√≥loga del Royal Military College en Kingston, Ottawa.

El asunto demuestra “una crisis de legitimidad en el seno del gobierno de Trudeau”, agrega la experta.

Durante su campa√Īa electoral en 2015, Trudeau defendi√≥ el feminismo y la reconciliaci√≥n entre el Estado y la poblaci√≥n ind√≠gena. Era “la marca liberal, la marca de Justin Trudeau”, remarca Montigny.

Las dos ministras renunciantes son mujeres, y una de ellas, Wilson-Raybould, es amerindia.

“Desde hace varios d√≠as, cuestionamos la sinceridad del compromiso de Justin Trudeau con las mujeres y los (pueblos) aut√≥ctonos”, dice Montigny. Esto es “lo que m√°s duele”, porque es “un golpe al coraz√≥n de su mensaje pol√≠tico, de lo que √©l encarna”.

Y de repente, como un efecto domin√≥, “todas sus contradicciones salen a la superficie”, opina el polit√≥logo. “Cuestionamos sus compromisos de 2015”, como su promesa, no cumplida, de reformar el sistema electoral, o aquella en favor del clima, cuando nacionaliz√≥ un controvertido oleoducto.

Sin embargo, “hasta que se pruebe lo contrario, Trudeau no ha hecho nada ilegal”, se√Īala Chouinard.

La propia exfiscal general admite que ninguna de las “presiones” que le reprocha a Trudeau y a su oficina fueron “ilegales”.

“Podemos ver que no hubo injerencia indebida. No hubo malversaci√≥n”, observa Chartrand.

Pero lo que importa “es la virtud del primer ministro que est√° siendo cuestionada en este momento”, dice Chouinard, antes de predecir que ser√° “muy dif√≠cil (…) hacer tabla rasa de esta historia de aqu√≠ a las elecciones de octubre”.

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