Internacional
Viernes 15 junio de 2018 | Publicado a las 18:54
Petro: el exguerrillero que busca la presidencia de Colombia desafiando a las élites
Publicado por: Matías Vega
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Burl√≥ la muerte y el estigma para convertirse en el primer exguerrillero en llegar tan lejos en la b√ļsqueda de la presidencia de Colombia. El ascenso de Gustavo Petro hace tambalear un siglo de gobiernos tradicionales.

De 58 a√Īos, el tambi√©n exalcalde de Bogot√° se medir√° el domingo en un hist√≥rico balotaje contra el derechista Iv√°n Duque. Su adversario parte como favorito con una ventaja de entre seis y quince puntos en los sondeos.

Este hombre de mediana estatura, que lleva lentes gruesos por la miopía, cuida su apariencia frente a las cámaras, aunque sin excesivo esmero. Cuando le habla a la multitud, desvanece su mentada timidez.

Petro recobr√≥ para la izquierda la plaza p√ļblica y el apoyo de un importante sector de j√≥venes, tras el pacto de paz con la guerrilla de las FARC, cuya fallida y violenta lucha desacredit√≥ por d√©cadas a esta tendencia.

Si gana la presidencia “ser√° porque la ciudadan√≠a logr√≥ separarse del miedo que produce la guerra y la pol√≠tica del odio”, se√Īal√≥ a la Agence France-Presse.

Azotada por dictaduras militares en el siglo XX, Sudamérica ya conoció gobiernos a la cabeza de rebeldes que alguna vez validaron las armas, como Dilma Rousseff en Brasil o José Mujica en Uruguay.

Pero en una Colombia ensangrentada por medio siglo de conflicto ya en vías de extinción, el éxito electoral de Petro Рcimentado en su oratoria Рamenaza por primera vez con quebrantar un pasado de élites conservadoras y liberales.

Y quien encarna este fen√≥meno es un “populista radical” – a ojos de sus cr√≠ticos – que milit√≥ en el disuelto M-19, un movimiento nacionalista de j√≥venes de ciudad cr√≠ticos del marxismo que asalt√≥ el Palacio de Justicia (que result√≥ con 99 muertos en el ataque y la retoma militar) antes de deponer los fusiles y promover la Constituci√≥n liberal de 1991.

“P√©simo guerrillero”

Fue un “p√©simo guerrillero en armas, pero buen guerrillero pol√≠tico. Nosotros √©ramos los hijos de puta que ech√°bamos tiros y √©l hac√≠a lo importante”, recuerda a la AFP Juan Monta√Īa, de 70 a√Īos, excompa√Īero de Petro en “El eme” en los 80.

Con él, la fragmentada y minoritaria izquierda ha encontrado una fórmula de poder en uno de los países más desiguales del mundo.

“Es un hombre muy exigente y le hace estricto control a los resultados. Es amable, generoso y muy t√≠mido, y separa muy bien su vida familiar de la vida p√ļblica”, se√Īala a la AFP Jorge Rojas, uno de sus m√°s cercanos colaboradores y quien lo conoce hace 16 a√Īos.

Nacido en un hogar modesto de la costa Caribe y educado por sacerdotes, Petro abrazó las ideas de izquierda tras el golpe de Estado en Chile de 1973.

“Termin√≥ bachillerato y no sab√≠a que estaba en el M-19. Lo supe cuando adhiri√≥ p√ļblicamente (…) Vivimos un tiempo azaroso”, recuerda su padre, Gustavo.

Lector apasionado de Gabriel García Márquez, se formó como economista con varias especializaciones y, antes de comenzar la vida parlamentaria que le dio notoriedad, aprendió a ganarse a las clases populares.

Siendo edil de Zipaquir√°, una fr√≠a localidad pr√≥xima a Bogot√°, ayud√≥ a construir el barrio Bol√≠var 83 que termin√≥ sirvi√©ndole de escondite de la persecuci√≥n militar. “La gente me cuidaba y me guardaba”, recuerda. Finalmente fue capturado y llevado a un complejo militar donde, sostiene, lleg√≥ a ser torturado y temi√≥ por su vida.

El fantasma chavista

Desde entonces la muerte lo ha rondado y forzado al exilio, incluso a llevar una “gabardina blindada” y dormir con una ametralladora cerca, seg√ļn le cont√≥ al diario El Tiempo en la √©poca en que, como senador, revel√≥ los nexos entre pol√≠ticos y paramilitares de ultraderecha.

A√Īos despu√©s, y tras su gesti√≥n como alcalde de Bogot√° (2012-2015), donde se gan√≥ la fama de arrogante y mal administrador, Petro ha encontrado de nuevo una trinchera en las multitudes y redes sociales (es el presidenciable con m√°s seguidores en Twitter y Facebook).

Mientras una mitad lo tacha por su pasado guerrillero, por autoritario o por su plan “irrealizable” de reformas, o por todo a la vez; la otra llena plazas para escuchar su discurso ambientalista de ruptura y cambio.

En tarima ha intentado espantar los miedos que propagan los adversarios por su supuesta afinidad chavista ahora que Venezuela se hunde en la crisis económica.

Esposo y padre de seis hijos, el dirigente que defendi√≥ al fallecido Hugo Ch√°vez pero que critica a Nicol√°s Maduro, fue cuestionado alguna vez por su soberbia. Y lo admiti√≥ – recuerda Rojas – pero con una salvedad: lo era con “los poderosos pero no con los humildes”.

Con Petro, temen sus críticos, podría desatarse un anacrónico conflicto de clases.

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