Internacional
Martes 19 mayo de 2020 | Publicado a las 10:23
El colapso de Ecuador: el alto costo de contagiarse de coronavirus en la salud privada
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Lourdes Rosales agoniz√≥ durante un mes en una cl√≠nica privada de Guayaquil, el centro de la pandemia en Ecuador. Contrajo el nuevo coronavirus pero no pudo tratarse en el saturado sistema p√ļblico de sanidad. Detr√°s de su muerte asoma la ruina para su familia.

En el tiempo que Lourdes estuvo luchando, la cuenta trepó hasta los 51.000 dólares. Finalmente, falleció el 21 de abril.

Cuando su hijo Gustavo Ycaza, universitario y empleado bancario de 26 a√Īos, quiso retirar el cuerpo recibi√≥ una respuesta indolente.

“Me dijeron que hasta que no pague la cuenta no me dar√≠an el cuerpo de mi madre. Imagine, despu√©s de tanto dolor, que te digan eso”,
cuenta a la AFP.

Ycaza, soporte de una familia de cuatro miembros, ya había exprimido sus tarjetas de crédito y acudido a allegados para que su madre siguiera recibiendo atención. Logró cubrir 21.500 dólares.

Y aunque el esfuerzo fue en vano debi√≥ endeudarse todav√≠a m√°s. Firm√≥ un pagar√© por 29.000 d√≥lares con vencimiento en septiembre para llevarse el cad√°ver. “No s√© de d√≥nde sacar plata porque el sueldo que ingresa va para pagar tarjetas reventadas”, dice.

La Defensoría del Pueblo en la provincia de Guayas, a la que pertenece Guayaquil, recibió en tanto cinco llamados de auxilio de pacientes que fueron retenidos en clínicas.

“La √ļnica manera para privar la libertad a alguien por deuda es por pensi√≥n alimenticia y con orden judicial. En todos los casos, las cl√≠nicas han acatado porque les advertimos que podemos interponer un recurso de h√°beas corpus”, se√Īala Mirelli Icaza, delegada del organismo.

Al final los enfermos han salido firmando pagar√©s. “S√© que hay m√°s casos y parece una pr√°ctica generalizada”, a√Īade la funcionaria, sin parentesco con Gustavo.

Un azar costoso

Lourdes, una chef de 58 a√Īos, termin√≥ por azar en un servicio privado de sanidad. Sufri√≥ un ahogamiento s√ļbito en casa y fue ingresada de urgencia a la cl√≠nica m√°s pr√≥xima.

Fue diagnosticada con Covid-19. Tres d√≠as despu√©s las casas p√ļblicas de salud colapsaron, as√≠ “que sacarla (de ah√≠) tampoco era una opci√≥n”, dice su hijo.

Guayaquil, con 2,7 millones de habitantes, sufrió como pocas ciudades en Latinoamérica con los primeros embates de la pandemia.

Los sistemas sanitario y mortuorio reventaron tras detectarse el primer contagio, el 29 de febrero.

Las viviendas se convirtieron en morgues. La crisis sanitaria se agudiz√≥ en Guayas y en abril se registr√≥ un pico diario de m√°s de 700 fallecimientos, la mayor√≠a en la capital, seg√ļn la estad√≠stica oficial.

Las autoridades no han discriminado cuántos son consecuencia del Covid-19 y aunque la cifra de óbitos se redujo a una media de 85 por día,
Guayaquil a√ļn no da por superada la emergencia.

Y las secuelas económicas pueden durar largo tiempo, mientras los contagios en todo el país se aproximan a los 34.000, con casi 2.800 muertos, y otras 1.700 probables víctimas letales del nuevo coronavirus.

Ycaza es un reflejo de ello. Para hacer frente a las deudas, organiz√≥ una campa√Īa de donaciones por internet con la que reuni√≥ 4.400 d√≥lares.

Sin empleo y con deudas


Un día de hospitalización en un centro privado ronda entre 400 y 800 dólares, mientras un salario básico mensual es de 400 dólares.
En cuidados intensivos, adonde llegan muchos pacientes de covid-19, la internación cuesta entre 1.500 y 2.500 dólares.

Bel√©n Castro corri√≥ mejor suerte que Ycaza. Su padre y hermana sobrevivieron al contagio, pero esta comunicadora de 31 a√Īos qued√≥ con una deuda de 12.000 d√≥lares, con un agravante: perdi√≥ su empleo en el servicio de aduanas.

Para salvar a su padre, un jubilado de 69 a√Īos, acudi√≥ a la atenci√≥n privada tras esperar infructuosamente por una cama en un hospital p√ļblico.

Despu√©s de que Carlos fuera llevado a una cl√≠nica exclusiva de Guayaquil, Eunices, su hermana de 39 a√Īos, tambi√©n cay√≥ enferma. “Improvisamos un hospital dentro de la casa, con ox√≠geno”, relata Castro.

Mientras tanto, se disparaban los costos en la cl√≠nica. “El doctor nos dijo que mi pap√° no deber√≠a recibir el alta, pero consider√≥ que nos lo llevemos porque los gastos se estaban haciendo impagables”, recuerda.

El m√©dico Roberto Gilbert, propietario de la cl√≠nica privada Guayaquil -ajena a las historias aqu√≠ narradas- sostiene que la Covid-19 es una enfermedad de alto costo: “El ox√≠geno es caro, la hora del respirador (mec√°nico) es cara, la hora de personal es cara. Atienden enfermeras especializadas y m√©dicos intensivistas”.

Ycaza, entretanto, ve con desesperaci√≥n el futuro. “No s√© que hacer (…) Jam√°s imagin√© que la enfermedad de mi madre iba a durar tanto y ser√≠a tan costosa”.

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