Internacional
Domingo 12 enero de 2020 | Publicado a las 19:26
Entre amargura e ira: Hait√≠ recuerda 10 a√Īos de devastador terremoto y sin poder reconstruirse
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Haití recuerda este domingo a las decenas de miles de personas que murieron en el devastador terremoto del 12 de enero de 2010, mientras el dolor se mezcla con la ira y la amargura por los esfuerzos fallidos de reconstrucción y la continua inestabilidad política del país.

Miles de haitianos acudieron en masa a las iglesias del país para celebrar misas en memoria de las víctimas.

El presidente de Hait√≠, Jovenel Moise, acompa√Īado de miembros de su Gobierno y con presencia de diplom√°ticos extranjeros, particip√≥ en una entrega floral a las afueras de la capital, Puerto Pr√≠ncipe, donde est√°n enterrados miles de los fallecidos en el terremoto.

“Comimos juntos, dormimos juntos, lloramos juntos, rezamos juntos” despu√©s del terremoto, rememor√≥ Moise. Pero ahora, a√Īadi√≥, “el odio y la discordia ha llenado nuestros corazones… Hoy necesitamos esa solidaridad, esa unidad”.

Cuando Moise apareci√≥, un grupo de manifestantes antigubernamentales se acerc√≥ para protestar, una muestra del resentimiento entre la sociedad por los fracasos del gobierno y de los grupos de ayuda internacional desde el devastador terremoto de hace 10 a√Īos.

Durante unos 35 largos segundos, un terremoto de magnitud 7 transformó la capital, Puerto Príncipe, y las ciudades cercanas de Gressier, Leogane y Jacmel en ruinas polvorientas, matando a más de 200.000 personas e hiriendo a otras 300.000.

Más de 1,5 millones de haitianos quedaron sin hogar, dejando a las autoridades de la isla y a la comunidad humanitaria internacional ante un desafío colosal en un país que carece de un registro de tierras o de reglas de construcción.

“Ha sido una d√©cada perdida, totalmente perdida”, dijo el economista haitiano Kesner Pharel a la AFP.

“La capital no ha sido reconstruida, pero nuestra mala gobernanza no es responsabilidad exclusiva de las autoridades locales;
a nivel internacional no hemos visto un mecanismo para administrar la ayuda que permita que el pa√≠s se beneficie”.

Los miles de millones de dólares prometidos por los donantes internacionales en las semanas posteriores a la catástrofe parecen haberse desvanecido, alimentando la amargura de los sobrevivientes que están hoy expuestos a los mismos peligros que existían antes del terremoto.

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