Internacional
Miércoles 16 enero de 2019 | Publicado a las 10:04
Preocupación en la frontera irlandesa por alto riesgo de un Brexit sin acuerdo
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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“S√≥lo Dios sabe qu√© pasar√°”, dice el irland√©s Gavin McCann mostrando la preocupaci√≥n que reina en Dundalk, localidad cercana a Irlanda del Norte, tras el rechazo del acuerdo de Brexit y la perspectiva de volver a tener una conflictiva frontera.

Situada en la costa noreste de la Rep√ļblica del Irlanda, Dundalk es una peque√Īa ciudad de 35.000 habitantes conocida por su catedral, su dolmen y su castillo del siglo XIII. Fue tambi√©n aqu√≠ donde naci√≥ el grupo de rock de influencias celtas The Corrs, una de las bandas irlandesas m√°s conocidas de los √ļltimos 30 a√Īos.

Dada la proximidad de la frontera con Irlanda del Norte, la economía local depende en gran medida del comercio con esa provincia británica, cuya fluidez se vería comprometida en caso de un Brexit sin acuerdo.

En ese escenario, las relaciones económicas entre los dos países pasarían a regirse por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que implicarían la reinstauración de controles aduaneros.

“Habr√° una frontera f√≠sica, eso es seguro”, dice a la AFP preocupada una habitante de la regi√≥n, Maria Cartwright, de 50 a√Īos.

“Eso afectar√° necesariamente a la econom√≠a local y al comercio transfronterizo norte-sur”, agrega Willie McKeever, otro residente. “No queremos tener una frontera dura. No queremos que haya puestos de control fronterizos”, agrega.

“Era una pesadilla”

Volver a instalar una frontera con controles policiales entre Irlanda y el Ulster recodaría a los habitantes las horas sombrías del conflicto norirlandés entre republicanos, mayoritariamente católicos, y unionistas, principalmente protestantes.

Tras ensangrentar la región durante tres décadas, el conflicto terminó en 1998 con el Acuerdo de Paz del Viernes Santos, gracias entre otras cosas a la supresión de los puestos de control militar en la frontera.

“Esta ciudad sufri√≥ muchos con las bombas”, dice Jan Van Dessel, una anciana vecina de Dundalk, recordando a “la gente que muri√≥”.

“Era una pesadilla total”, recuerda tambi√©n Cartwright, lamentando que las localidades fronterizas irlandesas se vean arrastradas por la tormenta pol√≠tica en Londres.

McKeever culpa de todo a los defensores del Brexit y en particular al ultraconservador DUP, el partido unionista norirland√©s que vot√≥ contra el acuerdo negociado por la primera ministra brit√°nica Theresa May para descartar el “backstop”, un controvertido mecanismo de √ļltimo recurso destinado a evitar la reinstauraci√≥n de una frontera irlandesa que otorga a Irlanda del Norte un estatus diferente al del resto del Reino Unido.

“Los unionistas no dejar√°n (a May) hacer lo que quiere, es as√≠ se simple”, afirma.

Ondrej Marecek, un residente de Dundalk originario de la Rep√ļblica Checa, se indigna con el parlamento brit√°nico. “Nos han deja caer”, afirma.

Pero se interroga tambi√©n sobre la posici√≥n europea en unas negociaciones que desembocaron en el rechazo del acuerdo por los diputados brit√°nicos: “Durante meses la Uni√≥n Europea intent√≥ resolver el Brexit, pero a fin de cuentas no han resuelto nada”.

Mientras sirve jarras de cerveza en The Vinegar Man, uno de los pubs de Dundalk, McCann suspira ante la incertidumbre sobre el futuro de la región.

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