La actividad del sector manufacturero en China cayó a un mínimo histórico en febrero, en plena desaceleración de la segunda economía mundial debido a la epidemia de coronavirus, anunció este sábado la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS).

Las autoridades han tomado medidas drásticas para contener la propagación del COVID-19: restricciones de desplazamientos, cierre temporal de fábricas, e incluso cuarentena en la provincia de Hubei (centro), un eje del sector manufacturero donde apareció el virus en diciembre.

Sin embargo, el gobierno ha alentado a las empresas a reanudar progresivamente el trabajo, ya que el número de nuevos casos diarios de contagio ha mostrado una tendencia a la baja durante los últimos diez días.

El índice de gestores de compras (PMI) para febrero se situó en 35,7 puntos contra 50,0 en enero, según el BNS. Una cifra por encima de 50 indica una expansión en la actividad y una por debajo refleja una contracción

Es muy inferior al pronóstico de los analistas consultados por la agencia de información financiera Bloomberg, que era de 45,0.

Los sectores del automóvil y de equipos especializados se han visto muy afectados, precisó el BNS.

Pero es optimista: “si la epidemia de neumonía por el nuevo coronavirus ha tenido más repercusiones (de lo previsto) en la producción y las operaciones de las empresas chinas, parece empezar a estar bajo control y el impacto en la producción se atenúa progresivamente”, dijo.

La mayoría de los analistas advierten que el crecimiento económico de China probablemente se verá muy afectado por la crisis sanitaria en el primer trimestre. Y la cifra anunciada el sábado da una idea del alcance de los daños causados a la industria.