Internacional
Domingo 29 abril de 2018 | Publicado a las 10:26
Las diferentes estrategias ante Madrid de Catalu√Īa y el Pa√≠s Vasco
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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El gobierno espa√Īol ha evitado su peor pesadilla: un frente com√ļn independentista entre el Pa√≠s Vasco y Catalu√Īa, dos ricas regiones que han asumido estrategias divergentes.

El País Vasco, con 2,2 millones de habitantes y un cuarto de ellos independentistas, quiere vivir en paz, aprovechando el inminente anuncio de la desaparición de la organización separatista ETA tras décadas de atentados.

Catalu√Īa, que alberga a 16% de los espa√Īoles (7,5 millones de personas, de ellos la mitad independentistas), sigue sumida en la crisis pol√≠tica.

“Los intereses son muy distintos, unos quieren proteger lo que han ganado y otros (los catalanes) quieren m√°s”, resume el analista pol√≠tico Pablo Sim√≥n.

Historia compartida

Las dos regiones se han sentido cercanas desde el siglo XIX, cuando vieron nacer movimientos nacionalistas impulsados por sus élites.

Motores industriales de Espa√Īa, mantuvieron una mirada con cierta distancia hacia el resto del pa√≠s, rural y con una tasa alta de analfabetismo, en momentos en que perd√≠a sus √ļltimas colonias, destaca el historiador Carlos Gil Andr√©s.

Luego fueron duramente reprimidas bajo la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), que prohibió el uso oficial de sus lenguas propias.

Pero en el Pa√≠s Vasco la respuesta fue m√°s radical. A ETA, nacida en 1959, se le atribuyen al menos 829 muertes hasta 2010 como parte de su campa√Īa por la independencia de la regi√≥n.

En Catalu√Īa, Terra Lliure (Tierra Libre), con tendencia marxista como ETA, cometi√≥ atentados pero dejando solo un muerto, desde su fundaci√≥n en 1978 a su disoluci√≥n en 1991.

En 2003, el presidente nacionalista vasco Juan Jos√© Ibarretxe propuso que su regi√≥n pasara a ser un territorio “libremente asociado” a Espa√Īa.

Anhelaba tambi√©n, mucho antes que los catalanes, un refer√©ndum de autodeterminaci√≥n. Pero su propuesta fue rechazada por el Congreso espa√Īol y los pol√≠ticos vascos evitaron el choque al que los catalanes no rehuyeron diez a√Īos despu√©s.

Hoy, todas las partes ven “la necesidad de construir una nueva convivencia (…) que evite la repetici√≥n” de los a√Īos de violencia, explica Agus Hern√°n, del Foro Social Permanente, una asociaci√≥n cercana a los familiares de los presos de ETA.

Los nacionalistas conservadores del PNV gobernantes en el Pa√≠s Vasco “vieron que la radicalizaci√≥n les alejaba del poder”, estima el senador vasco I√Īaki Oyarz√°bal del Partido Popular (PP, conservador).

Desigualdad fiscal

Hay un elemento diferenciador clave entre las dos regiones: el País Vasco goza desde el siglo XIX de una autonomía fiscal, que le permite recaudar impuestos y decidir cómo repartir el dinero.

Sus dirigentes “se tienen que sentar con los gobiernos de Madrid (…) cada cinco anos” para negociar el “cupo”, el monto que env√≠an al gobierno central para el pago de servicios p√ļblicos, se√Īala Pablo Sim√≥n.

De allí que estén acostumbrados a pactar con el gobierno central y tengan interés en preservar el statu quo, aun cuando en teoría los nacionalistas defienden el derecho a la autodeterminación.

Esta ventaja fiscal ha generado resentimiento en Catalu√Īa, que exige en vano desde hace a√Īos la misma autonom√≠a fiscal. Pero Madrid no se muestra dispuesta a conced√©rsela a una regi√≥n que representa un 19% del PIB nacional, frente al 6% del Pa√≠s Vasco.

En Catalu√Īa tuvo lugar una “tormenta perfecta”, alimentada por la c√≥lera contra la austeridad impuesta despu√©s de la crisis econ√≥mica de 2007 y la corrupci√≥n de la que se acusaba a la clase pol√≠tica local, se√Īala el periodista Borja Ventura, autor de un libro sobre el fin de ETA y numerosos art√≠culos comparando las dos regiones.

En 2011, el entonces presidente catalán conservador Artur Mas se vio obligado a entrar en helicóptero al Parlamento regional, cercado por los manifestantes.

Y vio “una forma de ponerse la gente a favor: activ√°ndola contra un enemigo externo”, apunta Ventura, refiri√©ndose al Estado espa√Īol.

“Desobediencia civil”

Seis a√Īos despu√©s, tras a√Īos de ignorar las decisiones de la justicia, independentistas de derecha y de izquierda en el Parlamento catal√°n declararon la independencia el 27 de octubre de 2017. Un juez acusa al n√ļcleo duro del separatismo de “rebeli√≥n”.

Pero los separatistas catalanes rechazan toda comparaci√≥n con los a√Īos violentos en el Pa√≠s Vasco.

Es “un insulto a la inteligencia y banaliza el terrorismo”, afirma el diputado independentista catal√°n Joan Tard√°. En Catalu√Īa se opt√≥ por “un enorme acto de desobediencia civil”.

“No vamos a descarrilar de nuestro m√©todo c√≠vico y pac√≠fico”, agrega Tard√°.

El propio senador conservador vasco Oyarz√°bal reconoce que en Catalu√Īa “no hay terrorismo”, aunque se√Īala que la situaci√≥n desemboc√≥ en un “golpe de Estado”.

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