El régimen de Venezuela negó la extensión de las visas necesarias para que la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea complete sus labores en el país, luego de que Nicolás Maduro los calificara como "espías".

Los enviados de Bruselas en la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea deberán salir de Venezuela antes de lo esperado. La administración de Nicolás Maduro optó por no renovar las visas del equipo encabezado por la portuguesa Isabel Santos, que estaría en el país inicialmente hasta el 13 de diciembre pero que abandonará el territorio este fin de semana.

De esta manera, la Cancillería venezolana hace imposible cumplir el acuerdo firmado entre la Unión Europea y el Consejo Nacional Electoral, que según la ley es un poder independiente del Ejecutivo, que establece que la Misión se regiría por su manual habitual, que contempla una presencia posterior al día de las votaciones de entre tres a ocho semanas para registrar lo sucedido luego de contar los votos.

En Venezuela se desconoció el triunfo opositor en la elección del estado de Barinas, uno de los 23 en disputa, donde se ordenó repetir el proceso; se detuvo a un alcalde opositor electo y luego fue liberado, se encarceló a una jueza que juramentó a otra alcaldesa opositora también triunfadora y se le quitaron competencias a la gobernación del Zulia, una de las más importantes del país, apenas al día siguiente de conocerse los resultados que daban el triunfo al también opositor Manuel Rosales.

La Misión de Observación ha estado registrando todos esos eventos y sosteniendo reuniones con los actores políticos y de la sociedad civil, de cara al informe completo que presentarán en febrero luego del informe preliminar de la semana pasada que fue recibido con críticas y rechazos por parte de la administración de Nicolás Maduro.

El mandatario, incluso, calificó el domingo pasado a la delegación como “espías”.