Internacional
Martes 08 mayo de 2018 | Publicado a las 10:45 · Actualizado a las 11:07
Palestinos sue√Īan con volver 70 a√Īos despu√©s del √©xodo
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Thaer Sharkawi nunca ha visto el lugar que considera su casa. Tiene 31 a√Īos y, como muchos otros palestinos, espera “volver” alg√ļn d√≠a, un sue√Īo aparentemente inalcanzable.

Su casa, dice, es Kafr Ana, actualmente en Israel, a unos 50 km del campo de refugiados de Al Amari, en Cisjordania ocupada, donde nació y creció.

Kafr Ana dej√≥ de existir hace d√©cadas. Habitada, seg√ļn las estimaciones, por casi 3.000 √°rabes y m√°s de 200 jud√≠os, la localidad se vaci√≥ ante la ofensiva de la organizaci√≥n paramilitar jud√≠a Haganah durante las semanas anteriores a la creaci√≥n de Israel y la guerra israelo-√°rabe de 1948.

La proclamaci√≥n de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 es sin√≥nimo de √©xodo y de “cat√°strofe ” (“Nakba” en √°rabe) para los palestinos. Cientos de miles de ellos fueron expulsados o huyeron de sus aldeas.

La semana pr√≥xima los israel√≠es celebran la apertura de la embajada estadounidense en Jerusal√©n (una iniciativa del gobierno de Donald Trump a favor de Israel) y los palestinos conmemoran como cada a√Īo la “Nakba”. En ambos casos se anuncia una movilizaci√≥n palestina importante.

Thaer Sharkawi forma parte de los aproximadamente cinco millones de palestinos registrados como refugiados entre Líbano, Jordania, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza.

“Sheij Google”

La mayor√≠a son descendientes de aquellos que se fueron en 1948, como los abuelos de Thaer Sharkami, y nunca han visto sus casas familiares, muchas de ellas destruidas. A pesar de ello, √©l habla con entusiasmo de los naranjales de los que se ocupaban sus antepasados y sabe que hab√≠a una escuela para ni√Īas y otra para ni√Īos.

“Nunca fui all√≠ pero escuch√© hablar de ello”
, dice. “Me he informado en internet”, a√Īade.

Nabil, el padre de Thaer Sharkami, no teme una pérdida del vínculo entre la nueva generación y el pasado.

“Ahora tenemos posibilidades (tecnol√≥gicas). Est√° sheij Google. Van y ven: ‘aqu√≠ se hallaba Kufr Ana’. Google los ayuda a ver la tierra que es suya”, dice.

El “derecho al retorno”, la reivindicaci√≥n de los palestinos de regresar a las tierras actualmente israel√≠es, sigue siendo uno de los temas m√°s espinosos para una eventual soluci√≥n (cada vez m√°s lejana) del conflicto israelo-palestino.

Israel rechaza categóricamente este derecho. Aduce que permitir el retorno, aunque fuese a una parte de ellos, vendría a ser como proclamar su propio fin como Estado judío. Para los palestinos, renunciar a el mismo es algo inaceptable.

Los refugiados transmitieron el vínculo de generación en generación. No se limitan a proclamar la nostalgia de Palestina, sino que mencionan la aldea o la ciudad, cuando no la calle.

La transmisi√≥n no est√° exenta de estereotipos. Los de Majdal son hombres de negocios, los de Lod un poco taca√Īos y los de Jaffa tienen dotes art√≠sticas, se rumorea.

“Volveremos”

Otros guardianes de recuerdos son los árabes israelíes, descendientes de palestinos que se quedaron en sus tierras después de 1948 y que hoy tienen nacionalidad israelí.

En un campo cercano a Haifa (norte de Israel), Bakar Fahmawi graba con su teléfono móvil un edificio otomano abandonado.

Desde hace cinco a√Īos, todas las semanas graba un pueblo o zona abandonada y sube el video a Facebook para compartirlo.

“Los que se fueron oyeron hablar de su pa√≠s pero nunca lo vieron”, dice por tel√©fono a la AFP. “Lo hago para que no olviden su pa√≠s y para que sepan que tienen un pa√≠s, el m√°s bello del mundo”, a√Īade.

En la Franja de Gaza, bajo bloqueo israel√≠ y egipcio, internet es casi el √ļnico v√≠nculo con el exterior.

Desde el 30 de marzo la Franja de Gaza es escenario de una movilizaci√≥n masiva en nombre del “derecho al regreso”. El ej√©rcito israel√≠ mat√≥ a m√°s de 50 palestinos desde el comienzo del movimiento, que se espera termine el 14 o 15 de mayo.

Shayma Abeed, de 16 a√Īos, s√≥lo conoce Gaza. Conserva la llave de la casa de su abuelo en Al Jiya, a 19 kil√≥metros al norte del enclave.

Al abuelo “le gustaba hablarnos de Al Jiya, de sus amigos, del trabajo en la granja y de nuestra casa, caliente en invierno y fresca en verano”, recuerda y se hace una promesa: “Un d√≠a volveremos a su casa”.

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