Internacional
Martes 11 febrero de 2020 | Publicado a las 08:24 · Actualizado a las 11:48
"Reunirse es correr hacia el suicidio": China lanza campa√Īa de propaganda contra nuevo coronavirus
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Tras haber tardado en reaccionar, el gobierno chino lanz√≥ una gran campa√Īa de propaganda contra el nuevo coronavirus, con mensajes y esl√≥ganes como “reunirse es correr hacia el suicidio” en las calles para movilizar a los miles de millones de chinos aterrorizados por el nuevo coronavirus.

Desde hace más de dos semanas, el gigante asiático de 1.400 millones de habitantes está paralizado por el nuevo coronavirus que infectó a más de mil personas y contaminó a 42.000.

El brote apareció en diciembre en la ciudad de Wuhan, la capital de la provincia de Hubei, en el centro del país.

A pesar de que es el porcentaje de contaminaci√≥n es peque√Īo (0,0026%) en relaci√≥n a la poblaci√≥n total de China, muchos est√°n preocupados, como Zhao Yiling, una ama de casa de 57 a√Īos que no ha salido de su apartamento en Pek√≠n desde el 23 de enero.

“Estoy aterrorizada”, dice la mujer, que asegura seguir las instrucciones del comit√© de su barrio y del Partido Comunista Chino.

“El comit√© dijo que hay que ser paciente y no salir, por eso no salgo, obedezco”, explica.

En la radio y la televisi√≥n, se repiten los mismos mensajes: “No salgan, no abran las ventana, l√°vense bien las manos, usen m√°scara”, repiten los medios oficiales, que declararon una “guerra popular” contra la epidemia.

“Alcemos la bandera de Partido frente a la epidemia”, reza otro esl√≥gan en Zhejiang, una provincia del este del pa√≠s muy afectada por el virus.

En Hubei, los mensajes son amenazadores contra los posibles contagiados. “Los que no declaran su fiebre son enemigos”, dice una banderola en un edificio en Yunmeng, un distrito de Hubei.

En este mismo distrito, puesto en cuarentena, otro mensaje busca infundir miedo: “Visitarse es matarse unos a otros. Reunirse es correr hacia el suicidio”.

Sospechosos

Los habitantes de Hubei se han convertido en sospechosos.

En Pek√≠n la se√Īora Zhao explica que en su barrio detectaron un autom√≥vil con matr√≠cula de Hubei. “Todo el mundo est√° buscando al propietario”, explica. “Hay p√°nico, ni nos atrevemos a salir a comer”.

Muchos no quieren tomar riesgos, sobre todo las personas mayores, más vulnerables en caso de infección.
Las calles y parques donde se re√ļnen para hablar, bailar y hacer gimnasia o jugar a cartas est√°n ahora vac√≠os.

En una gran residencia del noroeste de Pek√≠n, la se√Īora Zhu, de 84 a√Īos, se niega a que le traigan comida a su casa y pide que se la dejen en la puerta.

“No podemos visitar a los vecinos”, dice esta exresponsable del partido, que asegura tener provisiones suficientes. “Podemos aguantar un mes”, dice.

El régimen comunista está además bajo presión desde la muerte el viernes de un médico en Wuhan, la ciudad epicentro de la epidemia.

El doctor Li Wenliang, que muri√≥ por el coronavirus, hab√≠a sido convocado por la polic√≠a en diciembre por ser unos de los primeros en advertir de la propagaci√≥n, y fue acusado de “propagar rumores”.

Los dirigente chinos “se sienten un poco culpables de haber reaccionado tan lentamente al principio y ahora reaccionan exageradamente”, apunta el sin√≥logo Jean-Pierre Cabestan, de la universidad bautista de Hong Kong.

Seg√ļn √©l, la “gran campa√Īa de movilizaci√≥n” en curso quiere demostrar que “el presidente Xi Jinping y el Partido est√°n movilizados” para que la gente aplique las normas de prudencia y para “controlar la informaci√≥n”.

A pesar de la psicosis, algunos se resisten a cumplir las normas.

“El comit√© del barrio vino a decirme que ten√≠a que cerrar pero me negu√©”, dice un hombre que lleva junto a su mujer un restaurante en Pek√≠n, el √ļltimo abierto en su calle, y que no quiere dar su nombre por miedo a represalias.

“Prestamos atenci√≥n con la cocina, todo es muy limpio. Cerrar no cambar√≠a nada”, afirma sin llevar m√°scara, en su restaurante vac√≠o.

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