Internacional
Viernes 20 septiembre de 2019 | Publicado a las 10:47
Alemania quiere destinar al menos 100.000 millones de euros para combatir el cambio clim√°tico
Por Claudia Mi√Īo
La información es de Agence France-Presse
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Los partidos de la frágil coalición gubernamental de Angela Merkel acordaron una estrategia para combatir el cambio climático financiada con, al menos, 100.000 millones de euros en inversiones para 2030, en un contexto de exigencia ciudadana para actuar en este sentido.

La suma se invertir√° para “proteger el clima y favorecer la transici√≥n energ√©tica”, seg√ļn el texto final aprobado el viernes por el gobierno alem√°n tras m√°s de 18 horas de negociaciones entre los conservadores y los socialdem√≥cratas, del que la AFP obtuvo una copia.

El Gobierno prev√© destinar 54.000 millones de euros en los cuatro primeros a√Īos del plan, hasta 2023, precis√≥ a la prensa el ministro de Finanzas, Olaf Scholz.

El reto consiste en tomar medidas para incitar a los alemanes a reducir las emisiones contaminantes y lograr que el país cumpla con sus compromisos en este sentido.

El texto, que prev√© por ejemplo 86.000 millones de euros en inversiones repartidas entre el Gobierno y la compa√Ī√≠a de ferrocarriles Deutsche Bahn para renovar la red, todav√≠a tiene que ser aprobado en consejo de ministros.

El anuncio coincidi√≥ con una manifestaci√≥n de miles de personas, 100.000 seg√ļn los organizadores, que se congregaron en el centro de Berl√≠n, junto a la emblem√°tica Puerta de Bradenburgo, para exigir m√°s medidas gubernamentales contra el cambio clim√°tico, en el marco de una huelga mundial.

Se esperaba que la movilización contara con un fuerte seguimiento en Alemania, donde los ecologistas cosecharon éxitos electorales recientemente.

Presión

Se convocaron manifestaciones en 575 municipios del pa√≠s, algo “nunca visto”, consider√≥ la portavoz alemana del movimiento “Viernes por el futuro”, Luisa Neubauer, en un tuit.

Esta √ļltima rechaz√≥ el plan presentado por el Gobierno, acus√°ndole de falta de ambici√≥n. El copresidente de los Verdes, Robert Habeck, critic√≥ una estrategia “confusa”.

Los partidos discrepaban, sobre todo, en c√≥mo financiar el plan, algo extremadamente complicado porque el Gobierno rechaza contraer nuevas deudas, ci√Ī√©ndose a una pol√≠tica de ortodoxia presupuestaria.

Pero ¬Ņc√≥mo conseguir fijar un precio suficientemente alto para incitar a los consumidores a elegir opciones menos contaminantes sin provocar el rechazo de la opini√≥n p√ļblica?

La estrategia del gobierno también incluye un conjunto de medidas para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en los sectores de la energía, la construcción, la agricultura, la industria y los transportes.

Entre √©stas, se encuentra la promoci√≥n de los transportes p√ļblicos y de los trenes, el aumento de los precios de los billetes de avi√≥n dentro de Alemania o varias subvenciones para desarrollar veh√≠culos el√©ctricos o sistemas de climatizaci√≥n particulares eficaces y limpios.

Gobierno fr√°gil

En paralelo, el plan persigue impulsar el desarrollo de las energías limpias (solar, eólica o biomasa), para que éstas generen el 65% de la electricidad para 2030 (frente al 40% actual).

El Ejecutivo de Merkel est√° siendo objeto de una gran presi√≥n. Debe responder a las expectativas de la movilizaci√≥n iniciada por los j√≥venes de “Viernes por el futuro”, un movimiento creado por la activista sueca Greta Thunberg.

Adem√°s, alcanzar un acuerdo era vital para la supervivencia de la propia coalici√≥n, muy fr√°gil desde que se constituy√≥ el a√Īo pasado.

El ministro de Finanzas, Olaf Scholz (socialdem√≥crata), vincul√≥ directamente la vigencia de la coalici√≥n, muy impopular en Alemania, a la elaboraci√≥n de un “gran proyecto clim√°tico”.

A principios de a√Īo, Alemania decidi√≥ abandonar el carbono para 2038, pero todav√≠a tiene que programar el cierre de sus minas y sus centrales. Un desaf√≠o a√ļn mayor si se tiene en cuenta que el pa√≠s prev√© abandonar la energ√≠a nuclear para 2022, una decisi√≥n tomada en 2011 tras la cat√°strofe de Fukushima.

Además, su potente industria del automóvil dio durante mucho tiempo prioridad a los vehículos de gasolina o diésel, y empezó a reconvertirse hacia la producción de autos eléctricos tardíamente.

El país, que se comprometió a reducir las emisiones de CO2 un 40% en relación con 1990, solo lo habrá conseguido en un tercio. Para 2030, espera reducir sus emisiones un 55%.

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