Internacional
Jueves 11 octubre de 2018 | Publicado a las 12:18
Suben a 12 los muertos por inundaciones en ciudad espa√Īola de Mallorca
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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“Nos hemos sentido en peligro”. Dos d√≠as despu√©s de las tr√°gicas inundaciones que dejaron 12 muertos, los turistas en Mallorca, una isla extremadamente popular entre alemanes y brit√°nicos, segu√≠an recordando el shock de verse amenazados por el agua.

Al menos tres de los fallecidos son extranjeros (dos brit√°nicos y una holandesa),
a causa de unas violentas lluvias que el martes por la tarde barrieron el oriente de la isla. Dos cadáveres recién encontrados podrían corresponder a un matrimonio alemán desaparecido.

“No pudimos salir de la habitaci√≥n durante siete horas”, cuenta Gordana Rojko, residente en Alemania y de visita en S’Illot, una localidad costera a unos 60 km al este de Palma.

Su hotel se encuentra en la desembocadura del torrente que llegaba desbordado desde el interior de la isla.

En su habitaci√≥n, su marido Robert y ella tuvieron que albergar a una familia de brit√°nicos con ni√Īos peque√Īos. Se encontraban en la tercera planta y se vieron as√≠ a salvo del agua, que lleg√≥ hasta el primero.

Turistas molestos


“Estamos muy decepcionados, nadie vino a preguntar por nosotros. Est√°bamos rodeados de agua”,
y por parte del personal del hotel “no se hizo nada”, a√Īade indignada en una conversaci√≥n con la AFP.

“Nos hemos sentido en peligro”, y “la gesti√≥n fue nula”, con recepcionistas que no hablaban ingl√©s ni alem√°n, a√Īade Robert, un hombre de 65 a√Īos que lleva visitando Mallorca cada a√Īo desde 1975.

Igualmente enfadada, la brit√°nica Denise Browes dijo estar “terriblemente indignada”.

“Pagu√© 400 libras, y no hay piscina, ni actividades de entretenimiento (…) no hay nada” a causa de los efectos de la inundaci√≥n.

Los estragos son visibles en otro hotel situado en la desembocadura del torrente, el Playa Moreia, donde la terraza está cerrada y el restaurante, en la planta baja, arrasado por el barro y con un montón de sillas y mesas apiladas.

Su gerente, la holandesa Henriette Kruip, dice que tuvieron que cerrar el mi√©rcoles, porque “no ten√≠amos ni agua, ni luz, ni tel√©fono, ni ordenadores, ni ascensores, ni nada…”.

En el momento de la riada había en el hotel unos 300 clientes, en su gran mayoría alemanes y británicos, y el restaurante estaba lleno.

Hubo que evacuarlo r√°pidamente, a pesar de que “los turistas no ve√≠an el peligro y nos dec√≠an:’oye, que estamos cenando"”.

Entre los clientes del hotel estaban Helmut y Anneliese Andler, una pareja de jubilados alemanes que llegaron con sus nietos y se marcharon este jueves.

“Vimos dos coches bajando por el torrente; nunca hemos visto nada as√≠”, cuenta Helmut mientras prepara su veh√≠culo para marcharse con la familia a Palma de Mallorca. Dice que el mi√©rcoles no tuvieron agua corriente ni electricidad, y lamenta que ahora tendr√°n que pagar una noche de hotel adicional en otro establecimiento.

“Estamos un poco enfadados”, apunta su esposa con una sonrisa.

Negocios cerrados

Las inundaciones han causado p√©rdidas econ√≥micas en varios locales de S’Illot, que se han visto obligados a cerrar y acelerar as√≠ el final de temporada. Un golpe para la econom√≠a local de una isla que vive del turismo, y donde por todos lados se ofrecen men√ļs en ingl√©s y alem√°n.

Guillem Mayol, que regenta un bar con terraza, calcula haber perdido “20.000 euros o m√°s”. “Hemos perdido la maquinaria: c√°mara frigor√≠fica, horno, lavavajillas, enseres, etc.”.

Muy cerca de su local, Antonia Puigros calcula una semana de cierre en el negocio familiar, una tienda de ropa donde las estanter√≠as est√°n ahora vac√≠as. “Estamos limpiando. Los muebles de madera se pueden tirar todos”, aunque no as√≠ la ropa, que estaba colocada m√°s alta.

Como en otros puntos de la isla, toca limpiar el barro para tratar de recuperar la normalidad lo antes posible. Es lo que hizo la alemana Doris Holstz, residente en la isla desde hace 16 a√Īos y copropietaria de un pub en S’Illot junto con su marido, frente a la playa.

“Ayer estuvimos limpiando 8 horas, fue tremendo”, dice esta mujer, que calcula haber perdido 2.000 euros en decoraci√≥n, y abre de nuevo este jueves tras dos d√≠as de cierre forzado.

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