Internacional
Miércoles 26 junio de 2019 | Publicado a las 19:02 · Actualizado a las 19:29
"Chile paga como EEUU": situaciones y tragedias mostrando lo distinto de migrar a Norte y Sudamérica
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Todos los d√≠as, un padre, madre, hermana, un hijo o hija, da el beso de despedida en la frente a un familiar y por lo general lo hace de madrugada. Se despide en penumbras para que nadie lo vea marcharse en busca de “El sue√Īo americano” o suramericano, depende del continente y el tipo de tragedia socio pol√≠tica o econ√≥mica que los obligue.

El de tipo americano, se ha vuelto una pesadilla m√°s grande, en las √ļltimas horas, para los que deciden salir del tri√°ngulo norte (El Salvador, Guatemala y Honduras). La foto que da la vuelta al mundo desde Tamaulipas, M√©xico, evidencia su magnitud.

Oscar y Valeria, de 25 a√Īos y 23 meses de edad, eran padre e hija. Se aventuraron a so√Īar con un futuro mejor. La pesadilla vino en corrientes de agua turbia, que los arrastr√≥ y hundi√≥ en segundos el pasado domingo.

La muerte de estos dos salvadore√Īos ha abierto el debate de por qu√© en su pa√≠s la gente huye hacia “una vida mejor”, pero son interceptados por la muerte. Tambi√©n, sobre la turbia pol√≠tica migratoria de Trump, como el mismo r√≠o que los ahog√≥.

El Salvador tiene un sueldo m√≠nimo de 300 d√≥lares o 203 mil pesos chilenos. Solo esto se vuelve una condicionante para migrar forzosamente. Lo segundo y m√°s importante a destacar: muchos salvadore√Īos huyen de su pa√≠s por amenazas de grupos delincuenciales, principalmente maras y pandillas. Estos que ya superan los 60 mil (entre casi 7 millones de habitantes) controlan los territorios y si alg√ļn joven (hombre o mujer) no quiere formar parte de estos, es miembro rival o se niega a tener una relaci√≥n sentimental con ellos, tiene una muerte segura.

Por otra parte, la falta de oportunidades para acceder a los empleos es una herencia de 30 a√Īos de pol√≠ticas de gobierno, que entre derecha e izquierda, dejan en el centro de la soledad a una sociedad con un pasado de guerra que dej√≥ 80 mil muertos.

El conflicto armado oblig√≥ a miles, entre los ochentas y noventas, a huir a Estados Unidos. “Irse mojado para el norte” se volvi√≥ una necesidad.

El r√≠o Bravo en M√©xico le ha cobrado una enorme factura esta semana a la familia de Oscar y Valeria. Los medios de su pa√≠s como elsalvador.com, le han hecho una radiograf√≠a al tr√°gico suceso y confirman el sufrimiento de una madre y esposa, que a sus 21 a√Īos, vio como su beb√© y su pareja eran llevados por el caudal, para siempre.

Con 25 a√Īos, Oscar estaba en el rango de salvadore√Īos que seg√ļn estudios de la Escuela Superior de Econom√≠a ESEN, revelan que j√≥venes entre 15 y 29 a√Īos ganan desde sus empleos, cifras imposibles de sortear para asegurarse una vida mejor.

Los salarios en países como El Salvador:

Si tienen educación básica y necesitan trabajar: $198 dólares mensuales. (134 mil pesos chilenos)

Bachilleres (Cuarto medio en Chile) $244 dólares. (165 mil pesos chilenos)

Educación técnica, estudios superiores o con profesorado $287 dólares. (194 mil pesos chilenos)

Graduados de la universidad $408 dólares, es decir, 277 mil pesos chilenos.

Fuente: ESEN

“Practicamente los estamos invadiendo”

Es una vida dif√≠cil que lleva a reflexionar sobre las diferencias geogr√°ficas y sociales de los pa√≠ses. Tambi√©n de sus sufrimientos particulares. Muchas veces se escucha al chileno promedio, quejarse del Estado y las garant√≠as que le ofrece desde la salud, educaci√≥n, seguridad p√ļblica, adem√°s de otros aspectos vitales que en otros pa√≠ses no son garantizados y tienen a salvadore√Īos, hondure√Īos y guatemaltecos, huyendo hacia el norte.

Pero escapar de un monstruo social, a EEUU, es enfrentarse a otros similares, entre estos: el tren conocido como “La Bestia”, que los mutila o mata cuando de este caen en marcha, o R√≠os como el Bravo, en M√©xico, que ahoga los sue√Īos de quienes sucumben a sus aguas. Qu√© decir de los cuerpos en Arizona, encontrados por la patrulla fronteriza, deshidratados y sin haber recibido ayuda en su agon√≠a.

La inmigración bajo cualquier circunstancia es dolorosa. Se mira a diario en Chile, cuando los venezolanos llegan flacos y endeudados, contando sus historias de tristeza. El enemigo, allá, está vestido de crisis política y social desde el Chavismo. El Madurismo ahora los tiene intentando ingresar a un territorio que consideran ajeno pero un refugio.

“Porque nosotros pr√°cticamente los estamos invadiendo”, dice un en√©rgico Uber de voz grave y acento caribe√Īo, de qui√©n nos reservamos el nombre por obvias razones. Sus palabras reflejaban dolor y coraje, en medio de una traves√≠a obligada. 3 a√Īos de vivir en Chile y sus papeles para regularizar su estad√≠a no llegan. Parece que la “invasi√≥n” que el mismo asegura, es la causante del retraso, sumado a la falta de experticia de un Estado que no sab√≠a que era la migraci√≥n masiva. Lo dicen las filas en las oficinas de Extranjer√≠a en varias regiones.

Sin embargo, las diferencias como las que se mencionan desde cerca de Norteam√©rica, son afortunadamente notorias. No hay desiertos, r√≠os Bravos, muros presidenciales o Bestias que amenacen con tirarlos. No hay ciudadanos colaborando con una patrulla fronteriza, delat√°ndolos. A los sumo, una generaci√≥n de adultos mayores que hablan entre “onces”, que la raza se acabar√° con tanto venezolano o haitiano.

Las fronteras se protegieron a lo largo de Suramerica, es v√°lido. La prosperidad que Chile proyecta hacia el resto del continente, tiende a confundir a los extranjeros. Guadalupe, una salvadore√Īa, dec√≠a durante su visita tur√≠stica, que “Chile paga como EEUU los sueldos”. Sacarla de esa creencia fue dif√≠cil. Hubo que hacerlo con calculadora y conversor de divisas en manos.

Muchos preguntan que sucede con la econom√≠a chilena que “es tan buena” y los mueve hacia territorio ajeno, dejando a su familia. “Maduro lo que ha hecho es fomentar la desuni√≥n familiar”, dice el venezolano Uber al volante. “Mis primos se fueron a otras partes, andan regados en todo el mundo, no creo volverlos a ver”.“Aqu√≠ la econom√≠a es buena”, insist√≠a.

ALEXANDER INFANTE/AGENCIA UNO
ALEXANDER INFANTE/AGENCIA UNO

Hay una necesidad, pero tambi√©n un sufrimiento distinto, y sin querer minimizarlo, no se enfrentan como otros padres, al encierro de sus hijos en albergues de ni√Īos migrantes, la pol√≠tica m√°s cuestionada de Trump.

Tienen una nueva oportunidad para sortear las dificultades. “Mientras hay vida, hay esperanza”, reza un conocido dicho popular. La esperanza en el caso de centroamericanos como la familia de Oscar y Valeria, se acab√≥ en un abrir y cerrar de ojos, el R√≠o Bravo se la llev√≥ con la fuerza de la indolencia.

La Prensa Gr√°fica / El Salvador
La Prensa Gr√°fica / El Salvador
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