Internacional
S√°bado 15 diciembre de 2018 | Publicado a las 17:08
Movilización de "chalecos amarillos" disminuye en Francia en su quinto sábado de protesta
Por Yessenia M√°rquez
La información es de Agence France-Presse
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Un mes despu√©s del inicio de su movimiento, la manifestaci√≥n de los “chalecos amarillos” se redujo claramente este s√°bado en las calles de Francia, con unos 66.000 participantes en todo el pa√≠s, la mitad respecto a una semana atr√°s, con tan s√≥lo algunos brotes de violencia.

Este quinto s√°bado de movilizaci√≥n era una prueba decisiva para el presidente franc√©s Emmanuel Macron, muy vilipendiado en las manifestaciones, quien hab√≠a lanzado un llamado a la “tranquilidad”, tras anunciar una serie de medidas de corte social y econ√≥mico, como un aumento de 100 euros del salario m√≠nimo (m√°s de 70 mil pesos chilenos).

La crisis de los “chalecos amarillos”, en alusi√≥n a la prenda de seguridad obligatoria para los conductores de veh√≠culos que han vestido de manera desafiante los manifestantes, amenazaba con descontrolarse para el gobierno.

Tras los anuncios del propio Macron en un solemne discurso a la nación, este sábado el ambiente estuvo más pacífico.

Los incidentes fueron menores, de cierta importancia en ciudades de provincias como Burdeos, donde hubo lanzamientos de adoquines contra la policía, pero mucho menos dramáticos en París, donde los comerciantes y los edificios oficiales han sufrido durante cinco sábados consecutivos las iras de manifestantes y vándalos.

En total hubo 168 detenidos. “En Par√≠s, menos de 3.000 personas” participaban en la movilizaci√≥n, en tanto eran unas 10.000 hace una semana, inform√≥ la polic√≠a, que hab√≠a movilizado el mismo n√ļmero de agentes, unos 8.000.

“Es un poco un fracaso, porque el Estado nos impide manifestar adecuadamente”, declar√≥ a la AFP Marie, de 35 a√Īos, una empleada a domicilio.

“Estamos algo desmoralizados, pero el movimiento no acabar√° aqu√≠”, asegur√≥ Francis Nicolas, de 49 a√Īos, en la ciudad de Lyon (este).

Los bloqueos en carreteras siguieron, sin embargo. El viernes, un conductor muri√≥ al chocar contra un cami√≥n detenido ante un corte de carretera de los “chalecos amarillos”, en Erquelinnes, comuna belga fronteriza.

Con esta víctima son ya siete los decesos ocurridos al margen de los bloqueos y las manifestaciones del movimiento, iniciados a mediados de noviembre.

Guerrilla urbana

El pasado s√°bado 8 de diciembre, las manifestaciones congregaron a 136.000 personas en toda Francia, seg√ļn cifras oficiales. Entonces, las im√°genes de guerrilla urbana, de saqueos e incendios, especialmente en la capital, dieron la vuelta al mundo.

Este s√°bado los gases lacrim√≥ngenos volvieron a ser utilizados, pero la polic√≠a consigui√≥ poco a poco arrinconar a los √ļltimos manifestantes en los Campos El√≠seos, escenario de graves incidentes en convocatorias pasadas. La lluvia helada y el fr√≠o contribuy√≥ a calmar los √°nimos.

Pese a todo, París volvió a tener el aspecto de una ciudad en estado de sitio: vehículos blindados en las calles, bancos y comercios con sus fachadas recubiertas con planchas de madera.

“Es triste” resum√≠a un turista llegado del noroeste de Francia, Alain Burgun, de 65 a√Īos.

A pesar de estas medidas de seguridad, la Torre Eiffel y los principales museos (Louvre, Orsay, Grand Palais), cerrados el sábado pasado, abrieron esta vez, igual que los grandes almacenes, a pocos días de Navidad.

Igual que en semanas anteriores, las fuerzas de seguridad protegieron el acceso a instituciones como el Palacio del Elíseo o la Asamblea Nacional.

“Recuperar la soberan√≠a”

“Hoy, nuestro pa√≠s necesita calma, necesita orden“, hab√≠a declarado el viernes en Bruselas el presidente Macron, quien anunci√≥ el lunes una serie de medidas para satisfacer parte de las demandas de los manifestantes.

La subida de 100 euros mensuales del salario m√≠nimo, la anulaci√≥n de un impuesto para las pensiones m√°s modestas fueron recibidas de forma diversa por los “chalecos amarillos”. Igual ocurri√≥ con los llamados “a la responsabilidad” despu√©s del atentado de Estrasburgo el pasado martes, que dej√≥ cuatro muertos y atiz√≥ el miedo a nuevos ataques.

Sin embargo, varios miembros del colectivo empiezan a pedir calma. Algunos “chalecos amarillos” decidieron desvincularse del llamado “canal hist√≥rico”, que juzgan demasiado radical, y pidieron una “tregua” porque “ha llegado la hora del di√°logo”.

“Quiz√° el movimiento pierda fuerza en las calles, pero no perder√° fuerza en nuestras cabezas” aseguraba este s√°bado Lorenzo Gennaro, de 34 a√Īos, integrante de los 150 “chalecos amarillos” congregados, sin incidentes, en Grenoble (sureste).

En Par√≠s, en la plaza de la √ďpera, una de las figuras del movimiento, Priscillia Ludosky, afirmaba: “¬°Estamos llenos de rabia!”. Otro manifestante ped√≠a que la “soberan√≠a” fuera “devuelta” al pueblo con el establecimiento de referendos de iniciativa ciudadana, otra de las demandas de los “chalecos”.

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