Internacional
Jueves 29 noviembre de 2018 | Publicado a las 06:29 · Actualizado a las 06:30
Testigo en juicio del Chapo: nunca le traicioné y él me mandó a matar 4 veces
Por Emilio Lara
La información es de Agence France-Presse
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Fue uno de sus hombres de mayor confianza, su contacto con los narcos de Colombia, su piloto, compa√Īero de juergas y tesorero, pero tuvo que declarar obligado contra el Chapo Guzm√°n en Nueva York.

En una audiencia, el hombre aseguró el miércoles que nunca traicionó a su jefe, pero que lo odia porque éste le mandó matar cuatro veces.

Miguel √Āngel “el Gordo” Mart√≠nez, testigo clave del gobierno en el juicio contra el capo del narcotr√°fico, cont√≥ durante tres d√≠as todo lo que hizo y lo que vio en sus a√Īos de trabajo para Joaqu√≠n “Chapo” Guzm√°n, desde 1987 hasta su arresto en M√©xico en 1998.

Inclusive al luchar “como un gato boca arriba” contra su extradici√≥n a Estados Unidos siempre le fue fiel, asegur√≥.

“Cuando estuve luchando contra mi extradici√≥n yo nunca mencion√© al se√Īor Guzm√°n, nunca le fall√©, nunca le rob√©, nunca le traicion√©, cuid√© de toda su familia y lo √ļnico que recib√≠ de √©l es cuatro atentados contra mi persona”, se quej√≥ el Gordo Mart√≠nez.

Extraditado a Estados Unidos hace casi dos a√Īos, el Chapo, de 61 a√Īos, es acusado de liderar el cartel de Sinaloa y traficar a Estados Unidos m√°s de 155 toneladas de coca√≠na, hero√≠na, metanfetaminas y marihuana a lo largo de 25 a√Īos, y si es hallado culpable podr√≠a pasar toda su vida tras las rejas.

“O√≠a afilar los cuchillos toda la noche”

Mart√≠nez tiene hace a√Īos una nueva identidad secreta e integra el programa de protecci√≥n de testigos del gobierno estadounidense.

En esa línea, aseguró que no quería atestiguar contra Guzmán porque teme que éste ordene matarlo nuevamente.

“¬ŅPor qu√© no quer√≠a declarar en contra” del Chapo?, le pregunt√≥ el fiscal Michael Robotti. “Imag√≠nese cu√°nto m√°s pueda recibir”, respondi√≥ Mart√≠nez, un voluminoso sesent√≥n de gafas, calvo y de bigote.

All√≠, cont√≥ que est√° viendo a un psic√≥logo que el gobierno estadounidense le recomend√≥ porque sufre de ansiedad. “No puedo dormir”, afirm√≥.

Los cuatro ataques que sufrió entre 1998 y 2001, fecha de su extradición a Estados Unidos, ocurrieron en dos prisiones mexicanas.

En el primero, dijo Mart√≠nez, fue atacado por tres sicarios a pu√Īaladas y con un bate. “Cuando entr√≥ a pegarme batazos, puse mi mano y el bate se quebr√≥”, cont√≥. Pero recibi√≥ siete cuchillazos y le perforaron un pulm√≥n y el intestino.

Terminó en el quirófano del hospital de la cárcel, y cuando se recuperó, le mandaron a la misma celda con la misma gente.

“O√≠a afilar los cuchillos toda la noche”, cont√≥. Tres meses despu√©s, le volvieron a dar cinco o seis pu√Īaladas. Le perforaron otra vez un pulm√≥n, y el p√°ncreas.

Fue transferido entonces al Reclusorio Preventivo Sur, en Ciudad de México.

Cuando lleg√≥, escuch√≥ que los presos le preguntaban a gritos cu√°nto calzaba. “Quer√≠an quedarse con mis zapatos porque yo ya estaba muerto. Ya hab√≠an pagado para matarme”, explic√≥.

Los fiscales mostraron al jurado fotos de sus cicatrices en torso y rostro.

Balada de despedida

Mart√≠nez fue entonces encarcelado en aislamiento. Pero, una noche, dijo que escuch√≥ a una banda de mariachis que estaba fuera de la prisi√≥n tocar m√°s de 20 veces, una vez tras otra y hasta como las tres de la ma√Īana, una de las canciones preferidas del Chapo.

Era un corrido “que dice que vivas la vida intensamente, porque lo √ļnico que te llevas (cuando mueres) es un pedazo de tierra”, cont√≥.

Dos horas despu√©s del fin de la m√ļsica, en la ma√Īana, un sicario consigui√≥ llegar hasta la puerta de su celda, amenaz√≥ con una pistola al guardia que la cuidaba y finalmente le lanz√≥ dos granadas. Mart√≠nez alcanz√≥ a lanzarse hacia el ba√Īo y se salv√≥.

El testigo pas√≥ casi 10 a√Īos en prisi√≥n en M√©xico y Estados Unidos, donde hoy reside en libertad con su familia.

Tras su extradici√≥n se declar√≥ culpable y comenz√≥ a cooperar con el gobierno a cambio de una nueva identidad y la esperanza de una reducci√≥n de su condena inicial de 18 a√Īos de c√°rcel, que consigui√≥ tras atestiguar en 2006 en un juicio en Arizona contra el arquitecto del Chapo, Felipe Corona, que le hac√≠a t√ļneles y escondites para el dinero de la droga.

El abogado del Chapo, William Purpura, que dirigió su contrainterrogatorio, intentó presentarlo como un mentiroso que odia a Guzmán y que por eso quiere verle tras las rejas de por vida.

Purpura hurgó en declaraciones previas de Martínez a las autoridades, incluido en el juicio de 2006, para hallar contradicciones. Y encontró algunas.

Por ejemplo, en ese juicio dijo que nunca escuchó al Chapo ordenar asesinatos, y esta semana dijo que escuchó hablar al acusado de 15 a 20 asesinatos.

“¬ŅUsted minti√≥ a este jurado porque lo odia?”, le pregunt√≥ Purpura. “Lo odio al se√Īor Guzm√°n, s√≠”, respondi√≥ el testigo. Pero nunca admiti√≥ haber mentido.

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