Internacional
Domingo 24 febrero de 2019 | Publicado a las 08:58
"Acribillados": el dolor de los venezolanos heridos en las manifestaciones fronterizas
Por Claudia Mi√Īo
La información es de Agence France-Presse
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Edinson habla con esfuerzo, porque le cuesta respirar. Marcos casi pierde un ojo. A ambos los hirieron perdigones disparados este sábado por militares venezolanos cuando intentaban disolver manifestaciones que exigían dejar pasar ayuda humanitaria en la frontera de Venezuela con Colombia.

A Edinson Cisneros una munici√≥n le perfor√≥ el pecho durante los disturbios que estallaron en la ciudad venezolana de Ure√Īa. Con un tubo en la nariz, sentado en una camilla, este manifestante mostr√≥ sus heridas: laceraciones de proyectiles de goma en el costado izquierdo del torso, un brazo y una pierna. Y una herida abierta en el abdomen.

“Tiraron gases lacrim√≥genos, demasiados, no aguant√≥ la gente y perdimos fuerzas. Y cuando est√°bamos tratando de agarrar aire, llegaron y nos acribillaron”, relat√≥ a la AFP este joven de 24 a√Īos.

La marcha, integrada por cientos de personas, pretend√≠a dirigirse al puente Francisco de Paula Santander, que comunica Ure√Īa con la ciudad colombiana de C√ļcuta, bloqueado por agentes de la militar Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

A unos kilómetros de allí la situación se podía calcar. Marcos Blanco esperaba con el pecho descubierto en el lado colombiano del puente Simón Bolívar, principal paso entre las dos naciones y que lleva a la ciudad venezolana de San Antonio. Sus amigos intentaban convencerlo de recibir atención médica.

Tapaba su ojo derecho con un trapo cada vez menos blanco. De un peque√Īo orificio debajo de su ceja sal√≠an gotas de sangre. Un perdig√≥n de la GNB lo impact√≥ de frente cuando junto a decenas demandaba que abrieran paso a los camiones cargados con insumos b√°sicos en C√ļcuta.

“Es como si te pegaran con un bate en la cabeza”, cuenta este venezolano de 29 a√Īos que trabaja en la urbe colombiana como vendedor ambulante.

“Mucha adrenalina”

En ambas localidades la situaci√≥n era tensa desde que sali√≥ el sol. En Ure√Īa, los manifestantes ped√≠an que los dejaran cruzar la frontera para ir a trabajar antes de que estallaran las bombas con gases. En C√ļcuta, a la represi√≥n la antecedi√≥ el cruce de una tanqueta de la polic√≠a venezolana con tres desertores adentro que arroll√≥ a una mujer que cruzaba el Sim√≥n Bol√≠var.

Mientras Edinson luchaba por no perder el conocimiento, Marcos acced√≠a a ser atendido por auxiliares m√©dicos. “Estaba caminando como un son√°mbulo (…). Todav√≠a estaba activo porque mi cuerpo ten√≠a mucha adrenalina”, asegur√≥ Edinson.

La ayuda humanitaria fue gestionada por Juan Guaid√≥, jefe parlamentario reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de pa√≠ses. El l√≠der opositor hab√≠a dicho que las medicinas y alimentos cruzar√≠an las fronteras, “s√≠ o s√≠”, este s√°bado.

El gobierno de Nicolás Maduro se negó de plano a aceptarla, al denunciar que se trata de una fachada que esconde el inicio de una invasión militar liderada por Estados Unidos para derrocar al mandatario socialista.

“Ellos est√°n resistiendo, ellos no quieren que pase la comida, seguramente por √≥rdenes”, apunt√≥ Marcos.

“Disparos indiscriminados”

Sin importar de d√≥nde vinieran los manifestantes, los militares venezolanos no dieron tregua. Luis Polanco, un comerciante informal de 28 a√Īos, sobrevivi√≥ al fuego oficial en Ure√Īa, mientras que Steven Angarita rescat√≥ a varios de la arremetida en C√ļcuta.

“√ćbamos hacia la alcabala (del puente) y la Guardia Nacional (estaba) disparando indiscriminadamente”, relat√≥ Polanco. “Nos est√°n dando tiros”, cont√≥ Angarita, con aliento agitado tras descargar a un herido en un improvisado puesto de salud.

La violencia escalaba con el pasar de las horas. En Ure√Īa unos encapuchados asaltaron autobuses de l√≠neas estatales y los llevaron a la calle que comunica con el puente con la idea de usarlos como arietes, pues el acceso al puesto fronterizo hab√≠a sido bloqueado por un ‘murci√©lago’, como se conoce de manera popular a un blindado militar que despliega barreras de metal para cerrar calles.

Los j√≥venes incendiaron uno de los buses y las llamas, antes de ser sofocadas por bomberos, causaron da√Īos en una vivienda y en cables de alta tensi√≥n.

Tres parlamentarios trataron de mediar con militares en la tarde, pero fueron recibidos con gases lacrim√≥genos. Luis, quien sufri√≥ una herida en un tobillo, los acompa√Īaba: “Llegaron los diputados, empezamos a caminar y nos replegaron con perdigones, gases lacrim√≥genos, con todo”.

En el Simón Bolívar el diputado José Manuel Olivares fue golpeado por los mismos manifestantes cuando intentó proteger de un linchamiento a un presunto miembro de un colectivo, como se conoce a grupos armados afínes al chavismo. El supuesto colectivo, sangrando y maltrecho, fue llevado a un centro migratorio por la policía colombiana.

En Colombia los lesionados sumaban 285, de ellos 255 son venezolanos. Al Centro de Especialidades M√©dicas Ure√Īa, que atendi√≥ a Edinson y Luis, ingresaron medio centenar de lesionados.

Todos los mencionados son víctimas de una grave crisis económica, con escasez de productos básicos e hiperinflación proyectada en 10.000.000% por el FMI para 2019.

Tambi√©n hubo disturbios en la frontera sur con Brasil, que dejaron dos muertos, seg√ļn una ONG.

Ni en Ure√Īa ni en San Antonio, donde desemboca el puente Sim√≥n Bol√≠var, entraron las ayudas solicitadas por Guaid√≥.

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