Internacional
Viernes 26 abril de 2019 | Publicado a las 16:44
Irrupci√≥n de la ultraderecha y Catalu√Īa marcaron una agresiva campa√Īa electoral en Espa√Īa
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Espa√Īa cerr√≥ este viernes la polarizada campa√Īa de las elecciones legislativas del domingo, entre los llamados del jefe de gobierno socialista Pedro S√°nchez a evitar el ascenso de la extrema derecha, que ha revolucionado el panorama pol√≠tico del pa√≠s y con la que los conservadores estar√≠an dispuestos a gobernar.

Casi residual en la pol√≠tica espa√Īola desde el fin de la dictadura de Francisco Franco, en 1975, la extrema derecha entrar√≠a con fuerza en el Congreso espa√Īol tras las elecciones del domingo con el partido Vox.

Con un ideario ultranacionalista, antiinmigraci√≥n y antifeminista, los √ļltimos sondeos daban a esta formaci√≥n m√°s del 10% de los votos, unos 30 esca√Īos de un total de 350 en la c√°mara baja, cuando en 2016 apenas cosech√≥ un 0,2%.

“Nadie daba que Trump iba a ser presidente de Estados Unidos y lo ha conseguido. Nadie pensaba que Bolsonaro pudiera ser presidente de Brasil”, advert√≠a S√°nchez este viernes en una entrevista al diario El Pa√≠s.

El líder del conservador Partido Popular, Pablo Casado, dijo que está abierto a gobernar con Vox y con Ciudadanos, un partido de centro-derecha liberal.

“Al final, Vox y Ciudadanos, tengan 10 esca√Īos o tengan 40, van a tener la influencia que ellos quieran tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura o la legislatura. Por tanto, ¬Ņpara qu√© vamos a andar pis√°ndonos la manguera entre nosotros, si lo que tenemos que hacer es sumar?”, dijo Casado a esRadio.

Diez meses después de la moción de censura contra su predecesor conservador, Mariano Rajoy, Sánchez lidera todas las encuestas.

Pero la gobernabilidad es complicada en un Congreso dividido en dos grandes bloques: por un lado, socialistas del PSOE y Podemos (izquierda radical), y por otro, Partido Popular, Ciudadanos y Vox.

“Las sumas son muy improbables tanto la una como la otra”, asegura Francisco Camas, del gabinete demosc√≥pico Metroscopia, por lo que los votos de los partidos regionales catalanes y vascos pueden ser claves.

ARCHIVO | Agence Franc-Presse
ARCHIVO | Agence Franc-Presse

El ejemplo andaluz

Pero el PSOE no se confía, escarmentado por las elecciones regionales de Andalucía en diciembre, cuando perdieron su feudo histórico tras un acuerdo entre PP, Ciudadanos y Vox, que cosechó allí su primer éxito electoral.

Las encuestas entonces subestimaron el resultado de la formaci√≥n ultraderechista que, en esta campa√Īa, arrastra multitudes all√≠ donde va y est√° despertando mucha expectaci√≥n en las redes sociales.

La incertidumbre es elevada: hay cuatro millones de indecisos, dice Camas, y mucha volatibilidad, especialmente en la derecha, enfrascada en una dura batalla para liderar el campo conservador.

“Si verdaderamente se quiere echar a S√°nchez, lo responsable, lo patri√≥tico es votar al PP”, reclamaba en el diario ABC Pablo Casado, el joven relevo de Rajoy al frente del PP.

“Puede haber cambios de √ļltimo minuto en el apoyo a los partidos que afectar√≠an la probabilidad de las diferentes opciones de gobierno”, se√Īala Antonio Barroso, del gabinete Teneo Intelligence.

Albert Rivera en Barcelona | ARCHIVO | Agence France-Presse
Albert Rivera en Barcelona | ARCHIVO | Agence France-Presse

Catalu√Īa: tema central

Amenazados por Vox, que plante√≥ su campa√Īa como una “reconquista” de Espa√Īa y sus valores tradicionales, tanto Casado como Albert Rivera, l√≠der de Ciudadanos, elevaron el tono contra S√°nchez.

Cuestiones como el ralentizamiento econ√≥mico, las pensiones, el alto desempleo (14,7% seg√ļn los √ļltimos datos) o la incertidumbre europea por el Brexit quedaron en segundo plano.

En cambio, centraliz√≥ los debates Catalu√Īa, un a√Īo y medio despu√©s del intento de secesi√≥n en 2017, y con el juicio por rebeli√≥n en marcha contra doce dirigentes independentistas.

Llegado al poder con el respaldo de Podemos, nacionalistas vascos y separatistas catalanes, Sánchez buscó apaciguar el conflicto e inició una negociación con el presidente regional Quim Torra.

Aunque el diálogo no prosperó -los independentistas tumbaron los presupuestos de Sánchez, que convocó este anticipo electoral-, este acercamiento encendió a la derecha que lo convirtió en su principal arma.

En un ambiente muy crispado, Casado acus√≥ a S√°nchez de “traidor”, “fel√≥n”, “desleal” y de ser “un peligro p√ļblico para Espa√Īa”, mientras que Rivera asegur√≥ que echarlo es una “emergencia nacional”.

La misma expresi√≥n us√≥ el jueves el l√≠der de Vox, Santiago Abascal, en un abarrotado mitin en Valencia, donde llam√≥ a escoger entre “la continuidad hist√≥rica de Espa√Īa o el caos y la violencia”.

Frente al diálogo de Sánchez, la derecha propone suspender la autonomía regional como ya hizo Rajoy tras el fallido intento de secesión y, en algunos casos, la ilegalización de los partidos separatistas.

Estas formaciones, sin embargo, podrían ser claves para reelegir a Sánchez que les ha repetido por activa y por pasiva que no cederá a su principal reivindicación: un referéndum de autodeterminación.

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