Internacional
Jueves 28 marzo de 2019 | Publicado a las 23:14 · Actualizado a las 08:52
Bielorrusia soltará a un centenar de murciélagos que pasaron el frío de invierno en un refrigerador
Por César Vega Martínez
La información es de Agence France-Presse
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El riguroso invierno llega a su fin en Bielorrusia, para bien de centenares de murciélagos de un centro de protección de Minsk, que volverán a disfrutar del aire libre tras pasar varios meses en un refrigerador.

Con precaución, los benévolos del centro Kojanopolis retiran una decena de muerciélagos de bolsitas de tela que estaban colgadas en un simple refrigerador doméstico a una temperatura y humedad ideales para invernar.

“En invierno los murci√©lagos se duermen profundamente. Para invernar necesitan un medio ambiente bastante fr√≠o y h√ļmedo”, explicar el director del centro Kojanopolis, Alexe√Į Chpak.

Los peque√Īos mam√≠feros son recogidos por particulares que los conf√≠an al centro.

“Los hallan en los balcones, en las entradas de los edificios, en las tuber√≠as de ventilaci√≥n, etc. A veces directamente en la calle nevada”, dice Alexe√Į Chpak.

Los murci√©lagos necesitan una temperatura de entre cero y cinco grados Celsius y m√°s de 50% de humedad”, explica.

“Es exactamente lo que produce un refrigerador cualquiera”, precisa Chpak, que dispone de un solo aparato con capacidad para 32 murci√©lagos.

El centro, que no recibe ayuda de las autoridades pero funciona en un local prestado por un instituto p√ļblico, se financia a trav√©s de internet.

A la llegada da la primavera, cuando el termómetro rebosa los 10 grados Celsius, el director del centro y tres voluntarios comienzan a sacar a los animales para que se despierten naturalmente.

“Desde el momento en que sienten una temperatura m√°s elevada, la de su cuerpo sube un poco y se despiertan”, explica Alexe√Į Chpak.

Los ben√©volos los pesan, le dan una peque√Īa raci√≥n de alimentos y un poco de agua y luego los llevan a un parque del centro de la ciudad para liberarlos.

“Son animales horribles, pero cuando los pones en tu mano, son muy suaves. Es una especie de milagro”, dice Anna, una maestra que colabor√≥ en la liberaci√≥n de los murci√©lagos que pasaron el invierno en un refrigerador.

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