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Trump acus√≥ a puertorrique√Īos de querer "que est√© todo hecho" tras da√Īos de hurac√°n Mar√≠a
Publicado por: Felipe Delgado La información es de: Agence France-Presse
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El presidente Donald Trump acus√≥ este s√°bado a los puertorrique√Īos de querer “que est√© todo hecho”, endureciendo el tono ante las autoridades de la isla, mientras crecen las cr√≠ticas sobre la insuficiente respuesta federal a los embates del hurac√°n Mar√≠a.

Mientras pr√°cticamente la totalidad de los 3,4 millones de habitantes de ese territorio estadounidense siguen sin luz el√©ctrica, un tercio sin telecomunicaciones y la mitad sin agua -seg√ļn cifras oficiales-, nueve d√≠as despu√©s de la arremetida del hurac√°n el presidente acus√≥ a “algunos en Puerto Rico” de ser “incapaces de poner a sus empleados a trabajar para ayudar” en las labores de recuperaci√≥n.

En la capital San Juan, los autos forman colas interminables frente a las estaciones de gasolina, algunas vigiladas por guardias de seguridad privados, y desesperados residentes del interior dicen no haber visto presencia federal o local.

Pero Trump insisti√≥, en una serie de mensajes en Twitter el s√°bado, en que los equipos de respuesta del gobierno, que enviaron una docena de barcos y 10.000 funcionarios, est√°n “haciendo un trabajo fant√°stico”.

“Quieren que est√© todo hecho para ellos cuando deber√≠a de ser un esfuerzo comunitario”, se quej√≥.

En sus tuits, Trump culp√≥ de los problemas a sus rivales dem√≥cratas y los medios y funcionarios locales, especialmente la alcaldesa de San Juan, Carmen Yul√≠n Cruz, a la que le reproch√≥ una “pobre capacidad de liderazgo”.

Cruz, que ha elevado su impaciencia ante la respuesta federal, portaba el viernes ante los canales de televisi√≥n estadounidenses una camiseta con la inscripci√≥n “Ay√ļdennos. Nos estamos muriendo”.

“No puedo comprender el hecho de que la mayor naci√≥n del mundo no pueda proporcionar apoyo log√≠stico a una peque√Īa isla”, hab√≠a dicho emocionada durante una rueda de prensa el viernes.

“La muela de atr√°s”

En Puerto Rico, los comentarios de Trump -enviados desde su club de golf de Bedminster, en Nueva Jersey (noreste), donde pasa el fin de semana- solo parecen reforzar un sentimiento seg√ļn el cual el mandatario descuida este territorio administrado por Estados Unidos y cuyos habitantes son ciudadanos estadounidenses.

“Es que nosotros somos americanos (estadounidenses) y no nos tratan como americanos (…) Nosotros les damos nuestros impuestos pero somos para ellos la muela de atr√°s”, se indignaba Miriam Cintron, de 52 a√Īos.

Las declaraciones anteriores de Trump pregunt√°ndose qui√©n va a pagar la reconstrucci√≥n, teniendo en cuenta los 73.000 millones de d√≥lares en deuda financiera de la isla, en un momento en el que los puertorrique√Īos se enfrentan a amenazas vitales, hab√≠an sido ya percibidos como prematuros y desagradables.

Y su sugerencia de que algunos habitantes no quieren ayudar también parecían alimentar el resentimiento, cuando muchos socorristas de la isla, que trabajan desesperadamente para mantener vivas a sus familias, no han podido sumarse a acciones de mayor magnitud.

Gobernador, menos crítico

Trump pareci√≥ m√°s conciliador en posteriores mensajes, urgiendo a “estar unidos” en la ayuda a “los que sufren” en Puerto Rico, y elogiando al gobernador Ricardo Rossell√≥, quien ha sido menos cr√≠tico con el gobierno federal que Cruz.

Rossell√≥ destac√≥ este s√°bado los esfuerzos de la agencia federal de gesti√≥n de emergencias FEMA para repartir gasolina en todo el territorio, indicando que el n√ļmero de gasolineras abiertas subi√≥ los √ļltimos cuatro d√≠as de 450 a 714.

Preguntado por el drama entre Trump y Cruz, el gobernador se limit√≥ a contestar: “La √ļnica forma de que esto funcione es que colaboremos”.

Los primeros envíos de ayuda federal a Puerto Rico no llegaron tan rápidamente como a Texas y Florida, golpeados por los huracanes Harvey e Irma semanas atrás.

Ahora, esa ayuda y las labores de restauraci√≥n podr√≠an verse complicadas por las “lluvias torrenciales” y los vientos de m√°s de 65 km/h esperados este s√°bado en el este de Puerto Rico, seg√ļn el servicio tecnol√≥gico de San Juan.

“La gente est√° desesper√°ndose. Yo no le tengo miedo a nadie pero s√≠ hay otra gente que no est√° saliendo de sus casas por el miedo que los asalten, los roben, que les hagan da√Īo”, dijo Brian Lafuente, de 27 a√Īos, encargado una gasolinera en Isla Verde.

Trump dijo el viernes que “desafortunadamente” Puerto Rico, un Estado Libre Asociado a Estados Unidos desde 1952 y que en mayo se declar√≥ en bancarrota, no puede manejar esta cat√°strofe por su cuenta, se√Īalando que la isla “tendr√° que trabajar con nosotros para determinar c√≥mo se financiar√° y organizar√° este esfuerzo de reconstrucci√≥n masiva (…) y qu√© haremos con la tremenda cantidad de deuda existente en la isla”.

El presidente debía realizar una serie de llamadas a lo largo del sábado a algunos funcionarios de Puerto Rico, indicó la Casa Blanca. El martes visitará la isla.

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