Internacional
Miércoles 06 junio de 2018 | Publicado a las 09:33
Kim Jong Un: de las amenazas de guerra nuclear a abrazar la diplomacia
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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El líder norcoreano Kim Jong Un ha cambiado las amenazas de guerra nuclear por la llamada cortesía diplomática, convirtiéndose en pocos meses en un estratega de las relaciones internacionales, con la inesperada ayuda de Donald Trump.

El giro radical del 1 de enero (cuando anunci√≥ la participaci√≥n de Pyongyang en los Juegos Ol√≠mpicos en Corea del Sur) ha sorprendido a propios y extra√Īos, pero su impacto se debe sobre todo a la espontaneidad e imprevisibilidad del presidente estadounidense, explican los expertos.

Despu√©s de a√Īos de tensi√≥n por las pruebas de misiles y ensayos nucleares de Pyongyang, que dejan al territorio continental estadounidense al alcance de las ojivas norcoreanas, Kim Jong Un anunci√≥ que el largo camino hacia la bomba at√≥mica hab√≠a concluido.

Fue por partes. Primero aprovech√≥ la mano tendida por el presidente surcoreano Moon Jae-in, favorable al di√°logo, en un contexto id√≥neo, a un mes de los Juegos Ol√≠mpicos que Se√ļl vend√≠a como los “de la paz”.

Después visitó a las autoridades chinas, algo que no se había molestado en hacer desde su llegada al poder a finales de 2011.

Le siguió un histórico encuentro con el presidente Moon a finales de abril. Y ahora se dispone a reunirse con Donald Trump, el próximo martes en Singapur.

“Premeditado”

“Era premeditado”, afirma Kim Hyun-wook, profesor de la academia diplom√°tica nacional de Se√ļl. “Kim sab√≠a que empezar a restablecer los v√≠nculos intercoreanos abrir√≠a la v√≠a a negociaciones con Estados Unidos y alcanzar√≠a a China”.

Después de las amenazas norcoreanas de apocalipsis nuclear y los insultos a Donald Trump, Kim Jong Un optó por comportarse como un hombre de Estado refinado, amable y a la escucha de sus interlocutores, durante su encuentro con Moon y con el presidente chino Xi Jinping.

Al mismo tiempo ha multiplicado los gestos de buena voluntad, como la liberación de prisioneros estadounidenses, el desmantelamiento de su centro de ensayos nucleares o la moratoria en el lanzamiento de misiles, lo que no dudará en recordar en el caso de que la diplomacia fracase.

El l√≠der norcoreano mostr√≥ cierto talento para “poner unos actores regionales contra los otros”, observa Jung Pak, una exempleada de la CIA que ahora trabaja como investigadora de Brookings Institution. Y √©l “ve a Pek√≠n como un contrapeso clave y probablemente como una p√≥liza de seguro, frente a Estados Unidos”, a√Īade.

Una evoluci√≥n radical para un dirigente que en seis a√Īos no sali√≥ de Corea del Norte ni se reuni√≥ con un jefe de Estado extranjero. √öltimamente adem√°s de reunirse con Moon y Xi envi√≥ a emisarios a Washington, una ciudad que antes promet√≠a convertir en cenizas.

Respecto a Pek√≠n, su enfoque es “un ejemplo cl√°sico de diplomacia equilibrada”, seg√ļn Koo Kab-woo, profesor de la universidad de estudios norcoreanos de Se√ļl.

“Conjunci√≥n perfecta”

Donald Trump fue quizá, sin saberlo, quien permitió al líder norcoreano hacer alarde de su talante diplomático.

Y es que la cumbre de Singapur es fruto de la espontaneidad del presidente estadounidense, quien, sin consultar con sus asesores, acept√≥ la invitaci√≥n norcoreana cursada a trav√©s de Se√ļl.

Cuando Donald Trump anuló por carta el encuentro, Moon y Kim se reunieron para su segundo cara a cara en unas semanas. Y Donald Trump acabó anulando la anulación.

“Kim se beneficia de una conjunci√≥n perfecta”, estima Koo. “Habr√≠a sido imposible si no hubiera al mismo tiempo Moon Jae-in, Donald Trump y Kim Jong Un”.

Nada permite pensar que se vaya a solucionar el dosier nuclear, debido a las divergencias entre Washington y Pyongyang sobre la desnuclearización.

Seg√ļn los expertos, la estrategia diplom√°tica norcoreana tambi√©n va destinada a evitar la reanudaci√≥n de la campa√Īa estadounidense de presiones contra Pyongyang, en el caso de que la reuni√≥n de Singapur no transcurra como espera.

Si la cumbre fracasara, Kim Jong Un proseguiría probablemente su ofensiva de seducción en vez de reanudar los ensayos de misiles, estima Go Myong-hyun, experto del instituto Asan de estudios políticos.

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