Internacional
Jueves 21 marzo de 2019 | Publicado a las 17:49 · Actualizado a las 17:56
Detención de Michel Temer: la caída de un expresidente impopular y lastrado por la corrupción
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Michel Temer pas√≥ tres d√©cadas en los bastidores de la pol√≠tica brasile√Īa, hasta que alcanz√≥ el poder tras el impeachment de Dilma Rousseff. Sobrevivi√≥ a casi todo, incluso a una impopularidad r√©cord en su breve mandato, pero a los 78 a√Īos el veterano estratega ha ca√≠do v√≠ctima de las denuncias de corrupci√≥n que oscurecieron su gris presidencia.

Menos de tres meses después de salir del Palacio de Planalto, el exmandatario fue detenido este jueves en Sao Paulo a pedido de un juez de la operación anticorrupción Lava Jato en Rio, adonde debería llegar escoltado al inicio de la tarde.

La operaci√≥n, bautizada “Radiactividad”, investiga “cr√≠menes de corrupci√≥n, desv√≠o de fondos y blanqueo de dinero debido a posibles pagos il√≠citos” efectuados por un empresario “para la organizaci√≥n criminal liderada por Michel Temer”, precis√≥ el Ministerio P√ļblico Federal (MPF).

Era el derrumbe de uno de los corredores de fondo de los sinuosos pasillos de Brasilia, quien tras sus dos a√Īos y siete meses de presidencia se convierte en el segundo exmandatario de Brasil en ser detenido en menos de un a√Īo, tras la encarcelaci√≥n el pasado abril del izquierdista Luiz In√°cio Lula da Silva (2003-2010), condenado a 12 a√Īos y un mes de c√°rcel.

Imposible pensar algo as√≠ en 2016, cuando el hasta entonces discreto vicepresidente conservador de Rousseff se hizo con los focos al beneficiarse de su destituci√≥n por el Congreso bajo la acusaci√≥n de manipular las cuentas p√ļblicas.

Pese a que su corto mandato se vio oscurecido por las denuncias de corrupción y una imagen distante que nunca llegó a conectar con una población hastiada por los escándalos y la crisis, él estaba convencido de que será recordado como el mandatario que sacó al país de la recesión económica.

En un desayuno en diciembre con corresponsales extranjeros, Temer record√≥ que poco despu√©s de asumir, alguien le dijo: “Presidente, aproveche su impopularidad y haga todo lo que Brasil necesita”.

“Y as√≠ lo hice. Ser√© recordado como alguien que no se preocup√≥ por el populismo, porque quien se preocupa por el populismo no hace lo que yo hice”, sentenci√≥ el predecesor del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Esa imagen, sin embargo, compet√≠a ya con la de ser el primer presidente brasile√Īo en ejercicio en ser denunciado por un delito com√ļn. Y que lleg√≥ a batir todos los r√©cords de impopularidad desde el fin de la dictadura militar (1964-85).

Una encuesta Ibope de diciembre se√Īal√≥ que dejaba el gobierno con un √≠ndice de confianza de 7%. En junio, Datafolha lo situaba en 3%.

Hijo de inmigrantes libaneses y poeta con un libro publicado, Temer est√° casado en terceras nupcias con Marcela Tedeschi, una exconcursante de cert√°menes de belleza 43 a√Īos menor que √©l. Con ella tuvo a su quinto hijo, Michelzinho, de nueve a√Īos, muy activo en Youtube, donde suele colgar videos -algunos en tono de humor- protagonizados por √©l.

Con su primera esposa tuvo tres hijas. Más tarde, de la relación con una periodista nació su primer hijo varón.

ARCHIVO | Agence France-Presse
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Reformas truncadas

“Todo lo que Brasil necesita” era, a sus ojos, sanear las cuentas p√ļblicas con duros recortes para recuperar la confianza de los inversores, en un pa√≠s sumido en una grave recesi√≥n econ√≥mica.

En su primer a√Īo, logr√≥ que el Congreso aprobara la congelaci√≥n de los gastos p√ļblicos durante 20 a√Īos y una reforma de la ley laboral. Tambi√©n abri√≥ a la iniciativa privada el sector petrolero.

Pero dejó pendiente la reforma del régimen de jubilaciones,
considerada como la llave maestra del saneamiento fiscal y que ahora trata de sacar adelante Bolsonaro.

El impulso se vio cortado el 17 de mayo de 2017, cuando el diario O Globo divulgó una grabación del directivo del gigante de la alimentación JBS, Joesley Batista, en la que Temer parece avalar un pago de sobornos.

El 26 de junio, el fiscal general Rodrigo Janot lo denunci√≥ por corrupci√≥n pasiva y el 14 de septiembre lo sindic√≥ como jefe de una “organizaci√≥n criminal”.

Pero en ambos casos, Temer, curtido desde hace más de tres décadas en el oportunista partido MDB (centro-derecha) y tres veces presidente de la Cámara de Diputados, puso toda su capacidad de maniobra en la misión de sobrevivir en el cargo.

Y lo logró, dado que los diputados denegaron los pedidos del Supremo Tribunal Federal (STF) para investigar las denuncias.

Antes de dejar la presidencia, la fiscal general Raquel Dodge (que reemplazó a Janot en 2017), lo imputó por corrupción y lavado de dinero por la firma de un decreto que habría beneficiado a algunas empresas del sector portuario.

La situaci√≥n de Temer cambi√≥ el 1¬ļ de enero, cuando dej√≥ de beneficiarse de los fueros pol√≠ticos y sus casos pasaron a manos de tribunales de primera instancia.

Temer siempre se declaró inocente y atribuyó las acusaciones a una conspiración que tuvo, entre otras metas, frenar sus reformas.

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