Internacional
Las dudas en torno a la decisión de Brasil de militarizar Río de Janeiro
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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La decisi√≥n del presidente brasile√Īo Michel Temer de entregar a las fuerzas armadas el control de la seguridad en R√≠o de Janeiro ha abierto interrogantes sobre los resultados en el terreno de esa medida, vista por sus detractores como un anuncio puramente efectista.

El decreto, cuyos detalles pr√°cticamente se desconocen pero que apuntan a medidas controvertidas como √≥rdenes de allanamientos colectivos, provoca inquietudes en un pa√≠s que hace solo una treintena de a√Īos sali√≥ de una dictadura militar.

La decisi√≥n de intervenir R√≠o, in√©dita desde la restauraci√≥n de la democracia en 1985, fue considerada como una “medida extrema” por el propio mandatario para encauzar la escalada de violencia en el segundo estado m√°s rico y el tercero m√°s poblado del pa√≠s.

Los militares tienen una buena imagen en Brasil, sin haber sufrido el desgaste de otras instituciones afectadas por los esc√°ndalos de corrupci√≥n. ¬ŅPero podr√°n solucionar los problemas profundos que acompa√Īan esa ola violenta?

Muchas voces críticas consideran que debería haber un mayor foco en los programas sociales en un estado con tantas desigualdades.

“Sin una educaci√≥n de calidad, no llegaremos a ning√ļn lado. No se hace nada para ayudar a los j√≥venes de los barrios pobres para que puedan entrar en el mercado de trabajo”, deplora Marcos Val√©rio Alves, coordinador de la asociaci√≥n de vecinos de Complexo do Alemao, uno de los conjuntos de favelas m√°s violentos de R√≠o.

“Los ni√Īos solo van a la escuela en la ma√Īana o en la tarde y el resto del tiempo est√°n en las calles y ven a otros chicos caminando por el barrio con fusiles de asalto. ¬ŅQu√© pueden esperar del futuro?”, se pregunta, criticando una “falta de voluntad pol√≠tica”.

Lejos de la jubilación

Para la soci√≥loga Julita Lemgruber, coordinadora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadan√≠a (Cesec) de la Universidad C√°ndido Mendes, el decreto se tom√≥ “para servir al proyecto pol√≠tico de Temer”.

El mandatario es acusado de querer desviar la atención mientras le acechan los escándalos de corrupción y, sobre todo, cuando parece incapaz de aprobar una polémica reforma del sistema de jubilaciones reclamada por el mercado.

Hay quienes, incluso, ven en esta medida el arranque de una campa√Īa de Temer para presentarse a las elecciones presidenciales de octubre, aunque era una posibilidad inicialmente descartada.

“Su popularidad est√° bajo m√≠nimos y Temer intenta invertir esta curva para ver si consigue ser candidato”, dice Lemgruber, remarcando que el decreto expira al final de su mandato, el pr√≥ximo 31 de diciembre.

La socióloga cree que aunque una mejor coordinación de las fuerzas de seguridad puede permitir luchar más eficazmente contra la criminalidad a corto plazo, la población no puede esperar una solución milagrosa a largo plazo.

Las favelas “en primera l√≠nea”

En las favelas, los barrios pobres donde se concentra principalmente la violencia de Río, las preocupaciones van mucho más allá del plano político.

Sus habitantes conviven con tiroteos cotidianos, en medio de la guerra de las facciones de traficantes y duros operativos policiales, con numerosos agentes acusados de estar coludidos con el crimen organizado.

“La gente en las favelas tiene cada vez m√°s miedo. El decreto quiz√°s solo sea una maniobra pol√≠tica, pero son ellos quienes est√°n en primera l√≠nea en caso de abusos de las fuerzas de seguridad“, alerta Anderson Fran√ßa, autor de “R√≠o en llamas” y cronista en las redes sociales del d√≠a a d√≠a en las favelas, en una entrevista telef√≥nica con la Agence France-Presse.

“Las intervenciones militares en R√≠o siempre fueron violentas, agresivas, represivas. No creo que las fuerzas armadas est√©n all√≠ para promover el di√°logo”, afirma Fran√ßa, preocupado por la posible impunidad en caso de sucesos tr√°gicos.

“Los soldados solo pueden rendir cuentas delante de un tribunal militar, lo que debilita a las asociaciones que acostumbran a denunciar los abusos policiales”, concluye.

Unas preocupaciones avivadas por las declaraciones del ministro de la Defensa Raul Jungmann, que el lunes afirmó que el Ejército desea obtener autorización para emitir mandatos de arrestos colectivos para buscar un sospechoso, lo que extendería los allanamientos a toda una calle o todo un barrio y no solo a un domicilio.

Las voces críticas contra el decreto incluso se han hecho escuchar desde la Corte Suprema.

El juez Marco Aurelio Mello manifest√≥ en una entrevista con Estado de Sao Paulo sus “serias dudas” sobre la capacidad del decreto de Temer de resolver la corrupci√≥n enquistada en la polic√≠a o de frenar la guerra entre bandas.

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