Internacional
¬ŅPor qu√© el gobierno de Venezuela denuncia una posible intervenci√≥n extranjera?
Publicado por: Diego Vera La información es de: Deutsche Welle
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Este lunes, el fiscal general de Venezuela asegur√≥ que en Colombia se estaba orquestando una agresi√≥n armada contra su pa√≠s. Tarek William Saab aludi√≥ a un supuesto proyecto de ocupaci√≥n ‚Äúa sangre y fuego‚ÄĚ, secundando la denuncia hecha tres d√≠as antes por otro prominente chavista, el exministro de Relaciones Exteriores, Roy Chaderton.

El excanciller sostuvo que Venezuela estaba sitiada y que cabía esperar la invasión de su territorio. La alarma coincidió con una semana de sucesos y anuncios nada positivos para el régimen de Nicolás Maduro.

El 7 de febrero, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, culminó una gira por América Latina y el Caribe, dejando en el aire la amenaza de sanciones contra la petrolera estatal venezolana.

Al día siguiente, el Parlamento Europeo solicitó redoblar las medidas punitivas contra el estamento chavista, Maduro incluido.

El mismo 8 de febrero, tras visitar el poblado fronterizo de Boa Vista, el ministro de Defensa brasile√Īo prometi√≥ tomar medidas urgentes para responder al incremento del flujo migratorio proveniente de Venezuela.

Para culminar una mala semana para el gobierno de Maduro, este martes Per√ļ se√Īal√≥ que el presidente venezolano no era bienvenido en su pa√≠s para participar de la Cumbre de las Am√©ricas en Lima.

Tensión en las fronteras

El 9 de febrero se registr√≥ alta tensi√≥n en el puente que comunica a la ciudad venezolana de San Antonio del T√°chira con la colombiana C√ļcuta, donde comenzaron a regir protocolos de acceso m√°s estrictos; Migraci√≥n Colombia recibi√≥ apoyo del Escuadr√≥n M√≥vil Antidisturbios de la Polic√≠a colombiana y tanquetas fueron movilizadas cuando algunas personas intentaron eludir los controles.

Al mismo tiempo, en Washington, se oyeron voces aparentemente convencidas de que un cambio de Gobierno podría ocurrir pronto en Venezuela.

Como muestra, un bot√≥n: el estadounidense Francisco Palmieri, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, recomend√≥ mantener a los refugiados venezolanos cerca de la frontera de su pa√≠s, alegando que todos ellos ‚Äúquieren regresar a casa cuando la democracia y el orden institucional sean restablecidos‚ÄĚ.

Otro ejemplo: ‚ÄúEl mundo apoyar√≠a a las Fuerzas Armadas de Venezuela si decidieran proteger al pueblo y restaurar la democracia derrocando a un dictador‚ÄĚ, declar√≥ el senador republicano Marco Rubio.

Tensión entre Caracas y Bogotá

Veinticuatro horas más tarde, Brasil y Guyana acordaron colaborar más estrechamente para combatir el tráfico de drogas, dejando a buen entendedor por qué esa cooperación bilateral debe preocupar a ciertos miembros de la élite que apuntala al Ejecutivo de Maduro.

El 11 de febrero, el mandatario boliviano, Evo Morales, cuestion√≥ la ‚Äúsospechosa presencia‚ÄĚ en Colombia del almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, advirtiendo que ‚Äúcualquier amenaza militar imperialista contra la paz‚ÄĚ en Venezuela ser√≠a repelida.

Tidd estaba reunido con el vicepresidente colombiano para hacer un balance de la lucha conjunta contra el narcotr√°fico; pero Morales no olvida que el oficial estadounidense fue uno de los primeros en arg√ľir que la crisis venezolana podr√≠a ‚Äúobligar a una respuesta regional‚ÄĚ, sin aclarar si se refer√≠a a mediaciones diplom√°ticas o a ataques unilaterales como el lanzado por el Pent√°gono contra Siria.

Este c√ļmulo de hechos y declaraciones puede haber llevado a Saab y a Chaderton a leer entre l√≠neas la proximidad de una injerencia externa.

Los refugiados venezolanos

Ivo Hern√°ndez, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de M√ľnster, no percibe conspiraci√≥n alguna en esta constelaci√≥n de acontecimientos y comunicados.

‚ÄúLo que veo es una acci√≥n parcialmente concertada para responder a la crisis m√°s grande del hemisferio occidental, que es la venezolana. Lo que Tillerson hizo fue enseriar el debate sobre esa cat√°strofe, que ha convertido un problema humanitario nacional en uno internacional‚ÄĚ, comenta el docente en entrevista con Deutsche Welle.

A sus ojos, si los expertos en seguridad de Colombia y Brasil se acercaron recientemente a localidades fronterizas de sus países no fue para planear una incursión hostil en suelo venezolano, sino porque el fenómeno de los refugiados representa un desafío para ellos.

‚ÄúLa entrada masiva de venezolanos tiene serias implicaciones para la salud p√ļblica y la seguridad nacional de esos Estados. Sus Gobiernos deben proteger tanto a las poblaciones receptoras como a quienes llegan buscando alimentos y medicinas‚ÄĚ, subraya.

Injerencia inesperada

‚ÄúEsgrimir que Tillerson pas√≥ por Am√©rica Latina para meter soldaditos de plomo en Venezuela evidencia un pensamiento anacr√≥nico‚ÄĚ, acota Hern√°ndez.

Consultado al respecto por Deutsche Welle, Víctor Mijares, profesor de Ciencia Política en la Universidad de los Andes, con sede en Bogotá, no niega que alrededor de Venezuela se estén trazando líneas de acción para derrocar a Maduro, pero considera que las probabilidades de una intervención militar puesta en marcha desde Colombia son muy bajas.

‚ÄúDescribir una invasi√≥n como un riesgo inminente resulta oportuno para Maduro y su entorno. Persuadir a la ciudadan√≠a de que existe un enemigo externo muy peligroso es una pr√°ctica recurrente de los Gobiernos autoritarios, sobre todo cuando tienen problemas como los de Maduro: estrecheces econ√≥micas severas y poco respaldo popular en un a√Īo electoral. Pero, por muy llamativo que sea el despliegue militar de Colombia, √©ste no puede proyectarse m√°s all√° de las fronteras nacionales‚ÄĚ, explica el cientista pol√≠tico.

‚ÄúAunque los militares colombianos superan en n√ļmero a los venezolanos, ellos no tienen disposici√≥n ni capacidad para organizar una invasi√≥n como la denunciada por Saab y Chaderton‚ÄĚ, enfatiza Mijares.

‚ÄúNo obstante, es un hecho que Estados Unidos y otros pa√≠ses americanos quieren que Maduro caiga. M√°s del setenta por ciento de los venezolanos quiere que haya cambio de Gobierno. El escenario actual no es el de una conspiraci√≥n multilateral contra un Gobierno democr√°tico, sino contra una autocracia‚ÄĚ, plantea el especialista.

Seg√ļn Mijares, la estrategia regional para separar a Maduro del poder puede pasar, m√°s bien, por animar a las propias Fuerzas Armadas venezolanas a perpetrar un golpe de Estado.

‚ÄúTillerson dijo muy claramente que √©l no descartaba esa opci√≥n. Creo que la idea es cercenar las l√≠neas de suministro del narcotr√°fico desde y hacia Venezuela porque, seg√ļn agencias estatales estadounidenses, buena parte del funcionamiento del establishment chavista es financiado por el tr√°fico de drogas, sobre todo tras la ca√≠da de los precios del petr√≥leo y de la producci√≥n nacional de crudo‚ÄĚ, dice el profesor de la Uniandes.

Realpolitik sin contemplaciones

‚ÄúEn una segunda etapa se podr√≠a apelar a un embargo petrolero y a un bloqueo fronterizo para contener el √©xodo de venezolanos. Desde luego, eso agravar√≠a la crisis humanitaria del pa√≠s, pero tambi√©n golpear√≠a directamente a los altos mandos de la instituci√≥n castrense para persuadirlos de que su mejor opci√≥n es remover a Maduro de la presidencia. El propio Departamento de Estado inform√≥ que no perseguir√≠a a los militares que se alcen para restablecer el orden constitucional en Venezuela‚ÄĚ, asevera Mijares.

Tal como lo describe el docente de Bogot√°, este procedimiento es la encarnaci√≥n de la Realpolitik m√°s pura y dura; el costo humano impl√≠cito no parece tener mayor peso. ¬ŅPuede un plan como √©ste funcionar como un reloj?

‚ÄúEso est√° por verse. Despu√©s de todo, para garantizar su propia supervivencia, tambi√©n el r√©gimen de Maduro se ha mostrado dispuesto a sacrificar a la poblaci√≥n de Venezuela‚ÄĚ, concluye Mijares.

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