Internacional
Miércoles 31 julio de 2019 | Publicado a las 10:01
Unos 150 latinoamericanos fueron desalojados de fabrica ocupada en Par√≠s: hab√≠an ni√Īos y embarazadas
Por Diego Vera
La información es de Radio France Internationale
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Unas 150 personas mayoritariamente latinoamericanas -incluidas familias con ni√Īos, mujeres embarazadas y algunos con discapacidades f√≠sicas o mentales- fueron expulsadas por la fuerza p√ļblica de una f√°brica abandonada que ocupaban desde comienzos del a√Īo en la ciudad de Saint-Ouen, a las afueras de Par√≠s.

La amenaza se cumpli√≥ este martes 30 de julio. Algunos de los 150 ‚Äúokupas‚ÄĚ expulsados por la polic√≠a en la ciudad de Saint-Ouen son refugiados pol√≠ticos. Otros esperan la respuesta a su solicitud de asilo y hay quienes han sido reconocidos como prioritarios para obtener una vivienda social.

Vienen principalmente de Colombia, pero tambi√©n hay bolivianos, puertorrique√Īos, cubanos, dominicanos y unos pocos de Argelia y Egipto. Todos ellos decidieron ‚Äúokupar‚ÄĚ la edificaci√≥n abandonada ante la dificultad de encontrar una vivienda o la imposibilidad de pagar los altos alquileres de Par√≠s y las urbes vecinas.

‚ÄúYo llegu√© all√≠ porque no ten√≠a donde vivir. Soy padre de dos ni√Īos y, al igual que todos nosotros, no ten√≠a a donde ir‚ÄĚ,
cuenta Carlos, un joven oriundo de Cartago, Colombia. El caso de Aurora Torres y su esposo Eduardo es similar: aunque los dos tienen trabajo, lo que perciben no les alcanza para pagar unos 1800 euros de alquiler y mantener a sus dos hijos. En Francia, el salario mínimo mensual es de 1171 euros. Las deudas comenzaron a ahogarlos y, en consecuencia, decidieron instalarse en la fábrica vacía por un tiempo.

Su paisano, Edwin Bravo, lleg√≥ a Francia huyendo de la extorsi√≥n y las amenazas de muerte de los paramilitares de extrema derecha que comandan en Buenaventura, el principal puerto del Pac√≠fico colombiano. Su solicitud de asilo le fue negada y, hace un tiempo, se qued√≥ sin trabajo. ‚ÄúNo pod√≠a seguir pagando el alquiler de la casa en la que viv√≠amos con mi mujer y mis dos hijos. Entonces, cuando nos hablaron de ese lugar, decidimos vivir ah√≠‚ÄĚ, dice.

RFI | LouizArt Lou
RFI | LouizArt Lou

La ‚ÄúOkupaci√≥n‚ÄĚ

Los primeros en instalarse lo hicieron durante el mes de enero de 2019, en pleno invierno. Al comienzo durmieron en carpas colocadas a la intemperie. Poco a poco, entre todos fueron convirtiendo ese lugar librado al olvido y al desuso en un conjunto de viviendas dignas hechas a punta de reciclaje y esfuerzo com√ļn.

‚ÄúLas bodegas estaban en muy mal estado y debimos acondicionarlas. Incluso cuando la polic√≠a iba quedaba admirada de todo el trabajo que se hab√≠a hecho‚ÄĚ, afirma Edwin quien ahora, tras el desalojo, no tiene un techo bajo el cual pasar la noche.

La mayoría de los colombianos que invadieron la edificación trabaja en la construcción y eso les permitió poner sus conocimientos en la instalación de la electricidad, la calefacción, el agua y acondicionar los apartamentos con electrodomésticos, mobiliario y otros enseres recuperados en las obras y depósitos de escombros.

‚ÄúAl comienzo, eso era un basurero, estaba sucio, los ba√Īos repletos de heces. Entre todos limpiamos, ordenamos y organizamos el lugar‚ÄĚ, cuenta Paola, madre de seis hijas y esposa de un pastor misionero v√≠ctima de un atentado en las barriadas de la ciudad colombiana de Cali. En Francia, Paola y su familia obtuvieron el status de refugiados pol√≠ticos. No obstante, llevan meses en la largu√≠sima lista de espera para la adjudicaci√≥n de una vivienda social en alquiler.

ARHCIVO | RFI | LouizArt Lou
ARHCIVO | RFI | LouizArt Lou

El desalojo

La f√°brica hasta hoy ‚Äúokupada” es propiedad de la ciudad de Saint-Ouen. La alcald√≠a local esgrime como argumento para la expulsi√≥n de sus habitantes la construcci√≥n de una escuela en esa edificaci√≥n.

Pero hasta el momento ‚Äúno existe ning√ļn permiso para transformar la f√°brica en establecimiento escolar. El proyecto no ser√° tratado sino hasta el a√Īo 2022‚ÄĚ, afirma la DAL, la asociaci√≥n por el derecho a la vivienda, que libra en Francia un combate por una vivienda digna para todos y el cese de las expulsiones.

‚ÄúEn los √ļltimos meses se presentaron incendios y escapes de agua que representan un peligro para las personas que viven al interior‚ÄĚ, justifican las autoridades de la ciudad.
‚ÄúFalso‚ÄĚ, responden las familias y aseguran que estaban dispuestas a pagar un alquiler en la f√°brica si lograban llegar a un acuerdo con la alcald√≠a. Denuncian que nunca fueron escuchados.

Pese a la movilizaci√≥n de los latinoamericanos que habitaban la f√°brica, ninguna autoridad los recibi√≥, confirma la DAL. Para los dirigentes de esta asociaci√≥n, a la evacuaci√≥n precipitada llevada a cabo este martes subyace otra raz√≥n: ‚Äúlas expulsiones se hacen m√°s frecuentes durante las vacaciones de verano porque existen leyes que impiden desalojar y sacar a la gente a la calle en per√≠odo escolar y durante el invierno‚ÄĚ.

Algunas pocas de estas familias latinoamericanas, aquellas que cuentan con ni√Īos menores de tres a√Īos o con alguna discapacidad, fueron ubicadas este martes, y por un plazo m√°ximo de cinco d√≠as, en centros de acogida para personas en dificultad.

Pero al llegar a ese tipo de hoteles de paso fueron rechazados. Solo Margarita, una mujer minusv√°lida en un 80%, obtuvo una explicaci√≥n en la puerta del lugar que le fue adjudicado. ‚ÄúMe dijeron que no pod√≠an recibirme porque yo necesito cuidados especiales y que ellos no pod√≠an responsabilizarse. Luego, me echaron a la calle como a un perro‚ÄĚ, cuenta. La misma respuesta recibi√≥ en otros dos sitios que se le asignaron.

El resto de familias, la gran mayoría, cargaron con sus casas a cuestas metidas en bolsas y maletas de viaje y se instalaron en un campamento al aire libre, frente a la alcaldía de Saint-Ouen, donde pasaron la primera noche de un periplo incierto, destino al que parecen están condenados los olvidados de la tierra.

Entre ellos, Nancy, una boliviana que lleg√≥ hace dos a√Īos a Francia con su hijo de 8 a√Īos. ‚ÄúNosotros no somos de delincuentes. Somos familias latinoamericanas pobres que queremos trabajar, que queremos integrarnos a la sociedad francesa. Mi hijo va a la escuela. Yo aprendo el idioma cada d√≠a. Y, ahora, no tengo a donde ir. ¬ŅD√≥nde voy a dormir? Qu√© soluci√≥n van a dar a las familias que no tenemos un lugar para vivir. ¬ŅD√≥nde est√°n los derechos humanos que, supuestamente, Francia garantiza a la gente?‚ÄĚ

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