Al menos nueve personas, entre ellas siete soldados del gobierno de Siria, murieron el domingo en un ataque del grupo yihadista Estado Islámico (EI) contra un autobús en una carretera que une Raqa con la capital Damasco.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), la emboscada también provocó la muerte de dos civiles y 16 heridos, entre ellos, 12 militares.

Es el segundo ataque de este tipo en menos de una semana.

El blanco era el autobús que transportaba a militares “y probablemente a algunos de sus familiares” que volvían a sus casas, indicó a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

La agencia de prensa oficial Sana informó por su parte que “nueve civiles” perdieron la vida y otros cuatro resultaron heridos en un “ataque terrorista” contra un bus en la carretera de Raqa.

El diario Al Watan, favorable al gobierno de Bashar al Asad, aseguró citando a una fuente local que hubo enfrentamientos durante el ataque entre yihaditas y soldados sirios. El EI no ha reivindicado por el momento esta acción.

El 30 de diciembre, 39 militares -entre ellos ocho oficiales- perdieron la vida y otros diez resultaron heridos en una emboscada reivindicada por el EI, también contra un autobús en la provincia de Deir Ezzor (este).

Pese a la caída de su “califato” en marzo de 2019, el EI sigue perpetrando ataques en Siria, en particular en el gran desierto de Badiya que se extiende desde la provincia central de Homs hasta la ciudad de Deir Ezzor, en la frontera con Irak, donde también operan los yihadistas.

En estos últimos meses, Badiya ha sido escenario de combates regulares entre yihadistas y fuerzas gubernamentales, apoyadas por ataques aéreos de su gran aliado, Rusia.

Desde marzo de 2019, estos enfrentamientos han provocado la muerte de más de 1.300 soldados sirios y milicianos proiraníes, y más de 600 yihadistas del EI, según un balance del OSDH.

El conflicto sirio, que estalló en 2011 por la represión de manifestantes opositores que exigían una apertura democrática, ha causado desde entonces más de 387.000 muertos y ha desplazado a millones de personas.