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La compleja semana en Catalu√Īa tras suspensi√≥n de investidura de Puigdemont
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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La fiesta de los independentistas catalanes tras ganar las elecciones de diciembre se transform√≥ en resaca la √ļltima semana, cuando fueron incapaces de formar gobierno lastrados por las divisiones y la falta de una estrategia com√ļn tras el fallido intento de secesi√≥n.

A diferencia del movimiento independentista en Escocia (Reino Unido) o Quebec (Canad√°), controlados por un partido casi hegem√≥nico, en Catalu√Īa el poder est√° repartido entre tres formaciones, unidas en su empe√Īo de romper con Espa√Īa pero a menudo re√Īidas entre ellas.

Estas ri√Īas saltaron de nuevo a la palestra el martes, cuando el presidente del Parlamento catal√°n, Roger Torrent, aplaz√≥ por sorpresa la investidura de Carles Puigdemont, cesado de la presidencia regional por el gobierno espa√Īol de Mariano Rajoy el 27 de octubre, horas despu√©s de la fallida declaraci√≥n de independencia.

El presidente de la c√°mara afirm√≥ que lo hac√≠a para asegurar un debate de investidura “efectivo y con garant√≠as” ante las restricciones judiciales para impedir una elecci√≥n de Puigdemont, perseguido por rebeli√≥n y sedici√≥n e instalado en B√©lgica desde hace tres meses.

Diferentes estrategias

Pero de fondo se aprecian las diferentes estrategias entre los grupos independentistas, Junts per Catalunya de Puigdemont (34 diputados de 135), Esquerra Republicana de Catalunya (32) de Torrent y la peque√Īa formaci√≥n de izquierda radical Candidatura d’Unitat Popular (4).

Tras el fracaso de la v√≠a unilateral adoptada en octubre con el refer√©ndum inconstitucional y la proclamaci√≥n de una rep√ļblica, ERC apuesta por enfriar el conflicto e intentar aumentar los electores independentistas, que todav√≠a se quedaron por debajo del 50% en los √ļltimos comicios (47,5%).

Pero esto choca con la estrategia de Junts per Catalunya, que ven irrenunciable la candidatura de Puigdemont aunque eso suponga reanudar la tensión con Madrid, y de la CUP, que apuesta por la desobediencia civil.

“La realidad es que Esquerra no quiere investir al presidente Puigdemont y van a alargarlo y a buscar excusas”, lamenta un alto responsable del partido del expresidente regional.

“Pero no se atreven a decirlo en p√ļblico porque se los van a comer”, a√Īade.

Las divisiones han sido aprovechadas por la oposici√≥n, que les reclama proponer otro candidato y asumir p√ļblicamente que su l√≠der no podr√° volver a ser presidente.

“El independentismo est√° roto por la mitad”, aseguraba el martes su m√°xima rival, In√©s Arrimadas, l√≠der del antinacionalista de centroderecha Ciudadanos, la formaci√≥n m√°s votada de las elecciones pero sin apoyos suficientes para gobernar.

La restituci√≥n del “exiliado” Puigdemont fue su principal arma electoral y se ha convertido en una cuesti√≥n innegociable para muchos independentistas molestos porque Rajoy ces√≥ a sus l√≠deres y tom√≥ el control de la regi√≥n.

El martes, unos miles se manifestaron con caretas de Puigdemont junto al Parlamento, disconformes con el aplazamiento de la investidura. “Si la gente ha votado Puigdemont, Madrid no tiene nada que decir al respecto”, dec√≠a Anna Segarra, una qu√≠mica de 39 a√Īos.

Presidencia ‘simb√≥lica’

Su elección es problemática. Si acudiera al Parlamento para defender su programa como marca el reglamento, podría ser detenido y enviado ante el juez que seguramente lo encarcelaría preventivamente como a su exvicepresidente Oriol Junqueras, de ERC.

Una investidura en su ausencia, con otro diputado leyendo su discurso, será suspendida por la justicia, provocará la permanencia de la intervención de Madrid y podría implicar nuevos problemas legales, especialmente para Torrent.

Ante esta situación y lamentando que sus aliados no les explican cómo piensan esquivar las restricciones judiciales para la toma de posesión de Puigdemont, el presidente parlamentario optó por retrasar la votación.

Mientras tanto, altos cargos del partido de izquierdas empezaban a abrir la puerta de salida a Puigdemont que, seg√ļn unos mensajes privados captados furtivamente el martes por una televisi√≥n, se siente “sacrificado”.

Quien fuera su vicepresidente y todav√≠a l√≠der de ERC, Junqueras, propuso otorgarle una presidencia “simb√≥lica” combinada con una ejecutiva, en Barcelona, que pudiera gobernar de forma efectiva.

De momento, Junts per Catalunya rechaza cualquier candidato alternativo aunque eso lleve a un bloqueo político y a unos nuevos comicios.

“Nosotros no queremos elecciones, pero no les tenemos miedo”, afirma el responsable de Junts per Catalunya.

Las negociaciones siguen y nadie descarta un acuerdo que selle la fr√°gil unidad como ha ocurrido en anteriores crisis internas de los independentistas.

“No ser√° la √ļltima vez que oigamos que el movimiento pol√≠tico est√° muerto. Pero no solo no est√° muerto sino que continuar√° creciendo”, advert√≠a Torrent.

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