Internacional
Miércoles 27 junio de 2018 | Publicado a las 00:18
¬ŅQu√© papel juegan los militares en la crisis de Nicaragua?
Publicado por: Valentina González La información es de: Agence France-Presse
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Hombres de civil, encapuchados y fuertemente armados siembran pánico en Nicaragua. Su intervención en las protestas antigubernamentales, a plena luz del día, abrió el debate sobre el papel que debe jugar el Ejército en una crisis desbordada, con unos 210 muertos en dos meses.

Pobladores y organismos de derechos humanos denuncian constantemente que parapolic√≠as y paramilitares act√ļan con la Polic√≠a para reprimir las protestas y desmontar los bloqueos de calles. Pero el gobierno lo niega y acusa a los manifestantes de “delincuentes”.

En un pa√≠s con una historia en la que los militares han tenido protagonismo y que vivi√≥ dos guerras seguidas en los a√Īos 1970 y 1980, algunos creen que el Ej√©rcito, militarmente, podr√≠a parar de inmediato a esos grupos y, pol√≠ticamente, presionar la renuncia de Ortega.

No puede haber dos ej√©rcitos en este pa√≠s. El Ej√©rcito de Nicaragua constitucionalmente deber√≠a desarmar a los paramilitares”, opin√≥ el acad√©mico Carlos T√ľnnermann, delegado de una alianza opositora que dialoga con el gobierno.

Desde que se iniciaron las protestas, el 18 de abril, el Ejército ha emitido dos comunicados para comprometerse a no reprimir a los manifestantes, hacer un llamado al diálogo y al cese de la violencia.

Pero cre√≥ desconfianza la escolta que dio el jefe del Ej√©rcito, general Julio C√©sar Avil√©s, a Ortega en la primer comparecencia durante la crisis y se√Īalamientos de pobladores que involucran a militares o exmilitares en los operativos contra las protestas.

“Si el Ej√©rcito pretende contribuir a una soluci√≥n pac√≠fica a trav√©s del di√°logo, debe y tiene que desarmar a las bandas paramilitares”, dijo a la AFP Edmundo Jarqu√≠n, excandidato presidencial por un movimiento disidente del gobernante Frente Sandinista de Liberaci√≥n Nacional (FSLN, izquierda).

El brazo empresarial

Para los expertos, el comportamiento del Ej√©rcito, que constitucionalmente debe ser una instituci√≥n “apartidista”, “apol√≠tica” y “no deliberante”, tiene relaci√≥n principalmente con la defensa de intereses econ√≥micos.

A trav√©s del Instituto de Previsi√≥n Social Militar, su “brazo empresarial”, explica a la AFP el analista en temas militares Roberto Orozco, dispone de constructoras, residenciales, inmobiliarias, hospital, financieras, acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York y otras inversiones.

“Ese puede ser uno de los factores que inclinen la balanza, cuando sus intereses corporativos se vean amenazados o se llegue a un punto de ingobernabilidad total”, apunt√≥.

La experta Elvira Cuadra coment√≥ que “la posici√≥n del Ej√©rcito respecto al gobierno Ortega-Murillo ha sido m√°s de alianza que de subordinaci√≥n”.

“Eso debido a su fortaleza institucional, la fuerza de las armas y el poder econ√≥mico que han adquirido durante varias d√©cadas”, explic√≥ la especialista en temas de seguridad y defensa.

La fidelidad

El Ej√©rcito de Nicaragua surgi√≥ de la guerrilla del FSLN que derroc√≥ al dictador Anastasio Somoza en 1979, y pas√≥ de unos 90.000 a unos 13.000 efectivos con un presupuesto de 75 millones de d√≥lares, seg√ļn un informe de 2016 de la Red de Seguridad y Defensa de Am√©rica Latina.

Orozco y Cuadra explican que el gobierno de Ortega impulsó reformas al Código Militar, entre ellas el tiempo de servicio y edad de jubilación, para mantener a la vieja guardia sandinista.

“El Ej√©rcito est√° dividido. La c√ļpula est√° comprometida con Ortega, no s√≥lo por los negocios, sino porque los mantuvo en el cargo. Pero de los coroneles hacia abajo est√°n viendo los efectos que traer√≠a para la instituci√≥n el compromiso de la jefatura”, coment√≥ Orozco.

A pesar de que el cargo era por cinco a√Īos, el general Avil√©s, que asumi√≥ en 2010, fue ratificado por Ortega para un segundo periodo, de 2015 a 2020.

Los expertos se√Īalan que, en el plano institucional, lo m√°s cr√≠tico es el estancamiento en los ascensos y la promoci√≥n de cargos intermedios, lo que ha generado un “descontento” interno.

Remedio o enfermedad

El Ejercito de Nicaragua, que en los √ļltimos a√Īos reactiv√≥ sus v√≠nculos con los militares rusos, tiene tambi√©n buenas relaciones con Estados Unidos.

Si se involucra directamente a favor de Ortega y reprime las protestas -lo cual podr√≠a desatar una violencia descomunal- se expone a sanciones externas, como las que aprob√≥ Washington contra jefes policiales involucrados en la represi√≥n, seg√ļn los analistas.

Pero para el comandante de la revoluci√≥n Luis Carri√≥n Cruz, el Ej√©rcito debe abandonar la posici√≥n de “complicidad pasiva” y desarmar a los paramilitares.

Cuadra consider√≥ que “hay que desmitificar al Ej√©rcito como el fiel de la balanza”, al considerar que no deben ser convertidos en “actores pol√≠ticos para resolver la crisis”. “La responsabilidad la tiene el gobierno”, agreg√≥.

“Nos interesa que el Ej√©rcito no sea una fuerza deliberante porque luego se quedan con el pastel”, se√Īal√≥ Douglas Castro, uno de los dirigentes estudiantiles de las protestas.

Orozco estima que la crisis debe de ser superada pol√≠ticamente. Si interviene el Ej√©rcito, dice, “el remedio puede ser peor que la enfermedad”.

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