China intensificó este viernes su ofensiva para imponer su voluntad en Hong Kong, con una reforma electoral que le permitirá excluir de las elecciones a los candidatos de la oposición, suscitando las críticas de la Unión Europea y de Estados Unidos.

La Asamblea Nacional Popular (ANP), que inició este viernes su sesión plenaria anual con la presencia de unos 3.000 diputados, deberá votar el jueves el proyecto de reforma, que según los opositores al gobierno comunista acaba con la democracia en la excolonia británica.

Estados Unidos tildó estos nuevos poderes de veto de “ataque directo” a la autonomía de la región, y exigió que Pekín revierta esta decisión.

Las medidas propuestas “son un ataque directo a la autonomía de Hong Kong, a las libertades de Hong Kong y a los procesos democráticos”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, a periodistas.

Antes, la Unión Europea (UE) también amenazó a China con adoptar “pasos adicionales en respuesta al deterioro de las libertades políticas y los derechos humanos en Hong Kong”
, y le pidió considerar las “implicaciones políticas y económicas” de esa reforma electoral.

La UE, el Reino Unido y Estados Unidos acusan a Pekín de violar los términos de la retrocesión de la antigua colonia británica a China en 1997, que supuestamente garantizan un funcionamiento democrático en Hong Kong hasta 2047.

“Si se adoptan estas medidas, y sin duda lo serán, la voz de la oposición será silenciada”, dijo Willy Lam, experto de la Universidad china de Hong Kong. “Esto eliminará lo que queda de la oposición”, agregó.

La ANP impuso ya el año pasado en el territorio autónomo la ley sobre la seguridad nacional que ha cercenado las libertades políticas
, en reacción a las multitudinarias manifestaciones de 2019 contra el gobierno chino y el ejecutivo local pro-Pekín.

Según un alto funcionario del Parlamento, el nuevo proyecto de ley consiste en modificar la elección del Consejo Legislativo (Legco), el Parlamento de Hong Kong.

El Consejo Legislativo está integrado actualmente por 70 diputados, de los que la mitad son elegidos democráticamente y la otra mitad por el comité electoral pro-Pekín.

Este dispositivo ha permitido al poder chino garantizarse mayorías favorables a Hong Kong desde la devolución del territorio.