México y Estados Unidos combatirán el tráfico de drogas opioides y armas en su frontera con una renovada estrategia, dijeron este viernes los cancilleres de ambos países, tras una reunión en la que se esforzaron por mostrar que las relaciones bilaterales son menos ásperas de lo que parecen.

“Hemos acordado dar un especial énfasis al combate que estamos llevando a cabo contra la epidemia de opioides y contra el fentanilo, la heroína”, dijo el canciller mexicano, Luis Videgaray, en una conferencia conjunta con el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson.

Se necesita “un enfoque diferente” en la cooperación para combatir toda la cadena de distribución de drogas, que está teniendo “un terrible efecto en ciudadanos estadounidenses, mexicanos y canadienses”, dijo Tillerson en México, escala inicial de su primera gira por América Latina.

Los funcionarios argumentaron el problema de salud que causan esas drogas en Estados Unidos -el mayor consumidor de estupefacientes- y la crisis de violencia generada en México por la pugna entre cárteles del narcotráfico.

Videgaray comentó además que en numerosas ocasiones esos cárteles utilizan las armas ilegales que llegan desde Estados Unidos para cometer sus crímenes.

“Hemos logrado un acuerdo sobre el paradigma (de Seguridad), que debe ser de cooperación, no de estarnos señalando mutuamente la culpa”, dijo Videgaray.

El gobierno estadounidense ha expresado constantemente su inquietud en torno a la situación de seguridad en México, al punto de que el presidente Donald Trump dijo recientemente que México “ahora es considerado el país más peligroso del mundo”, sin dar una fuente para tal afirmación.

Ese argumento junto con una política hostil hacia los inmigrantes mexicanos y centroamericanos han servido al mandatario para defender su proyecto de construir un muro a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera común con México.

“Ganar – ganar – ganar”

Exempresario del petróleo, Tillerson también habló con sus pares de México y Canadá sobre la difícil renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que reúne a los tres países.

“Nuestros tres países están conectados. No puedo enfatizar suficientemente la importancia de nuestra relación económica”, dijo Tillerson, en una postura más optimista que la de Trump, quien ha amenazado con abandonar el tratado al calificarlo como “quizá el peor acuerdo en la historia del mundo”.

La renegociación del acuerdo, en vigor desde 1994, “está avanzando de manera seria, profesional”, dijo Videgaray, al asegurar que los tres países tienen “una gran oportunidad de que sea una negociación ganar – ganar – ganar, donde gane México, Canadá y Estados Unidos”.

Por su parte, la canciller canadiense Chrystia Freeland aseguró que los países necesitan terminar las negociaciones “tan pronto como sea posible”, pues “la incertidumbre nunca es buena” para los negocios.

A finales de febrero se realizará la próxima ronda de negociaciones.

¿Buenas relaciones?

México y Estados Unidos “han avanzado de forma significativa para establecer e institucionalizar una buena relación de trabajo”, dijo Peña Nieto tras reunirse con Tillerson, según un comunicado de Presidencia.

“Tenemos demasiados intereses comunes por los que tenemos que trabajar para no dejar que nada se interponga en el camino”, señaló por su lado Tillerson a personal de la embajada de su país en México, tras la reunión.

Videgaray también insistió en que la relación bilateral es buena, pese a los desplantes de Trump.

“En muchas maneras, hoy la relación es más cercana, más fluida que en la pasada administración (estadounidense). Eso puede ser una sorpresa para mucha gente, pero es un hecho”, aseguró.

Sin embargo, la tensión persiste en ciertos temas como la insistencia de Trump de construir una muralla fronteriza y deportar a los Dreamers, que llegaron al país siendo niños y regularizaron su situación desde 2012 a través de un programa conocido por sus siglas DACA y que Trump decidió no renovar.